26/10/2024
Devocional
Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien;
-- Génesis 32:9
Meditación:
En la trama de la vida, a menudo encontramos hilos de discordia y desencuentros que desafían la trama de nuestro caminar. Tal es la historia de Jacob, marcada por la urgencia de un reencuentro largamente postergado con su hermano Esaú. Criados bajo un mismo techo, los hilos de su hermandad se enredaron en engaños y desconfianzas, pero, contra todo pronóstico, también en reconciliación.
Jacob, el protagonista de esta narrativa divina, es el engañador que huye, el que sufre en angustia, el que lucha cuerpo a cuerpo con lo divino y, finalmente, el que busca la reconciliación. La reconciliación y la restauración son procesos que a menudo requieren tanto de la oración ferviente como de la lucha interna.
En la víspera de este temido encuentro, tras veinte años de separación, Jacob se postra en oración. En su súplica, evoca las promesas de Dios, consciente de que debe atravesar el valle de su confrontación con Esaú para alcanzar la promesa divina. Cuando finalmente se ven las caras, Esaú corre hacia él, lo abraza y lloran juntos. La enemistad se disuelve en el acto de reconciliación, y Jacob, aliviado y agradecido, expresa: "Ver tu rostro es como ver el rostro de Dios, puesto que me has recibido con agrado".
Que podamos, al igual que Jacob, ver el rostro de Dios antes de buscar la reconciliación. Su rostro cambia nuestra perspectiva y nos permite mirar a nuestras relaciones distanciadas y ver en ellas el reflejo de la gracia divina.
Oración:
Padre Celestial, en la quietud de este momento, mi corazón siente el peso del alejamiento. Perdóname si he contribuido a esta ruptura. Transforma mi corazón, oh Señor, y renuévalo completamente. Como tus hijas, somos portadoras de un ministerio de reconciliación. Te pido, Señor, que nos otorgues un espacio lleno de gracia donde Tú puedas actuar y las relaciones fracturadas sean restauradas. En el nombre de Jesús, Amén.