17/03/2026
José no buscó ser exaltado, pero fue preparado por Dios para reinar (Génesis 37:5–11; 41:39–41)
Antes de gobernar, tuvo que descender:
fue rechazado, vendido y llevado al polvo (Génesis 37:23–28)
Pero en ese lugar, Dios formó en él un corazón para servir (Génesis 39:2–4; 40:6–8)
La vida de Dios no se desarrolla en el reconocimiento, sino en el anonimato, en lo escondido, en el servicio real.
Servir no es una posición… es una disposición.
Es extender la mano, tocar la necesidad del otro y levantarlo, aun cuando eso implique negarnos a nosotros mismos.
Hoy, Dios no busca personas que quieran ser vistas, sino personas que estén dispuestas a descender para participar de Su obra.
Porque el camino del Reino no es la exaltación, es el servicio.
¿Estamos buscando ser reconocidos…
o estamos dispuestos a servir?