20/04/2019
La palabra de Dios nos dice, en Romanos 12:2 que no nos amoldemos al mundo actual, sino que seamos transformados mediante la renovación de nuestra mente a la mente de Dios, para que podamos comprobar cuál es su voluntad... Y es que cada día nos enfrentamos a situaciones, y al contexto de una sociedad que quiere tener a Dios lo más lejos de su vida posible, y nadar en contra la corriente se hace difícil, y necesitamos examinarnos y renovarnos en Dios, y ser lavados por Él, dejar nuestros pensamientos delante de Él y que Él nos transmita sus pensamientos, que nos dirija en las desiciones que tomaremos y que cada día lo que nos mueva sea la gratitud, el amor hacia Dios, y el deseo de agradarle a Él.
Bien sabemos que el efecto del paso del tiempo y las circunstancias que enfrentamos a diario se hacen notar...aunque no lo queramos, ninguno de nosotros es SUPERPODEROSO, que pueda mantenerse siempre en pie sin el poder del que sí es TODO PODEROSO...
Nos damos cuenta al ver, por ejemplo, la pintura que se estropeó en la pared, el mueble que se rompió o la cortina que está rota cuando NECESITAN UN CAMBIO, pero ¿cómo saber cuándo nuestra vida necesita un cambio?... ¿cómo saber cuando este paso del tiempo también ha afectado nuestra forma de caminar con Dios?
Algunas señales de alerta:
1.Cuando la forma en que estás haciendo las cosas no te hacen estar bien delante de Dios.
2. Cuando puedes ver que no hay crecimiento en tu vida.
3.Cuando has dejado lo que te edifica, por lo que te quita la vista de la meta.
4. O cuando sigues haciendo aquellas cosas que comenzaste, pero solo por cumplir o sin tanto amor como al principio.
5. Cuando sientes una incomodidad inexplicable por alguna situación que Dios te está haciendo ver y sientes que hay que hacer algo allí y que nadie hace nada.
Si has visto alguna de estas señales en tí, déjame decirte que ¡ES NECESARIO UN CAMBIO!
Un cambio en la motivación que estás teniendo al hacer lo que haces, saber para quién y para qué tomaste ese desafío; un cambio de actitud a NO seguir conformándote a una vida sin fruto; un vuelco hacia la toma de DECISIONES TRASCENDENTES para no tranzar la meta por la cual fuiste llamado; saber que cuando Dios te está mostrando una situación que hay que cambiar no debes esperar a que otro haga el cambio, sino partir tú mismo (orando y actuando diferente); armarse de valor y la armadura de Dios para que puedas enfrentar lo que Dios te está poniendo al frente con fe, y derribar los muros que sea necesario derribar.
SI ANHELAS CAMBIOS, PERO SIGUES HACIENDO LAS COSAS DE LA MISMA MANERA, SEGUIRÁS OBTENIENDO LOS MISMOS RESULTADOS.
Cada paso en Dios VALE LA PENA. Así que anímate y levántate, el cambio puede comenzar en tí.