Kehila Baruc Ha Ba

Kehila Baruc Ha Ba Proclamamos los mandamientos de la Toráh de Adonai, y la emunáh de Yahshúa

17/10/2024

Llego   la fiesta de la alegríaJAG SAMEAJ SUKOT 5785 - 2024 🍋🌿
17/10/2024

Llego la fiesta de la alegría
JAG SAMEAJ SUKOT
5785 - 2024 🍋🌿

Yom teruah 5785 (2024)
05/10/2024

Yom teruah 5785 (2024)

1Cr 16:25: "Porque grande es Adonai, y digno de suprema alabanza, Y de ser temido sobre todos los dioses."
07/01/2024

1Cr 16:25: "Porque grande es Adonai, y digno de suprema alabanza, Y de ser temido sobre todos los dioses."

Shabat Shalom pueblo de Adonai!En este Shabat deleitate en el estudio de la torah.
06/01/2024

Shabat Shalom pueblo de Adonai!
En este Shabat deleitate en el estudio de la torah.

La Parashá (sección) de la Torah correspondiente a esta semana lleva por nombre Shemot (nombres). Estudiemos algo! 👇👇👇La...
05/01/2024

La Parashá (sección) de la Torah correspondiente a esta semana lleva por nombre Shemot (nombres). Estudiemos algo! 👇👇👇

La Parasha de esta semana podría titularse "El nacimiento de un líder". Vemos a Moisés , adoptado por la hija del faraón, crecer como príncipe de Egipto. Lo vemos como un hombre joven, dándose cuenta por primera vez de las implicaciones de su verdadera identidad. Él es, y sabe que lo es, miembro de un pueblo esclavizado y sufriente: “Al crecer, iba donde estaba su pueblo y lo observaba durante su duro trabajo. Vio a un egipcio golpeando a un hebreo, uno de su propio pueblo” (Éxodo 2:10). Interviene, actúa. es la señal de un verdadero líder.
Lo vemos intervenir tres veces, dos en Egipto y una en Madián, para salvar a las víctimas de la violencia. Luego somos testigos de la gran escena de la Zarza Ardiente donde Adonai lo llama a conducir a su pueblo a la libertad. Moisés duda cuatro veces hasta que Adonai se enoja y se da cuenta de que no tiene otra opción. Este es un relato clásico del inicio de un héroe. Pero ésta es sólo la historia superficial. La Torá es un libro profundo y sutil y no siempre transmite su mensaje en la superficie. Inmediatamente debajo hay otra historia mucho más extraordinaria, no sobre un héroe sino sobre seis heroínas , seis mujeres valientes sin las cuales no habría existido Moisés.

La primera es Jocabed esposa de Amram y madre de las tres personas que se convertirían en los grandes líderes de los israelitas: Miriam, Aarón y el propio Moisés. Fue Jocabed quien, en el apogeo de la persecución egipcia, tuvo el coraje de tener un hijo, esconderlo durante tres meses y luego idear un plan para darle la oportunidad de ser salvo. Sabemos muy poco sobre Jocabed. En su primera aparición en la Torah no tiene nombre. Sin embargo, al leer la narración, no hay duda de su coraje e ingenio. No es casualidad que todos sus hijos se convirtieran en líderes.
Moisés fue criado en un hogar piadoso por lo menos durante los primeros años de su vida, y así aprendió a tener no solamente emunah en Adonai sino también simpatía y amor a su pueblo oprimido. Comenta Halley hablando acerca de Jocabed, la madre de Moisés: "Pero ¿qué madre! Le infundió de tal manera, en su niñez, las tradiciones de su pueblo que todos los atractivos del palacio pagano jamás pudieron borrar aquellas primeras impresiones."

