21/11/2025
"Ha estado por faltar, pero nunca ha faltado", la frase que escuche cuando tenía 9 años.
Fue parte de lo que el tío Remigio menciono en su mensaje un Domingo en la iglesia a la que asistía en mi infancia. Yo era solo un niño atendiendo intermitentemente a lo que se hablaba desde el púlpito, pero esas palabras calaron profundamente en mi.
Han pasado ya varias décadas, pero esas palabras siguen presente en mi, siendo infinidad de veces un refrigerio de parte del Señor para confortar mi alma, para alentar mi esperanza.
He sido testigo en infinidad de ocasiones de lo cierto de esas palabras. Las experimente en mi hogar junto a mis padres. Las he experimentado ya mayor junto a mi familia.
Es verdad, ha estado (ocasiones varias) por faltar, pero NUNCA ha faltado. Una y otra vez los milagros de provisión y cuidado del Señor han sido tangibles. Innegables.... Asombrosos.
Muy seguramente fue también la experiencia constante de David
que describió tan espléndidamente allí en el Salmo 23 cuando señalo que : "el Señor es mi Pastor, nada me falta".
No podemos negar que es más habitual de lo que nos gustaría, la infinidad de pensamientos y circunstancias que intentan constantemente ahogarnos en pánico, incertidumbre y desesperanza. Empujándonos a creer que no hay nada seguro a que aferrarse en medio de la adversidad.
Por ello, me parece vital aprender a atender a palabras como las del Salmo 23:1. Palabras que sosiegan asombrosamente el alma. Nos llevan a enjugar nuestras lagrimas, a erguirnos y levantar la cabeza para mirar con certeza el presente y mañana sabiendo que el Buen Pastor tiene cuidado de nosotros. Son una firme ancla en medio de la tempestad.
Como debemos constantemente recordarnos que Su cuidado, sustento y bondad jamás podrán ser sobregirados. Bien lo dijo Pedro en su primera carta "... porque Él tiene cuidado de nosotros" ( 1 Pedro 5:7)
Como debemos recordarnos que nuestra vivencia se sustenta en el Invisible, en Uno que jamás abandona a ninguno de aquellos que ha decidido cobijarse en El.
Como debemos recordarnos que estamos conectados a Uno que a pesar de que el sol pudiera llegar a oscurecer y no brillar, de igual manera podemos confiar que El no va a fallar.
Mas de alguno puede dar testimonio de esta preciosa verdad, ha estado por faltar, pero nunca ha faltado... y con confianza podemos afirmar que nunca faltara, pues aquel que alimenta su corazón con la historia de lo que Dios ha hecho en el pasado no se angustiara jamás por el futuro.
Animo a cada uno en el Señor