27/07/2023
Día-4
27-07-2023
Buen día, agradecidos de nuestro Dios.
Hoy hablaremos del “AYUNO”
Este es un tema que no a todos les gusta aplicar, podemos hablar acerca del ayuno, pero aplicarlo cuesta.
Definamos entonces que es literalmente “AYUNO” Para definir en forma sencilla y practica es abstención de alimentos. Existen varios tipos de ayunos para los cristianos que son:
Existen diversos tipos de ayuno para los cristianos:
• Ayuno absoluto. Abstención total de alimentos, y líquidos, incluyendo el agua. Esto se realiza solo por un breve lapso tiempo.
• Ayuno normal. Abstinencia de alimentos, sin eliminar el agua, por un período limitado.
• Ayuno parcial. Consiste en una dieta limitada, donde se dejan fuera todo tipo de postres y frutas, carnes, vinos y "manjares", y se cambia por una dieta donde solo hay legumbres y verduras. Ejemplo de esto es Daniel 10:2-3.
• Ayuno medio. Suelen hacerlos los miembros que, por problemas de salud, que no pueden aguantar un ayuno completo, este ayuno generalmente se hace en las mañanas; es decir que sólo se come una comida al día.
Definición del RAE:
1. Abstenerse total o parcialmente de comer o beber.
2. Abstenerse total o parcialmente de tomar alimento o bebida por precepto religioso.
3. Privarse o estar privado de algún gusto o deleite.
El ayuno es una de las prácticas espirituales que se ha perdido en los últimos tiempos en nuestra Iglesia. Sin embargo, hoy día, muchas personas están retomando esta práctica porque se dan cuenta que ayunando crecen espiritualmente.
El ayuno tiene un gran beneficio espiritual, ya que libera al hombre de las pasiones de la carne, de los miedos, de las inseguridades, para proveer al espíritu de alegría, paz y amor. Además, ayuda también a distraerse menos en la oración, a estar más abierto a la voluntad de Dios y a purificar el corazón de los pecados del pasado. En síntesis, el ayuno sano, convierte, purifica, nos hace entrar en la voluntad de Dios y nos enseña a orar con el corazón.
Sabiendo todos estos beneficios: ¿por qué nos cuesta tanto hacer ayuno?
Nos cuesta mucho porque cuando comenzamos a ayunar, los días que lo hacemos, nos aparece el mal humor, nos enojamos por cosas que cotidianamente no lo hacemos y nos aparecen otras cosas negativas que nos sacan de nuestro centro.
También es importante referirnos que cuando ayunamos se liberan toxinas en nuestro cuerpo. ¿Que son las TOXINAS...?
Las toxinas son sustancias potencialmente perjudiciales para nuestras células y tejidos. Pueden ser moléculas pequeñas, proteínas u otros elementos que proceden tanto del exterior como del interior del cuerpo.
En primer lugar, debemos saber que en nuestro organismo se generan toxinas todo el tiempo, debido a los procesos metabólicos que necesitamos para sobrevivir. Por ejemplo, el mecanismo por el que nuestras células obtienen energía genera radicales libres.
Los radicales libres son moléculas inestables que se consideran toxinas, puesto que pueden provocar daños en las células si se acumulan. También generamos numerosas toxinas cuando nos alimentamos, respiramos o consumimos alguna sustancia como el tabaco.
Siempre en nuestro hablar hay palabra o frases que son modas…hoy se escucha mucho y decimos también lo siguiente: Oh esta PERSONA ES TOXICA, oh, no seas Toxico o Toxica para referirnos alguna actitud o conversación que no es saludable.
Si lo aplicamos a la vida espiritual nos cuesta ayunar y la explicación el ayuno nos ayuda a purificarnos y a vencer las tentaciones para no caer en pecado. Cuando ayunamos esas tentaciones salen a la superficie y nos hacen sentir mal, hay que tener en cuenta que Satanás siempre está al acecho, y él sabe que si ayunamos con frecuencia nos acercamos a Dios y saldrá derrotado. Este es el motivo por el que nos tienta, su objetivo es desanimarnos para que no lo hagamos más y nos desanimemos. Por eso es importante ser constantes, perseverante y tener presente que ayunar nos hace bien.