La segunda fue Miriam , la hija de Jocabed y hermana mayor de Moisés. Fue ella quien cuidó al bebé mientras la canastilla flotaba río abajo, y fue ella quien se acercó a la hija del Faraón sugiriéndole que lo dejara amamantar entre su propio pueblo. El texto bíblico pinta un retrato de la joven Miriam como una figura de inusual valentía y presencia de ánimo. La tradición rabínica va más allá. En un Midrash notable, leemos cómo, después de enterarse del decreto de que todo niño varón israelita sería ahogado en el río, Amram llevó a los israelitas a divorciarse de sus esposas para que no nacieran más hijos. Tenía la lógica de su lado. ¿Sería correcto traer niños al mundo si hubiera un 50% de posibilidades de que los mataran al nacer? Sin embargo, su pequeña hija Miriam, como dice la tradición, protestó ante él y lo convenció de que cambiara de opinión. “Su decreto”, dijo, “es peor que el de Faraón, cuyo decreto involucra sólo a los varones; el tuyo concierne a todos. Faraón los priva de la vida en este mundo; el tuyo los privará de la vida incluso en el mundo venidero”. Amram cedió y como resultado nació Moisés. La implicación es clara: Miriam tenía más fe que su padre.

La Tercera y Cuarta Mujeres fueron las dos parteras, Sifrá y Puá , que frustraron el primer intento de genocidio a manos del faraón. Obligados a cumplir la orden de matar a los niños varones israelitas al nacer, “temieron a Adonai y no hicieron lo que el rey de Egipto les había ordenado; a los niños los dejaron vivir” (Éxodo 1:17). Convocados y acusados de desobediencia, engañaron al faraón construyendo una ingeniosa tapadera: las mujeres hebreas, decían, son vigorosas y dan a luz antes de nuestra llegada. Escaparon del castigo y salvaron muchas vidas.
La importancia de esta historia es que es el primer ejemplo registrado de una de las principales contribuciones del pueblo de Israel a la civilización: la idea de que existen límites morales al poder. Hay instrucciones que no se deben seguir. Hay crímenes contra la humanidad que no pueden justificarse con la afirmación de que “simplemente estaba obedeciendo órdenes”.

Este concepto, generalmente conocido como “desobediencia civil”, suele atribuirse al escritor estadounidense del siglo XIX Henry David Thoreau, y entró en la conciencia internacional después del Holocausto y los juicios de Nuremberg. Su verdadero origen, sin embargo, se encuentra miles de años antes en las acciones de dos mujeres, Sifrá y Puá. Gracias a su discreta valentía se han ganado un lugar destacado entre los héroes morales de la historia, enseñándonos la primacía de la conciencia sobre el conformismo, la ley de la justicia sobre la ley del país.

La quinta mujer es Séfora , la esposa de Moisés. Hija de un sacerdote madianita, estaba decidida a acompañar a Moisés en su misión en Egipto, aunque no tenía motivos para arriesgar su vida en una misión tan peligrosa. En un pasaje profundamente enigmático, vemos que fue ella quien salvó la vida de Moisés practicando la circuncisión a su hijo (Éxodo 4:24-26). La impresión que uno tiene de ella es la de una figura de determinación monumental que, en un momento crucial, tuvo un mejor sentido que el propio Moisés de lo que Adonai requería.

Por último, la más intrigante de todas las mujeres la hija del faraón. Fue ella quien tuvo el coraje de salvar a un niño israelita y criarlo como si fuera suyo, en el mismo palacio donde su padre planeaba la destrucción del pueblo israelita. ¿Podríamos imaginarnos a una hija de Hi**er, de Eichmann o de Stalin o de herodes haciendo lo mismo? Hay algo a la vez heroico y elegante en esta figura ligeramente esbozada, la mujer que dio su nombre a Moisés. ¿Quien fue? La Torá no menciona su nombre. Sin embargo el primer libro de crónicas (4:18) hace referencia a una hija del Faraón, llamada Bitia , y fue a ella a quien los sabios identificaron como la mujer que salvó a Moisés. El nombre Bitia (a veces traducido como Batya) significa "la hija de Dios". De esto, los Sabios extrajeron una de sus lecciones más sorprendentes: El Santo, bendito sea, le dijo: “Moisés no era tu hijo, y sin embargo lo llamaste tu hijo. No eres Mi hija, pero te llamaré Mi hija”. Los Maestros agregaron que élla era una de las pocas personas (la tradición enumera nueve) que fueron tan justas en su vida que entró al cielo.

