25/08/2026
Martes 25 de Agosto.
Hoy quiero compartirles una reflexión que escribió mi mamá 🤗
‘Las ramas’
Es invierno y lo primero que hago al levantarme, es encender la estufa. En un canasto tengo preparado papel y ramas secas. Las coloco dentro de la estufa y enciendo el fuego. Qué sensación más agradable ver el fuego y sentir su calor. Mientras más secas las ramas, mejor para iniciar el fuego.
Luego preparo un buen café y me dispongo a leer la Biblia. Al llegar al relato de un viñedo y como debe ser el cuidado de éste para que de fruto, me detengo en las ramas secas que deben ser cortadas y echadas al fuego.
Pienso en mi rutina mañanera de hacer fuego con ramas secas. Se queman rápidamente y ya no están. Jesús me llama a estar muy unida al tronco que es él y de donde se nutren las ramas.
No quiero ser una rama seca que solo sirve para el fuego.
Abro mi vida a Jesús y dejo que él me nutra con su savia de vida. Un viñedo se planta para que dé uvas al igual que nosotros estamos en la tierra para dar fruto.
Dios se alegra y se siente orgulloso cuando ve a sus hijos dando fruto, haciendo el bien, sirviendo y amándose unos a otros.
Mientras leo, descubro un Salmo que dice:”Incluso en la vejez producirán fruto, seguirán verdes y llenos de vitalidad.”(S.92,14)
Hay partes de mi cuerpo que sienten dolor por el desgaste de los años, pero mi corazón está contento, con ánimo y fuerza para el día que tengo por delante.
“Jesús, la vid verdadera, mi fuente de vida, elijo permanecer en ti con obediencia.
Padre, el jardinero, artífice de mi vida, me entrego a tu poda.
Espíritu Santo, el consolador, sustentador de mi vida, acojo tu presencia.”
Amén (oración de Lectio 365)