04/01/2025
Quiero compartirles mi experiencia de vida y cómo Dios ha obrado en ella. Mi esposo comenzó su llamado como misionero en diferentes países, como Guatemala, México y Belice, hasta llegar a Miami, donde comenzamos una nueva obra. Al principio fue difícil, pero siempre confiamos en que Dios proveería lo que necesitábamos. Vi cómo Dios nos ayudaba en cada paso que dábamos, incluso en los momentos más complicados.
Quiero recordarles lo importante que es ser fiel en lo poco. Muchas veces nos quejamos por lo que tenemos, como cuando pedimos una casa más grande y luego nos quejamos de tener que limpiarla o de la cantidad de cosas que debemos hacer. Pero debemos recordar que hay muchas personas que no tienen ni siquiera un lugar donde vivir o comida para poner en la mesa. Si tenemos lo necesario, ¡debemos agradecer a Dios por ello!
También quiero compartir algo que aprendí: las palabras tienen un poder tremendo. Nuestras palabras son semillas que se siembran en nuestra vida. Si hablamos con fe, si hablamos lo sobrenatural y no lo natural, las circunstancias cambiarán. Muchas veces hablamos desde la queja o el miedo, pero es importante hablar lo que Dios quiere para nuestra vida, porque lo que declaramos tiene un peso increíble.
En cuanto al matrimonio, sé que no siempre es fácil. Mi esposo y yo hemos pasado por muchas etapas, pero siempre hemos trabajado juntos, con amor, respeto y mucha paciencia. Como mujeres, debemos recordar que somos sabias, y la mujer sabia edifica su casa. Si trabajamos con fe, sabiduría y dedicación, Dios hará grandes cosas en nuestras vidas, porque Él tiene grandes planes para nosotras.
Así que, les animo a que sigan adelante con fe, a que hablen con sabiduría, a que agradezcan por lo que tienen y a que se preparen para las grandes cosas que Dios tiene para ustedes. ¡Él nunca tiene planes pequeños para nosotras!