Son notables los factores que Adonai uso para librar al futuro libertador: la moral inquebrantable de las parteras no cediendo a las pretensiones de faraon, mediante la arquilla por el amor perspicaz de Jocabed la madre, el llanto del bebé y la compasión de la princesa y la sagacidad de María la hermanita de Moisés. Luego Adonai hizo más de lo que esperaban, adonai prospero a las parteras Ex 1.21,22. A los padres les devolvieron el niño para que lo criaran y se le pagó a la madre por su trabajo. Luego fue educado en el palacio de Egipto. Se pone en relieve la providencia divina en que por medio del decreto de matanza Moisés fue llevado al palacio. Allí recibió la mejor educación que ofrecía el imperio más grande y culto de aquel entonces. La estadía en palacio no solamente contribuía a hacerle "poderoso en sus palabras y hechos" (Hechos 7:22) sino también lo rescató del espíritu cobarde y servil de un esclavo.

Entonces, en la superficie, la parashá de Shemot trata sobre la iniciación al liderazgo de un hombre extraordinario, pero justo debajo de la superficie hay una contranarrativa de seis mujeres extraordinarias sin las cuales no habría existido Moisés. Pertenecen a una larga tradición de mujeres fuertes a lo largo de la historia de Israel, desde Débora, Ana, Rut, Ester y Maria la madre de Yahshua.

¿Cómo entonces, si las mujeres emergen con tanta fuerza como líderes, por qué la ley judía las ha excluido de ciertos roles de liderazgo? Si miramos con atención veremos que históricamente las mujeres han sido excluidas de dos ámbitos. Una era la “corona del sacerdocio”, que fue para Aarón y sus hijos. La otra era la “corona de realeza”, que fue para David y sus hijos. Se trataba de dos roles construidos sobre el principio de sucesión dinástica. Sin embargo, de la tercera corona la “corona de la Torah” las mujeres no fueron excluidas. Hubo Profetisas , no sólo Profetas. Los sabios enumeraron siete (Meguilá 14a). Siempre ha habido grandes mujeres estudiosas de la Torah.

Lo que está en juego es una distinción más general. El rabino Eliyahu Bakshi Doron (1941-2020) en su Respuesta, Binyan Av, distingue entre autoridad formal u oficial y liderazgo efectivo. Hay figuras que ocupan puestos de autoridad (primeros ministros, presidentes, directores ejecutivos) que tal vez no lo sean. Puede que tengan el poder de obligar a la gente a hacer lo que dicen, pero no tienen seguidores. No despiertan admiración. No inspiran ninguna emulación. Y puede haber líderes que no ocupan ningún cargo oficial, pero a quienes se recurre en busca de consejo y se los considera modelos a seguir. No tienen poder, pero sí una gran influencia. Los profetas de Israel pertenecían a esta categoría.
Esto es a menudo lo que hicieron los grandes sabios de cada generación. En todas partes el liderazgo depende de las cualidades personales, lo que Max Weber llamó “autoridad carismática” y no del cargo o título; esto se aplica sin distinción a mujeres y hombres.

Jocabed, Miriam, Sifrá, Puá, Séfora y Batia eran líderes no por ninguna posición oficial que tuvieran (en el caso de Batia, ella era una líder a pesar de su título oficial como princesa de Egipto). Eran líderes porque tenían coraje y conciencia. Se negaron a dejarse intimidar por el poder o ser derrotadas por las circunstancias. Ellas fueron las verdaderas heroínas del Éxodo. Su valentía sigue siendo hoy una fuente de inspiración

Fuente. aishlatino com, Pablo hoff – el pentateuco

Acompáñanos en la ampliación de este estudio de la parashá todos los martes 7: pm estudio de la haftará – Brit Hadasha—jueves 9:30 ayuno - sábados. 9:30 a.m estudio de parasha – 5:30 p.m cierre de Shabat, havdalá
Cra 6B sur 47A- 65 pi 2 barrio Gonzales ripoll

