11/11/2015
Entonces los hijos de Israel se despojaron de sus atavíos desde el monte Horeb. Éxodo 33:-5-6
Originalmente llamamos a esta semana quitando los "atavíos", finalmente les llamamos "distractores"
Sin embargo, el concepto de "atavíos" es muy interesante.
Segun el diccionario, son vestidos y adornos que componen un traje de características especiales.
Para Israel correspondían a todos los recuerdos que traían de Egipto, desde sus ropas, hasta las joyas de los egipcios y las imágenes de sus dioses (estatuillas, o simples adornos como el gato que mueve la mano en estos tiempos).
Cuando pensamos en ropas, habla de lo que externamente nos identifica; cuando hablamos de objetos, pensamos en cosas que nos recuerda la vida pasada. Cosas a las que nos aferramos y a las cuales damos gran estima. Finalmente se resume en cosas que nos hacen olvidar nuestra identidad, ropas, objetos, músicas, amigos, juegos, internet, imágenes que pegamos en nuestra habitación, etc. Cosas que por si solas no son pecado, sin embargo, nos desvian nuestra atención... nos hace olvidar quienes somos y cual es nuestro propósito en la vida. Cosas a las cuales asignamos un valor exagerado y por las cuales invertimos tiempo y recursos, lo que no haríamos por nuestra fe y nuestro servicio a Dios. Ejemplo?... cuando decimos no tener dinero para asistir a algun retiro o encuentro, o simplemente ofrendar, pero sí tenemos para comprar un par de zapatillas caras o una entrada a un recital, o cuando muchas veces "necesitamos" estudiar para una asignatura del colegio los días de reunión, sin embargo, estamos dispuestos a sacar una mala nota con tal de no faltar al partido de futbol del equipo favorito. Atavíos, recuerdos, distractores, cosas que ocupan el lugar de Dios en nuestra vida.
Es tiempo de identificar esos distractores, esos "tesoros" de la vida pasada, y disponernos a poner al Señor sobre todos ellos, y como prioridad en nuestra vida.
Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. Eclesiastes 11
Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. Marcos 10:29