18/04/2022
18 de abril
Consuelo divino
En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.
SALMO 94:19
Esta mañana, mi corazón está entristecido. A una amiga mía le informaron esta semana que tiene cáncer. Es bastante grave y, al momento, el pronóstico es incierto. Ella y su esposo tienen dos hijos jóvenes y ambos están entre la mitad y finales de los treinta. Es trágico, como mínimo.
Cuando nos enteramos de noticias como estas, ¿cómo deberíamos responder? Mi primera reacción fue llamar a su esposo, quien ha trabajado para nosotros desde que tenía diecisiete años. Después comencé a orar, lo cual lo he estado haciendo varias veces al día. Cada vez que vienen a mi mente —que sucede con frecuencia— ¡oro! Oro para que el consuelo divino de Dios y su gracia tomen el
control de esta situación. Oro por sanidad (preferiblemente un milagro), los doctores adecuados, el diagnóstico preciso y sabiduría para las decisiones que tenga que tomar la familia. Me ofrecí a hacer todo lo que esté a mi alcance para ayudarlos, aunque sé que no hay mucho que pueda hacer excepto “estar presente”.
Les prometí que estaríamos a su lado en cada etapa del camino, y creo que eso significa más para la gente de lo que podamos comprender. No tenemos que sentir la presión de dar respuestas o consejos cuando no los tenemos. Una de las maneras de ayudar a las personas quienes están sufriendo es no “olvidarnos” de ellos en su dolor, especialmente si aquello por lo que están atravesando llevará algún tiempo.
La Palabra de Dios nos enseña que somos más que vencedores (vea
Romanos 8:37) y yo creo que es verdad. Para mí, significa que podemos tener la certeza de que incluso antes de que comiencen las dificultades, al final tendremos la victoria, y Dios nos confortará en todo tiempo. Él nos facultará, nos fortalecerá y nos sostendrá en cada paso del camino. Sí, lloramos, sentimos un dolor inimaginable y podemos sentirnos confundidos y hacer preguntas que no tendrán respuestas en ese momento, pero en medio de nuestra aflicción, Dios está allí, dándonos la seguridad de que nos ama.
Oración: Padre, te pido que consueles a todos aquellos que hoy están sufriendo. Tú eres aquel quien nos conforta en nuestra aflicción, y confiamos en que nos concederás gracia sobre gracia para mantenernos firme, aun en medio de la aflicción.