La Parashá (sección) de la Torah correspondiente a esta semana lleva por nombre Vayejí (y vivio). Estudiemos algo! 👇👇👇 J...
29/12/2023

La Parashá (sección) de la Torah correspondiente a esta semana lleva por nombre Vayejí (y vivio). Estudiemos algo! 👇👇👇

José lleva a sus dos hijos, Manasés y Efraín a Jacob para que los bendiga. Al impartir la bendición, Jacob cruza las manos sobre la cabeza de sus nietos, coloca su mano derecha sobre la cabeza de Efraín, el segundo hijo, y le imparte la bendición
reservada para el primogénito ya que, dice, será Efraín quien llegará a ser el más importante y el más fuerte. Luego hace que los demás hijos se acerquen a él para impartirles su bendición también, en su calidad de antepasados de las tribus de Israel.
En su bendición subraya todas las cualidades peculiares de sus hijos y predice exactamente cuál será el desarrollo futuro de cada una de las tribus.
Antes de morir le hace prometer a José que lo enterrará en la Tierra de los Padres. José lo entierra, con grandes honores, en la cueva de Machpelà. Incluso José, antes de morir, se hace prometer que cuando el pueblo regrese a la Tierra Prometida, traerá su cuerpo con ellos.
Entre los infinitos elementos de reflexión que también nos ofrece esta Parashá, escogeremos dos que parecen especialmente interesantes: el deseo expresado primero por Jacob y después por José, de ser sepultado en la tierra que Adonai había prometido a Abraham, y la bendición que Jacob imparte, primero a los hijos de José, y luego a todos los hijos.

En la bendición dada a sus nietos Manasés y Efraín, repite en la práctica, pero esta vez por decisión propia y libre, lo que había hecho su padre Isaac, confiando los derechos y deberes del primogénito no a Manasés como hubiera sido la práctica, sino a Efraín el segundo nacido; casi como para demostrar que no es un rígido orden de nacimiento lo que distingue a un niño de otro, sino sus méritos, sus inclinaciones, sus capacidades personales.

La petición expresada tanto por Jacob como por José de ser sepultados en la Tierra que Adonai prometió a Abraham confirma la continuidad de una tradición, el ideal ininterrumpido transmitido de generación en generación no sólo del concepto monoteísta, sino también de la arraigada convicción en los patriarcas, que en aquel momento todavía no constituían más que una familia, de tener que convertirse algún día en un pueblo: un pueblo estrechamente vinculado a una tierra, la de Canaán.
Y si este deseo es ampliamente comprensible en Jacob, que nació y vivió en Canaán salvo una interrupción relativamente breve, y sólo la abandonó definitivamente en los últimos diecisiete años de su vida para reunirse con su amado hijo José en Egipto, este último, sin embargo, ni siquiera había nacido en la tierra de Canaán: de hecho, nació en el período en que Jacob todavía trabajaba en la casa de su tío Labán, y solo había regresado a la tierra de Canaán por algunos años. , dado que, como sabemos, a la edad de diecisiete años había sido arrastrado a Egipto.

