21/07/2026
OBRA DE TEATRO DENUNCIA PERSISTENCIA DE TERAPIAS DE CONVERSIÓN EN CONTRA DE LA COMUNIDAD LGBTIQA+ EN CHILE
La obispa Izani Bruch asistió el 9 de julio pasado a la presentación de la obra “Testosterona” del periodista y escritor Cristian Alarcón, dirigida por Lorena Vega, y que tuvo lugar en el teatro Nescafé de las Artes. Ese mismo día, y como parte de la performance, se hizo público un reportaje sobre la persistencia de ofertas de terapias de conversión en contra de la comunidad LGBTIQA+ en Chile.
Alarcón es un chileno residente en Argentina, y narra la experiencia que vivió como niño a fines de los años ’70, cuando fue sometido a un tratamiento con testosterona para intentar cambiar su homosexualidad. Si bien esas prácticas cuestionables se realizaron en el siglo XX, hoy nuevas terapias psicológicas para modificar la orientación sexual y la identidad de género se siguen ofreciendo pese a las prohibiciones legales.
Luego de la obra tuvo lugar un conversatorio para discutir sobre los cruces entre ciencia, familia, iglesia y salud que plantea Alarcón. El foro fue moderado por la actriz y comunicadora Blanca Lewin, con un panel integrado por la obispa Bruch, el activista Franco Fuica de OTD, y Benjamín Cornejo de la Municipalidad de Maipú y de la Red Diversa.
Bruch destacó que sigue siendo un desafío para la iglesia separar la sexualidad del concepto de pecado y hablar del cuerpo. En el reportaje que precedió a la puesta en escena, Matías Sánchez y Claudia Ávila de la página ‘reportea.cl’, mencionaron dos iglesias evangélicas de Santiago que estarían captando a personas que buscan acceder a terapias de conversión con el apoyo de redes internacionales.
En 2020, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU recibió un informe oficial en el que se pide “colaborar para instaurar la prohibición mundial de las terapias de conversión”, y afirma que son “inherentemente discriminatorias, crueles, inhumanas y degradantes y que, según el grado de dolor físico o mental infligido a la víctima, pueden equivaler a formas de tortura”.
En 2021, la ley de de Salud Mental de Chile estableció que el diagnóstico no puede basarse en criterios relacionados “ni con su identidad u orientación sexual”. Esta prohibición se aplica principalmente a los profesionales sanitarios y a las instituciones de salud. Sin embargo, el ámbito relacionado con las iglesias cae en lo privado y queda fuera del alcance de la norma.
LA TESTOSTERONA EN LA PALESTRA
Más allá de su uso médico, la testosterona es objeto de disputa entre una masculinidad excluyente y el derecho a la identidad de género. Mientras el régimen n**i la utilizó como experimento en el ejército y en campos de concentración, Pete Hegseth, Secretario de Defensa de Estados Unidos, impuso su examen obligatorio en las Fuerzas Armadas.
El objetivo según Hegseth es garantizar que los soldados tengan unos niveles adecuados para “rendir al máximo”. Quienes presenten un déficit podrán recibir de manera voluntaria una terapia de reemplazo hormonal. Sin embargo, este anuncio ocurre al mismo tiempo en que se cuestiona su uso en personas Trans, y se las excluye del ámbito militar y deportivo.
En marzo de 2026, el Rvdo. Yehiel Curry, Obispo Presidente de la Iglesia Evangélica Luterana en Estados Unidos (ELCA), señaló con motivo del Día de la Visibilidad Trans, que “en nuestra vida congregacional, el daño puede manifestarse a través de patrones de enseñanza, lenguaje y políticas, así como a través de silencios que comunican tácitamente rechazo, incluso cuando no hay mala intención”.
“En momentos como estos, recordamos que somos un sólo cuerpo en Cristo: si una parte sufre, todos sufrimos”, al tiempo que citó el salmo 139: “Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas y esto lo sé muy bien!” (Salmo 139: 13-14).
Fuentes:
Texto: Reportea/ RTVE/ ELCA/ Redacción
Fotos: IELCH/ Testosterona