26/02/2026
Les comparto una pequeña reflexión
Juan 15:5 dice “Yo
soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.”
En medio de las responsabilidades, preocupaciones y desafíos diarios, es fácil intentar hacer todo en nuestras propias fuerzas.
Y sin darnos cuenta, comenzamos a vivir desconectados de la fuente verdadera.
Aquí Jesús se presenta como la vid, y a nosotros nos presenta como los pámpanos (ramas). Una rama no lucha por producir fruto; simplemente permanece unida al árbol.
Y si está conectada, el fruto llega naturalmente. Pero si se separa, se seca.
Así también nuestra vida espiritual. No se trata de cuánto sabemos, cuánto trabajamos o cuánto nos esforzamos, sino de cuánto permanecemos en Él.
Permanecer es buscarle cada día, es confiar en Su Palabra, es obedecer aunque no entendamos todo y depender de Su gracia.
Saben mis hermanos de la comunidad Emanuel, que cuando permanecemos en Cristo:
1.- Hay paz en medio de la tormenta.
2.- Hay fuerzas cuando sentimos debilidad.
3.- Hay fruto aunque el proceso sea lento.
Dios no nos llamó a sobrevivir espiritualmente, sino a llevar fruto que glorifique Su nombre.
Hoy debiéramos pregúntarnos
¿Estoy viviendo conectado a la Vid verdadera?
¿Estoy intentando producir fruto en mis propias fuerzas?
Iglesia Emanuel, que podamos entregar nuestras cargas y conectarnos a él diariamente para permanecer en este vid verdadera, solo así llevaremos frutos.
Dios les bendiga en este jueves 26 de febrero.