No nos habría sorprendido por tanto que su identidad hubiera sufrido la profunda influencia egipcia, hasta el punto de lograr una perfecta identificación con ella. Porque José había salvado a Egipto de una catástrofe económica; en Egipto había tomado por esposa a una joven egipcia, allí nacieron sus hijos y había vivido allí casi toda su vida. Y en cambio, también él, como su padre, expresa en sus últimas voluntades el deseo intenso y conmovedor de ser sepultado en la tierra que el Señor había prometido a los patriarcas: la duda de que su familia y sus descendientes puedan permanecer permanentemente en Egipto no se cruza por su mente, ni siquiera por un momento.
Y se dirige a sus hermanos con estas conmovedoras palabras: “Estoy a punto de morir, pero Adonai se acordará de vosotros y os hará pasar de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob... Cuando Adonai se acuerde de vosotros, quitaréis de aquí mis huesos” (50,24-25).
¡Parece tan claro cómo nuestros padres sintieron profundamente el intenso “chibath Sión”, el “amor por Sión”, incluso antes de la existencia misma de la nación!
Esta creencia profundamente arraigada en la importancia de la propia tierra para la supervivencia del pueblo ha constituido uno de los factores fundamentales de la existencia de Israel durante dos milenios de diáspora. Y es una de las lecciones que debemos sacar de esta, que es la última Parasha del libro del Génesis.
Básicamente nos dice que al menos dos de los factores que constituyen los rasgos peculiares de la identidad Israelita son el amor y la confianza hacia el único Dios y el amor por la propia tierra, estos estuvieron presentes en nuestros antepasados desde el principio.
Sin embargo, la Torah, es decir, la guía de comportamiento que debe iluminar la vida del pueblo de Israel y que constituye el tercer factor fundamental que constituye la identidad de Israel, aún no ha sido dada, los tiempos de la esclavitud aún no han llegado, Moisés todavía está lejos de nacer.
Por eso nos preguntamos con cierta perplejidad, pero nuestros patriarcas que aún no habían recibido la Torah ni por lo que entendemos, independientemente de lo que afirma el Midrash, ninguna sugerencia sobre cómo vivir sus vidas, aun así hicieron que su misión consistiera en ser portadores de "bendiciones". a todas las familias de la tierra" sólo en la posesión de la tierra y en un factor numérico: ¿un solo Dios frente a una proliferación infinita de dioses?

El Midrash, como hemos visto, se centra extensamente en la bondad del comportamiento de nuestros patriarcas, pero la Torah hasta este punto
nos ha revelado poco sobre su relación hacia los demás.

Centrémonos entonces en la bendición que Jacob imparte a sus hijos: una bendición que es ante todo una predicción, a veces despiadada, de cuál será el comportamiento futuro de las diversas tribus que formarán el pueblo de Israel: un comportamiento, y Quizás también este tema merezca un estudio en profundidad, que en casi todos los casos sigue el comportamiento y el carácter de los hijos de Jacob, que son sus progenitores.
Analicemos en particular la predicción relativa a Simeón y Leví, dos hermanos, unidos en una única "bendición", que sin embargo no tiene carácter de bendición y que, pronunciada en el momento solemne de la partida de Jacob del mundo terrenal,
nos deja perplejos y desconcertados.
Jacob dice: “Simeón y Leví son hermanos: sus espadas son instrumentos de violencia. No dejes que mi persona entre en su asamblea, no participes, alma mía, en su asamblea, porque cuando se enojan matan a los hombres... ¡Maldita su ira, porque es violenta, y su furor, porque es áspera! Los dividiré en Jacob, los esparciré en Israel” (49,5-7).
Para comprender la increíble dureza de las palabras que Jacob pronuncia en su lecho de muerte debemos remontarnos a un episodio relatado en la Parashá de Va Yjshlaj.
Jacob tuvo una hija: Dina. Un día el príncipe de Siquem, del pueblo heveo, la raptó y la violó. Pero él se enamoró de ella y envió a su padre a pedirle a Jacob su mano en matrimonio.
El secuestro de Dina, hija de un hombre adinerado, perteneciente a una familia muy conocida y estimada de la zona, es un hecho grave.
Jamor, el padre de Siquem, se da cuenta de esto y le ofrece a Jacob no sólo una boda forzosa, sino también dinero, regalos y una estrecha alianza que une a la familia de Jacob con su pueblo.
Los hermanos de Dina "astutamente", subraya el texto, se excusan de que no podrían haber dado a su hermana por esposa a un "incircunciso" y piden que todos los varones heveos sean circuncidados.

