18/08/2026
El ser humano, en su autosuficiencia, a menudo intenta acercarse a Dios bajo sus propios parámetros, solo para encontrarse con la realidad de su propia incapacidad. En Números 17, vemos al pueblo clamar con temor: ¿Acabaremos por perecer todos? La respuesta de Dios no fue el juicio, sino la confirmación de Su mediador a través de una vara seca que cobró vida. Esta señal nos apunta directamente a Cristo, quien por Su resurrección nos garantiza un acceso seguro al Padre. Recordemos hoy que nuestra comunión con Dios no depende de lo que produzcamos, sino de Aquel que Dios ya eligió para interceder por nosotros.
Porque no entró Cristo en un santuario hecho de mano... sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios. (Hebreos 9:24)
¿Hemos de perecer todos? Esta pregunta, cargada de temor y realidad...