Bíblicamente hombres y mujeres ayunaron:
1. Moisés
Moisés fue un gran profeta y líder del pueblo judío. Dios lo escogió para liberar al pueblo de la esclavitud de Egipto y guiarlo a la Tierra Prometida. Dios le pidió a Moisés que subiera al monte Sinaí para recibir allí las tablas de la ley.
El Señor le dijo a Moisés: «Sube a encontrarte conmigo en el monte, y quédate allí. Voy a darte las tablas con la ley y los mandamientos que he escrito para guiarlos en la vida».
(Éxodo 24:12)
Moisés entendía la importancia de ese momento y el impacto que tendría sobre el pueblo. Por eso, ayunó durante 40 días y 40 noches. Era una ocasión especial: recibiría la ley de Dios para el pueblo. Él sabía que la presencia de Dios estaría en el monte y ayunó como muestra de humildad ante la santidad y grandeza de Dios.
2. David
David le había fallado a Dios. Había cometido adulterio e indirectamente había enviado a asesinar al marido de la mujer que deseaba. Al parecer, David no se había arrepentido ante Dios. En 2 Samuel 12 vemos que ya había nacido el bebé fruto de esa relación cuando Natán, el profeta y amigo de David, fue a visitarlo.
Natán le relató a David una parábola para confrontarlo con su pecado. David no se dio cuenta de que la parábola en realidad hablaba de él. Cuando terminó de escuchar a Natán declaró: "¡Tan cierto como que el Señor vive, que quien hizo esto merece la muerte!". Sus ojos se abrieron cuando Natán le dijo que él era el protagonista de la historia.
3. Daniel
Daniel era un joven judío de una familia noble. Fue deportado a Babilonia junto a otros jóvenes para aprender el idioma, la literatura y las costumbres de los babilonios. Las fuertes convicciones de Daniel y su gran fe en Dios lo llevaron a rechazar la comida y el vino del rey.
Él pidió, junto a tres de sus compañeros, una dieta diferente acorde con las reglas alimentarias que Dios había dado a su pueblo. Aun con esa alimentación más sencilla, ellos lucían más sanos que los otros jóvenes. Daniel y sus compañeros no solo gozaban de salud, sino que eran muy sabios y tenían unos dones especiales que Dios les había dado.
«Corría el primer año del reinado de Darío hijo de Asuero, un medo que llegó a ser rey de los babilonios, cuando yo, Daniel, logré entender ese pasaje de las Escrituras donde el Señor le comunicó al profeta Jeremías que la desolación de Jerusalén duraría setenta años. Entonces me puse a orar y a dirigir mis súplicas al Señor mi Dios. Además de orar, ayuné y me vestí de luto y me senté sobre cenizas.»
(Daniel 9:1-3)
Daniel leyó la profecía y respondió con oración y ayuno. Separó un día para estar en actitud de humillación total ante Dios. Durante ese ayuno confesó a Dios los pecados del pueblo de Israel y pidió misericordia (Daniel 9:3-5; Daniel 10:2-3).
Esta fue la oración y confesión que le hice: "Señor, Dios grande y terrible, que cumples tu pacto de fidelidad con los que te aman y obedecen tus mandamientos: Hemos pecado y hecho lo malo; hemos sido malvados y rebeldes; nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus leyes".
(Daniel 9:4-5)
4. El pueblo de Israel
El pueblo de Israel había estado cautivo por setenta años, tiempo en el que no había tenido acceso a la palabra de Dios. Había vivido inmerso en otra cultura, se había acostumbrado a vivir y hacer las cosas de forma diferente a la que Dios había mandado.
Al regresar a su tierra y comenzar la reconstrucción de la ciudad, Nehemías, que había sido nombrado gobernador, se aseguró de dedicar tiempo para leer la palabra de Dios. El pueblo, al leer la ley de Dios, comenzó a darse cuenta de los errores cometidos.