Los heveos aceptan la petición. Pero al tercer día después de la circuncisión, mientras los heveos todavía sufrían la operación, "dos de los hijos de Jacob, Simeón y
Leví, tomaron su espada y atacaron la ciudad... y mataron a todos los varones" (34,25).
Un acto de gran cobardía, cometido con evidente premeditación, al menos esta es la opinión de muchos hoy, aun que otros mas piensan diferente.
Pero entre todos los pueblos el secuestro y la violencia cometidos contra una niña dan lugar a una venganza de una violencia sin precedentes.
¡Y a menudo, por desgracia, no sólo en el pasado! Una venganza, la de Simeón y Leví, a la que los demás hermanos no se sumaron, pero que estaba perfectamente dentro de la moral de la época!
Pero veamos la reacción de Jacob ante las acciones de sus dos hijos: “Entonces Jacob dijo a Simeón y a Leví: 'Me habéis hecho daño al ponerme en mala posición entre los habitantes de la tierra'…” (34,30).
¿Hay quizás en las palabras de Jacob el temor de una reacción de los pueblos circundantes por la acción sangrienta de los dos hijos?
Pero vivimos en una época en la que la venganza está a la orden del día, en la que cada uno defiende su honor a su manera, y una demostración de fuerza habría despertado el miedo de la gente de los alrededores, en lugar de la venganza
Centrémonos entonces en la segunda parte de la frase pronunciada por Jacob: "Ponerme en descrédito entre los habitantes del país", que nos parece profundamente significativa.
Cualquier familia de la época habría vengado el honor de una hija violada con una masacre. ¡Pero la moral Israelita es diferente!
El temor expresado por Jacob de "ser mal visto" es la clave para comprender el versículo: ¡demuestra que la vida y el comportamiento de Jacob hasta entonces habían sido tales que sólo suscitaban respeto y admiración en los habitantes de la zona!
Por lo tanto, Jacob tenía su propio código moral que le importaba hasta el punto de que temía que el mal comportamiento de sus hijos manchara la reputación de su familia, conocida como honesta y recta, muy por encima de la moral actual, ¡y no sólo de aquella época!
La familia, que tuvo su origen en Abraham y que Abraham había orientado hacia un determinado tipo de comportamiento, no podía permitirse, por tanto, acciones que le hubieran hecho perder la estima que otros pueblos le tenían.
La historia nos dirá, y este será un tema nuevo para mayor estudio, que tanto la tribu de Simeón como la de Leví vivirán dispersas entre las de sus hermanos.
¡Pero cuán diferente será la forma en que la predicción de Jacob se hará realidad para unos y para otros!

parasha VaYishlaj 👇👇👇
https://www.facebook.com/share/VkNXd9TPXjf87L9T/?mibextid=WC7FNe

Acompáñanos en la ampliación de este estudio de la parashá todos los martes 7: pm estudio de la haftará – Brit Hadasha—jueves 9:30 ayuno - sábados. 9:30 a.m estudio de parasha – 5:30 p.m cierre de Shabat, havdalá
Cra 6B sur 47A- 65 pi 2 barrio Gonzales ripoll

Para tener encuenta en estas fechas, un pueblo Santo!👇👇👇👇👇👇Lv 18:3-4: "No se ocuparán en las actividades encontradas en ...
22/12/2023

Para tener encuenta en estas fechas, un pueblo Santo!
👇👇👇👇👇👇
Lv 18:3-4: "No se ocuparán en las actividades encontradas en el pueblo de egipto, donde ustedes vivían; y no se ocuparán en las actividades encontradas en la tierra de canaan, donde Yo los estoy llevando; ni vivirán por sus leyes. Ustedes obedecerán mis estatutos y mis leyes y caminarán conforme a ellos."

La Parashá (sección) de la Torah correspondiente a esta semana lleva por nombre Vayigash  (y se acercó). Estudiemos algo...
19/12/2023

La Parashá (sección) de la Torah correspondiente a esta semana lleva por nombre Vayigash (y se acercó). Estudiemos algo! 👇👇👇

José es el personaje que más emerge en los hechos narrados en la última parte del Libro del Génesis. Los complicados acontecimientos de su vida le permiten ser merecidamente reconocido como un verdadero líder. De hecho, José primero fue vendido como esclavo por sus hermanos, luego encerrado injustamente en las prisiones de Egipto y finalmente elegido por el faraón como virrey gracias a su sabiduría.

