16/05/2026
PREPARA TU DOMINGO
====================
DOMINGO 17 DE MAYO DE 2026.
MATUTINO: 10:30.
DIVINA LITURGIA: 11:00.
FESTIVIDAD: Quinto Domingo de Pascua. El Ciego.
SANTORAL: Los Santos Apóstoles Andrónico y Jonás.
MODO: 5.
EOTHINA: 8.
KATABASÍAS: Pascua.
KONDAKION: Pascua.
=====================================
EN MEMORIA
===========
Este Domingo encomendamos a la misericordia divina las almas de nuestros hermanos que nos han precedido:
- GRACIELA MASSÚ TUMA
Juan, Sofía, Shukri, Ezzat, Mariana, Elisa, Benjamín, Alejandro.
Pedimos al Señor Todopoderoso para que les otorguen el descanso eterno y a quienes los conocieron y amaron, la consolación en la esperanza de la Resurrección y la Vida Eterna.
=====================================
EPÍSTOLA: Quinto Domingo de Pascua. El Ciego.
PROKÍMENON: Tú, Señor, nos guardarás y nos custodiarás de esta generación. Sálvame, Señor, porque el justo ha perecido.
Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 16:16-34.
En aquellos días: sucedió que mientras íbamos a la oración, nos vino al encuentro una muchacha esclava poseída de un espíritu adivino, que pronunciando oráculos producía mucho dinero a sus amos. Nos seguía a Pablo y a nosotros gritando: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, que os anuncian un camino de salvación. Venía haciendo esto durante muchos días. Cansado Pablo, se volvió y dijo al espíritu: En nombre de Jesucristo te mando que salgas de ella. Y en el mismo instante salió. Al ver sus amos que se les había ido su esperanza de ganancia, prendieron a Pablo y a Silas y los arrastraron hasta el ágora, ante los magistrados; los presentaron a los pretores y dijeron: Estos hombres alborotan nuestra ciudad; son judíos y predican unas costumbres que nosotros, por ser romanos, no podemos aceptar ni practicar. La gente se amotinó contra ellos; los pretores les hicieron arrancar los vestidos y mandaron azotarles con varas. Después de haberles dado muchos azotes, los echaron a la cárcel y mandaron al carcelero que los guardase con todo cuidado. Éste, al recibir tal orden, los metió en el calabozo interior y sujetó sus pies en el cepo. Hacia la media noche Pablo y Silas estaban en oración cantando himnos a Dios; los presos les escuchaban. De repente se produjo un terremoto tan fuerte que los mismos cimientos de la cárcel se conmovieron. Al momento quedaron abiertas todas las puertas y se soltaron las cadenas de todos. Despertó el carcelero y al ver las puertas de la cárcel abiertas, sacó la espada e iba a matarse, creyendo que los presos habían huido. Pero Pablo le gritó: No te hagas ningún mal, que estamos todos aquí. El carcelero pidió luz, entró de un salto y tembloroso se arrojó a los pies de Pablo y Silas, los sacó fuera y les dijo: Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme? Le respondieron: Ten fe en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa. Y le anunciaron la Palabra del Señor a él y a todos los de su casa. En aquella misma hora de la noche el carcelero los tomó consigo y les lavó las heridas; inmediatamente recibió el bautismo él y todos los suyos. Les hizo entonces subir a su casa, les preparó la mesa y se alegró con toda su familia por haber creído en Dios.
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
=====================================
EVANGELIO: Quinto Domingo de Pascua. El Ciego.
Lectura del Santo Evangelio según San Juan 9:1-38.
En aquel tiempo, al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: Ni el pecó, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Tengo que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; la noche viene, llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo. Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: El es; y otros: A él se parece. Él decía: Yo soy. Y le dijeron: ¿Cómo fueron abiertos tus ojos? Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó mis ojos, y me dijo: Ve al estanque del Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y vi. Entonces le dijeron: ¿Dónde está él? dijo: No sé. Y llevaron al que había sido ciego hacia los fariseos. Pero era Sábado el día en que Jesús hizo lodo, y le abrió los ojos. Volvieron, a preguntarle los fariseos cómo había recibido la vista. El les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo. Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no es de Dios, pues no guarda el sábado. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había desacuerdo entre ellos. Volvieron a decir al ciego: ¿Tú qué dices del que te abrió los ojos? Y dijo: Que es profeta. Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que recibió la vista, y les preguntaron, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ahora ve? Sus padres les respondieron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego; pero cómo ahora ve, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo. Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, pues los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que él era Cristo, fuera expulsado de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él. Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador. Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. Le volvieron a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? Él les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oír; ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos? Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; pero ése, no sabemos de dónde es. Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos. Y sabemos que Dios no escucha a los pecadores; pero si alguno es respetuoso de Dios, y hace su voluntad, a ése escucha. Jamás se ha oído que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego. Si éste no es de Dios, nada podría hacer. Respondieron y le dijeron: Tú naciste entero en pecados, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le echaron fuera. Escuchó Jesús que le habían echado fuera; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y se postró ante él.
Gloria a ti, Señor, gloria a ti.