20/05/2026
A veces miramos hacia atrás y parece increíble cómo han pasado los años.
Del 2008 al 2026 no solo cambiaron las fechas… cambiamos nosotros.
Personas llegaron, otras partieron. Hubo sueños que nacieron, batallas silenciosas, lágrimas escondidas y también momentos donde vimos la mano de Dios sosteniéndonos aun cuando pensábamos que no podíamos seguir.
En 2008 quizás había planes que parecían seguros, oraciones que recién comenzaban y caminos que no entendíamos. Hoy, en 2026, podemos decir que Dios nunca dejó de estar presente. Incluso en los tiempos difíciles, Él siguió escribiendo nuestra historia.
La Biblia dice:
“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”
— Hebreos 13:8
El tiempo pasa rápido. Los años vuelan. La juventud cambia, las circunstancias cambian, el mundo cambia… pero el amor de Dios permanece intacto.
Cuántas veces dijimos:
“algún día”
y de pronto ese “algún día” ya llegó.
Por eso hoy es tiempo de valorar:
la familia,
los abrazos,
la fe,
las oportunidades,
y cada día que Dios nos regala.
Porque no se trata solo de contar años, sino de reconocer cuánto Dios nos ha guardado en cada etapa del camino.
Del 2008 al 2026 hay una historia completa de gracia, aprendizaje y misericordia. Y si Dios nos sostuvo hasta aquí, también seguirá guiando lo que viene.
Aún hay propósito.
Aún hay promesas.
Aún hay tiempo para volver al corazón de Jesús y caminar de su mano.
Porque aunque los años pasen…
la fidelidad de Dios jamás cambia.