En el capítulo 9 de Nehemías vemos que decidieron hacer un ayuno. Apartaron un tiempo para confesar sus pecados ante el Señor. Este fue un ayuno para reconocer y confesar los pecados, para examinarse a la luz de la palabra de Dios.
Ese tiempo de ayuno y reflexión tuvo como resultado la confesión de pecados y la adoración a Dios.
5. Ester
Ester debía interceder ante el rey para salvar de la muerte a su pueblo, el pueblo judío. El rey Asuero había cedido, ante la insistencia de Amán, un funcionario de alto rango. Pasó un decreto obligándolos a todos a inclinarse ante Amán. Pero ni Mardoqueo ni el pueblo judío estaban dispuestos a obedecer. Ellos solo se inclinaban ante Dios.
Amán se enojó mucho y buscaba destruir al pueblo judío. Mardoqueo le pidió a Ester que intercediera ante el rey a favor del pueblo, pues ella estaba en una posición que le permitía hacerlo. Decidieron hacer un ayuno para que el rey viera con buenos ojos el acercamiento de Ester. Sabían que Dios era el único capaz de ablandar el corazón del rey y protegerlos de la extinción.
En el capítulo 4 del libro de Ester vemos que ella haría un ayuno de tres días antes de ir donde el rey. Pidió a sus doncellas, a Mardoqueo (su primo y padre adoptivo) y a todos los judíos de la ciudad que la acompañaran. La urgencia e importancia del asunto requerían el compromiso y esfuerzo de todos.
6. Jesús
Jesús mismo ayunó. Él dedicó 40 días y 40 noches para ayunar en el desierto. Esto fue justo después de su bautismo y antes de comenzar su ministerio.
Él no comió nada durante ese tiempo. ¿Por qué lo hizo? Porque estaba preparando su espíritu para el trabajo que Dios Padre le había encomendado. Vemos que Jesús, aunque estaba lleno del Espíritu Santo y era Dios encarnado, sabía lo importante que era ayunar, fortalecer el espíritu y estar listo para llevar a cabo la obra que había venido a hacer.
Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu al desierto. Allí estuvo cuarenta días y fue tentado por el diablo. No comió nada durante esos días, pasados los cuales tuvo hambre.
(Lucas 4:1-2)
El diablo aprovechó este tiempo para tentar a Jesús. Pero Jesús se mantuvo firme y, con el uso sabio de la palabra de Dios, venció todas las tentaciones.
7. La Iglesia primitiva
Así que después de ayunar, orar e imponerles las manos, los despidieron.
(Hechos 13:3)
En el libro de los Hechos vemos que los primeros cristianos veían con claridad la importancia del ayuno. Ellos separaban un tiempo para orar y ayunar antes de tomar decisiones grandes que les afectarían a todos. Por ejemplo, antes de decidir a quiénes designarían como ancianos o a quiénes enviarían a realizar un ministerio en específico.
Como vemos en estos ejemplos, el ayuno puede ser completo o parcial, de unas horas, un día o de varios, personal o en grupo. Lo importante es tener un propósito claro delante de Dios, saber por qué estamos ayunando. Y, por supuesto, estar preparados para recibir algo nuevo y lindo de parte de nuestro Señor. ¡Dios nunca ignora a los que le buscan!
La pregunta que hoy podemos hacernos en forma personal y como iglesia ¿es necesario ayunar?
Creemos que toda esta explicación, hoy más que nunca necesitamos arrepentirnos de todo corazón para que Dios obre en nuestras vidas y en la congregación y vuelvan las manifestaciones de Gloria sobre nosotros.
¿Usted decide...? Hoy al terminar el día comenzamos un ayuno para entregarlo en el Templo a las 17:30 hrs. Comience hoy esta practica y vera que todo lo que hemos explicado es real.
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo” (Efesios 6:11–12 “11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”). Al vestirse con la armadura de Dios, usted se protegerá a sí mismo y fortalecerá a sus seres queridos.
Es un tema largo y solo queremos concluir con el siguiente texto:
“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.”
2 corintios 4:6.
Un saludo de sus pastores Daniel y Marcelita.
¡¡Bendiciones!!