25/08/2026
San Pablo en su primera carta a los Tesalonicenses dio entender que la venida del Señor era inminente, algo qje corrige en su segunda carta y le envía un mensaje a la comunidad, para que no se inquiete.
Han pasado 2000 años ya, y aun no sabemos cuando vendrá el Señor. Los constantes terremotos y acontecimientos de la naturaleza recientes nos inquietan, y hasta asustan, pero veamos bien lo que hoy San Pablo nos recuerda:
"Que el mismo Señor nuestro, Jesucristo, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha regalado un consuelo eterno y una esperanza dichosa, consuele sus corazones y les dé fuerza para toda clase de palabras y obras buenas"
Que bello es leer que el Señor nos regala un consuelo eterno. ¿Sabes que implica? Que nunca se apaga, que siempre permanece. Aun en medio de las tragedias.
Y no solo eso, no nos enseña el Señor a tener esperanza en que solo lo malo pase, sino que nos alimentamos de una esperanza dichosa, y de ahí sale la fuerza del bien para toda clase de palabra y obra.
¿De dónde sale tu fuerza? Hoy te invito a renovarlas en Dios. El mal hace ruido y mucho, el bien obra muchas veces en silencio. Hay mucha gente buena que se levanta para hacer brillar el rostro de Dios.
No dejes que te te desanimen los malos, quebte motiven los buenos, y si hasta las situaciones de la naturaleza sirven para abrir los ojos y reaccionar, bendito Dios.
Dios los bendiga
2 Tes 2, 1-3a, 14-17