A lo largo de todos estos acontecimientos, a pesar de las dificultades y tentaciones, José nunca se desvía del camino de la justicia. Su actitud hacia sus hermanos llegados a Egipto (Génesis 42), aunque desde fuera parezca la de un tirano insensible, tiene sin embargo un objetivo muy concreto. Los Maestros nos señalan que la verdadera intención de José es asegurar que sus hermanos se encuentren en una situación similar a la que, veinte años antes, los había llevado a actuar malvadamente hacia él. Por ello se compromete a poner en mal lugar al joven Benjamín ante toda la familia, hasta el punto de empujar a sus hermanos a abandonarlo y entregarlo como esclavo, que al fin y al cabo es exactamente lo que habían hecho con José cuando lo vendieron a los mercaderes ismaelitas. Por tanto, en realidad esta puesta en escena no representa un castigo o una venganza, sino una verificación real encaminada a hacer florecer la forma más completa del arrepentimiento. Como explican los Maestros, de hecho, para ser verdaderamente liberado de un pecado grave, es necesario estar en una situación similar a la que llevó a cometer el pecado la primera vez.
Esta es la explicación del comportamiento de José desde el momento en que sus hermanos aparecen por primera vez ante él en Egipto hasta el punto en que, en la parashá de esta semana, anuncia su identidad y perdona a sus hermanos. Es un caso clásico de someter a los hermanos a un proceso de expiación, el primero en la literatura. Entonces José les enseñó, y la Torah nos está enseñando a nosotros, lo que significa ganarse el perdón.

Recordemos lo que pasó: primero José acusa a sus hermanos de un crimen que ellos no cometieron. Dice que son espías. Los tiene encarcelados durante tres días. Luego, tomando a Simeón como rehén, les dice que ahora deben regresar a casa y traer de regreso a su hermano menor Benjamín. Es decir, les obliga a reconstruir aquella situación anterior en la que regresaron con su padre sin uno de los hermanos, José, que estaba desaparecido. Note lo que sucede a continuación: Se dijeron el uno al otro: “Ciertamente merecemos ser castigados (ashemim) por causa de nuestro hermano. Vimos lo angustiado que estaba cuando nos suplicó por su vida, pero no quisimos escucharle; por eso nos ha sobrevenido esta desgracia”. No se daban cuenta de que José podía entenderlos, ya que utilizaba un intérprete. (Génesis 42:21-23)
Esta es la primera etapa del arrepentimiento. Admiten que se equivocaron. Luego, después de la segunda reunión, José coloca su copa de plata en el costal de Benjamín. Se encuentran estas pruebas incriminatorias y los hermanos regresan. Se le dice que Benjamín debe permanecer como esclavo. “¿Qué podemos decirle a mi señor?” Respondió Judá. “¿Qué podemos decir? ¿Cómo podemos demostrar nuestra inocencia? Adonai ha descubierto la culpa de tus siervos. Ahora somos esclavos de mi señor, de nosotros mismos y de quien fue encontrado en posesión de la copa". (Génesis 44:16)
Esta es la segunda etapa del arrepentimiento. Ellos confiesan. Hacen más; admitir la responsabilidad colectiva. Esto es importante. Cuando los hermanos vendieron a José como esclavo, fue Judá quien propuso el crimen (Génesis 37:26-27), pero todos excepto Rubén fueron cómplices del mismo.
Finalmente, en el clímax de la historia, el propio Judá dice: “Déjame ahora ser tu esclavo en lugar del muchacho. ¡Que el muchacho regrese con sus hermanos!» (Génesis 42:33). Judá, que vendió a José como esclavo, ahora está dispuesto a convertirse en esclavo para que su hermano Benjamín pueda ser libre. Esto es lo que los Sabios y Maimónides llaman arrepentimiento completo, es decir, cuando las circunstancias se repiten y tienes la oportunidad de volver a cometer el mismo delito, pero te abstienes de hacerlo porque has cambiado.

