26/04/2026
Queridos hermanos:
Luego que el apóstol Pablo experimentara una fuerte y grosera oposición en Corinto debido a su mensaje, el Señor le alienta diciéndole: «No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo,» (Hechos 18: 9b-10a). El verso 11 nos dice que luego de esta experiencia se quedó todavía un año y seis meses enseñándoles la palabra de Dios.
En el día de hoy, en el cual el sincretismo y el relativismo religioso invaden a multitudes de iglesias y credos, el lenguaje cristiano-bíblico, resulta cada día más ofensivo para las mayorías religiosas y, también, no religiosas. Con lo anterior intentan evitar que se digan las grandes verdades que Dios nos ha dado para presentárselas al mundo. Consideremos lo siguiente:
- Si le dices a tu prójimo la gran e inquietante verdad de que él es un pecador, por lo cual se encuentra separado de Dios por la eternidad, te acusan de oscurantista, ofensor, difundidor de ideas perturbadoras que asustan y pueden traumatizar o aún trastornar a quien te escucha.
- Si le dices a tu prójimo una verdad tan trascendental como: «requieres nacer de nuevo» te acusan de insultar su condición, por cuanto le estás diciendo que su vida (y con ello su persona) tal como está no vale nada.
- Si dices: «la salvación solo se encuentra en Dios por medio de Jesucristo» te describen como fanático, exclusivista y discriminador.
- Si dices una verdad tan importante como: «la Biblia es la Palabra de Dios» nuevamente te lloverán acusaciones como soberbio, ser de una mente cerrada y aún falto de inteligencia y, por supuesto, falto de amor (acusación clásica).
Esto es porque al principio las grandes verdades reveladas por Dios suelen resultar desagradables al ser humano, pues ellas constituyen una imagen y una condición que no es grata, ya que contradice a lo que él pensaba de sí mismo. Recién después de hacer las paces con Dios sus mensajes resultan dulces y estimulantes.
Recordemos siempre que el mensaje de la Biblia puede ser al principio duro y ofensivo, por ello es resistido. Por lo anterior son tan importantes las palabras de ánimo del Señor a sus siervos en diversos momentos complejos de la historia, palabras como: «No temas, sino habla, y no calles» o «Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.» (Deuteronomio 31: 6).
Pastor Sergio Oschilewski Malinowski
Iglesia Bíblica Las Condes
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