24/09/2025
MENTES TULLIDAS
Hay una imposición de pensamientos malignos, torcidos y corruptos del mundo, que hemos aceptado como iglesia y personas en general. Estos años se irán oscureciendo mucho más, y los podemos identificar con los tiempos que el profeta Isaías habló: "¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los astutos a sus propios ojos, y de los que son inteligentes hacia ellos mismos!" Isaías 5:20-21 TL
Isaías habló de la confusión que vendría, donde las personas no sabrían distinguir entre lo bueno y lo malo; entre lo que hace bien y lo que hace mal. Nosotros estamos viviendo en medio de esta generación que describe el profeta, y, aunque somos la Iglesia de Jesucristo, eso no significa que nuestra mente esté totalmente alineada con el Reino de los cielos, sino que ella puede ser manipulada por este mundo, y convencernos de que lo malo es bueno. Por eso hoy vemos que miles de creyentes no pueden dar una respuesta de cuál es la voluntad de Dios, o qué es lo que a Dios le agrada, porque las mentes están atrofiadas por el mundo. El apóstol Pablo dijo: “No se metan en el esquema de este siglo, sino transfórmense renovando la mente, para que puedan distinguir cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios.” (Romanos 12:2 TL)
La palabra “TRANSFORMACIÓN” es “METAMORFOSIS”, es decir, Pablo habla de un cambio de pensamiento radical, de romper el esquema impuesto. En esto, las redes sociales son uno de los mejores esquemas limitantes de la mente, ellas han logrado manipular a todas las personas, y les estrechan su capacidad de observación, comprensión y análisis. Como ejemplo, el formato de videos cortos que duran de treinta segundos a tres minutos, ha reducido la capacidad de concentración, al punto que, si algún video tiene una duración de más de 3 minutos, se considera demasiado extenso. Y, al mismo tiempo, se produce la adicción de ver uno tras otro, llenando los pensamientos con lo banal e insignificante.
Sin duda alguna, somos la generación de Laodicea, la última iglesia, porque este sistema ha logrado "entibiar" los pensamientos: "Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni ferviente. ¡Ojalá fueses frío o ferviente! Pero por cuanto eres tibio, y no refrescas ni ardes, te vomitaré de mi boca." Apocalipsis 3:15-16 TL
Estamos tan encajonados por este sistema que, incluso cuando vemos a unos pocos irse a un extremo “ardiente” o “refrescante”, en vez de desear vivir en esa condición radical y decidida para Dios, les sentimos como gente extraña.
Tristemente nadie se escapa, las redes sociales han restringido la capacidad de concentración en temas extensos, las personas no quieren oír enseñanzas extensas, LES ABURREN. No importa si les bendecirán, si obtendrán formación valórica cristiana; o crecimiento espiritual, emocional o corporal, etc. Las expresiones: "me aburre", "no me tinca", "no me concentro", etc., salen de la boca de los amoldados por el mundo. Es la generación que ha engordado con un “Sistema de Alimentación Mental de Comida Chatarra”, o “Eutico”: “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche. 8 Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos; 9 y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado mu**to. 10 Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No se alarmen, pues está vivo. 11 Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió.” Hechos 20:7-11
Porque “Pablo disertaba largamente”, este joven llamado “Eutico”, que estaba sentado en la ventana, se durmió y cayó del tercer piso. La etimología de “Eutico” es “Engordado”, un joven que estaba en la “ventana”, que se interpreta como “ver” o “visión”; es decir, Eutico oía lo que Pablo enseñaba, pero sus ojos miraban por la ventana. Si puede interpretar “ventana” como “teléfono”, “tablet”, “computador”, “televisor”, etc., se dará cuenta de que “Eutico” no pudo concentrarse en la enseñanza del gran apóstol Pablo, porque era muy extensa, muchas horas de predicación, le dio sueño y se durmió. Todos los demás pudieron, pero él no. Lo mismo sucede con esta generación, sean jóvenes o adultos, los “Euticos” están tan engordados por las redes sociales que no soportan una enseñanza larga, se duermen; su mente está tan amoldada que no se concentra excepto en pequeñas porciones de treinta segundos a tres minutos, algo así como leer un versículo del “Pan de vida” antes de salir de casa, y olvidarlo al cerrar la puerta. Algunos dicen: "yo sigo a tal predicador cristiano, me alimento de sus enseñanzas", pero lo que hace es mirar sus videos de 30 segundos, y los olvida enseguida porque después ven diez videos graciosos. Y lo mismo sucede en las escuelas y las universidades, la gran mayoría de los estudiantes no logra concentrarse en largas charlas de los profesores porque sus mentes están embotadas.
"Los días del hombre son como la hierba, florece como la flor del campo, que pasó el viento por ella y pereció, y su lugar no se conocerá más." (Salmos 103:15-16) Este salmo describe a personas insignificantes, que pasan por la vida sin dejar huella, que no se conocerán después que murieron. Sin embargo, los hijos de Dios no somos insignificantes, somos trascendentes, pero este mundo ha planificado aturdir las mentes para que DESPRECIEMOS LO VALIOSO y nos revolquemos en la miseria, algo así como el hijo pródigo cuidando chanchos, cuando es el heredero de un millonario, y solo consiguió zafarse de ese chiquero cuando “volvió en si”, o sea, cuando tuvo un cambio de pensamientos. No nos damos cuenta de eso porque tenemos la mente tullida para no extenderse.
A diferencia de ese hombre que nació, vivió y murió como la flor del campo, también leemos en que: "El justo florecerá como la palmera, crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes." Salmos 92:12-14
Aquí está la gran diferencia entre los hombres normales y los “justos” o “creyentes”, que son comparados con estos dos árboles. Tanto la palmera como el cedro, crecen en promedio un metro al año, y pueden tardar 20 años en alcanzar su altura máxima y su madurez. Toda persona que va a alcanzar su crecimiento completo y su madurez mental, emocional y espiritual, necesita pensar extensamente, necesita estirar su entendimiento; y necesita “plantarse en la Casa de Dios”, es decir, tomar la decisión de establecerse en obediencia a la palabra de Dios, sin moverse nunca más. Estos dos árboles son un muy buen ejemplo del por qué este sistema ha tullido las mentes de las personas, ambos trascienden porque fructifican, son fuertes y permanecen verdes o activos en todo su ser.
Debemos hacer la metamorfosis en nuestra mente, no permitir que el sistema nos amolde, sino renovar los pensamientos, y eso se logra forzándola. Debemos estirar la capacidad de concentración, y romper la “matrix” que el mundo ha impuesto para que la Palabra de Dios nos haga crecer y madurar, haciéndonos una influencia positiva para otros, trascendentes, y salvando a quienes también desean lo mismo, pero no saben cómo hacerlo.
RAÚL GONZÁLEZ C.