Ahora José puede perdonar, porque sus hermanos, liderados por Judá, han pasado por las tres etapas del arrepentimiento: 1- admisión de culpa, 2- confesión y 3- cambio de conducta.

La prueba planeada por José se supera cuando Judá da un paso al frente e incluso pide ser sentenciado a esclavitud en lugar de Benjamín, para ahorrarle al anciano padre el sufrimiento de la pérdida de su hijo menor (Génesis 44:33). No es casualidad que Judá, que ahora muestra un gran espíritu de sacrificio, sea quien en el pasado propuso vender a José como esclavo (Génesis 37:26-27). La increíble demostración de arrepentimiento empuja al virrey de Egipto a conmoverse y revelar su verdadera identidad: Y José dijo a sus hermanos: “Yo soy José; ¿Mi padre sigue vivo?". Pero sus hermanos no pudieron responderle porque tenían miedo de su presencia (Génesis 45:3).
En realidad, el cambio en el alma de Judá ya había comenzado en los capítulos anteriores de la Toráh. Ante su nuera Tamar, que estaba a punto de ser condenada a muerte, admitió: "Ella es más justa que yo" (Génesis 44,26). Más tarde, para apaciguar las ansiedades de su padre Jacob, Judá asumió enormes responsabilidades hacia su hermano Benjamín: Y Judá dijo a su padre Israel: Deja que el muchacho venga conmigo, y nos levantaremos e iremos para que vivamos y no muramos, tanto nosotros como tú y nuestros pequeños. Yo soy fiador de él; Me pedirás una cuenta en la mano. Si no te lo hago volver y lo pongo delante de ti, llevaré la culpa delante de ti para siempre” (Génesis 43:8-9).

Es precisamente la capacidad de arrepentirse completamente lo que le permite a Judá convertirse en el líder del pueblo judío y, por lo tanto, elevarse incluso por encima del propio José. El principio expresado en el Talmud Berajot 34b, según el cual quienes se arrepienten son superiores a quienes siempre han permanecido rectos, se aplica perfectamente a la historia de José y Judá. El primero, a pesar de los grandes honores conseguidos en Egipto, tendrá un linaje corrupto que desaparecerá de la historia de Israel tras la deportación por parte de los asirios; Judá, sin embargo, recibirá el mando del pueblo de su padre y será el antepasado del rey David y del linaje real del cual es prometido nuestro Yahshua ha mashiaj .
Sin embargo, al final, el destino de la nación de Israel hará justicia a los méritos de ambos hermanos. El profeta Ezequiel (en el pasaje elegido como Haftarah de Vayigash) habla de hecho de la promesa según la cual el "bastón de José" se reunirá en el futuro con el "bastón de Judá", para la realización de la esperanza mesiánica:
Así dice YHWH el Señor: He aquí, yo tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones entre las cuales han ido, y los reuniré de todas partes, y los haré volver a su tierra, y los haré una sola nación en el tierra, en las montañas de Israel. ; un rey reinará sobre todos ellos. Ya no serán dos naciones ni estarán divididos en dos reinos (Ezequiel 37:21-22).

Acompáñanos en la ampliación de este estudio de la parashá todos los martes 7: pm estudio de la haftará – Brit Hadasha—jueves 9:30 ayuno - sábados. 9:30 a.m estudio de parasha – 5:30 p.m cierre de Shabat, havdalá
Cra 6B sur 47A- 65 pi 2 barrio Gonzales ripoll

Dirección

Carrera 6 B Sur #47A/65
Barranquilla

Horario de Apertura

Martes 7pm - 8:30pm
Jueves 9:15am - 12pm
Sábado 9:15am - 12pm
5:30pm - 8:30pm

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Kehila Baruc Ha Ba publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Lugar De Culto

Enviar un mensaje a Kehila Baruc Ha Ba:

Compartir