03/04/2026
En este Viernes Santo, contemplamos a Jesús en la cruz: no como derrota, sino como el cumplimiento perfecto de la voluntad del Padre. Él no se resistió, no huyó, no negó… amó hasta el extremo, incluso en medio del dolor, la injusticia y la soledad.
Y en contraste, aparece Pedro… el discípulo cercano, el que prometió fidelidad, pero que, por miedo, terminó negándolo. No una, sino tres veces.
Y ahí estamos nosotros…
Hay momentos en los que, con la gracia de Dios, logramos decir “sí” como Jesús: cuando amamos, cuando servimos, cuando permanecemos fieles aunque cueste…
pero también hay muchos otros en los que, como Pedro, negamos con nuestras palabras, con nuestras decisiones, con nuestros silencios… cuando el miedo, la comodidad o el orgullo nos vencen.
Hoy no hay respuestas fáciles.
Hoy no hay consuelo rápido.
Solo queda el silencio… y la verdad del corazón puesta ante el árbol de la Cruz.