La Gran Cosecha Chile

La Gran Cosecha Chile Una Iglesia Llamada a Ganar a otros para Jesucristo, Consolidarlos como Hijos de Dios, Discipularlos

Fundada el 8 de Julio de 1925, la Iglesia Bautista Metropolitana de la Gran Cosecha ha significado un lugar de esperanza para todo aquel que la necesita, más de 8 décadas trayendo buenas noticias, y muchos años por delante para transformar comunidades con el Evangelio de Jesucristo.El paso del tiempo no ha detenido su misión, y pese a las adversidades se ha determinado a no claudicar hasta termina

r su propósito en la Tierra: alcanzar a los que más se pueda con el Mensaje de Salvación. Somos una iglesia alegre, creyentes que no se dejan influir por pensamientos de derrota y fracaso, por medio de la fe todas las cosas son posibles, tenemos nueva vida gracias al Sacrificio y Resurreción de Jesucristo y bautizados en agua como declaración pública de nuestra decisión y además bautizados en el Espíritu Santo, como sello de nuestra Salvación. Somos una iglesia con graneros abiertos y espaciosos, llenos de semillas de fe y provisión abundante, creemos que antes de la Segunda Venida de Jesucristo el Espíritu Santo se derramará sobre la tierra, de modo que multitudes como estrellas puedan decidir seguir a Cristo. Hemos mirado los campos y valles, la cosecha será grandiosa, y entonces nos unimos a ese plan, de ser parte de esa iglesia de la Gran Cosecha, una iglesia de multitudes. Somos una iglesia que cree que cada persona puede alcanzar sus sueños, y cuando esos sueños se ajustan el diseño de vida perfecto de Dios es posible transformar todas las circunstancias, viviendo sobrenaturalmente.

¡Únete a esta familia, y experimenta con nosotros el comienzo de los mejores años de tu vida!

15/02/2026
22/12/2025
29/08/2025

UN MINUTO EN LA PROMESA 28
Mateo 5:5: Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. La palabra "manso" se asocia comúnmente a alguien que es débil, pasivo y sumiso. Sin embargo, el significado bíblico de esta palabra es muy diferente. Ser manso significa tener un espíritu humilde, equilibrado y paciente. Un manso no es débil, sino que sabe controlar sus emociones y sentimientos, no busca venganza, no alberga odio ni rencor. Es una persona que respeta a los demás y actúa con tolerancia y compasión.
Mateo 5:5 nos enseña que la mansedumbre es una virtud esencial que debemos cultivar a lo largo de nuestra vida si queremos ser felices y recibir la gracia de Dios. La mansedumbre nos hace más fuertes y nos ayuda a sobrellevar mejor las dificultades de la vida. Además, nos permite establecer relaciones más saludables y duraderas con los demás.
Si aprendemos a controlar nuestras emociones, a no responder a las provocaciones y a ser pacientes, seremos capaces de construir relaciones más sólidas y más felices. Además, ser mansos nos ayuda a ser más tolerantes y compasivos, lo que puede permitirnos ayudar a aquellos que lo necesitan. Esta bienaventuranza promete que los mansos heredarán la tierra, lo que se interpreta como una virtud que será recompensada con herencia espiritual y eterna, donde disfrutarán de las bendiciones de Dios.
El que es manso, tiene una suprema bendición de Dios, porque tiene una esperanza gloriosa, el manso cuando el Señor venga recibirá la plenitud de su herencia, tal como se la ha prometido. El que es manso sufre penalidades, y sabe que ahora reina con Cristo, pero cuando se manifieste la plenitud de su salvación, la plenitud de la gloria de Dios, entonces reinará con Cristo por siempre. El que es manso, ha entendido la sentencia del Señor acerca de los humildes, y espera que sea Dios quien un día le otorgue por gracia su galardón. Pr RS

25/08/2025

Un minuto en la promesa 3
Juan 15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
En el contexto de la parábola de la vid y los pámpanos, Jesús es la fuente de vida espiritual y que nosotros los creyentes debemos permanecer unidos a él para poder dar fruto. Separados de Jesús, los creyentes no pueden hacer nada por sí mismos en términos de crecimiento espiritual y buenas obras.
Para dar fruto, es esencial permanecer en Cristo. La vid es la fuente de vida y energía que permite a las pámpanos (ramas) producir fruto. Jesús mismo lo dice en el versículo 4: "Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí". Para mantener esta conexión con Cristo, es necesario cultivar una vida de oración, lectura de la Biblia, servicio y compromiso personal, como resultado de nuestra relación con Dios, sorpresa serás un rama con mucho fruto.
Desafío, Juan 15:5 nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con Cristo y nuestro compromiso con su obra. Como pámpanos de esta vid, tenemos la responsabilidad de dar fruto que glorifique a Dios y sirva a nuestro prójimo. Pero para hacerlo, es esencial permanecer en Cristo, ser alimentados por su palabra y su gracia, y vivir en obediencia a sus mandamientos. Que el Espíritu de Dios nos ayude a crecer como discípulos fieles, y que podamos disfrutar de los frutos que él produce en nosotros.
pr.RS

06/08/2025

Cuantas veces has escuchado este texto de mateo 6:33. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
En esencia, el versículo anima a priorizar la búsqueda del Reino de Dios y su voluntad, prometiendo que las necesidades materiales serán suplidas adicionalmente.
Es una invitación a vivir con fe, confiando en que Dios suplirá nuestras necesidades si lo ponemos a Él en primer lugar.
Hoy estamos siendo movidos a buscar a Dios primero y en respuesta de ello tendremos el fruto que tanto anhelamos. Todo es más fácil si dejamos que el Espíritu Santo obre el milagro de la multiplicación. Procure hoy pedirle al Espíritu Santo le indique a quien hablarle del Señor Jesús. Recuerde las 4 leyes espirituales estas le servirán para hacer el contacto.

08/06/2025

UN MINUTO EN LA PROMESA 10
Salmo 37:9 Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra
En la Traducción en Leguaje Actual TLA, dice: "Los malvados serán destruidos, pero los que esperan en Dios recibirán la tierra prometida". En esencia, el versículo habla de la destrucción de los malvados y la posesión de la tierra por parte de aquellos que confían en Dios.
El salmo completo, y especial este versículo, enfatiza la importancia de no preocuparse por el éxito temporal de los malvados, sino de confiar en que Dios juzgará y recompensará a cada uno según sus acciones. Los que esperan en Dios, es decir, los que confían en Él y viven conforme a sus principios, recibirán la tierra prometida, que en este contexto puede interpretarse como la bendición y la herencia espiritual que Dios reserva para sus hijos.
El Salmo 37:9 hace una promesa a aquellos que esperan en Dios: heredarán la tierra. Sin embargo, la promesa va acompañada de una advertencia: los malignos serán destruidos.
Esperar en Dios es poner nuestra confianza en Él y en Sus planes para nuestras vidas. Es tener paciencia en las pruebas y tribulaciones, confiando en que Él nos guiará y nos protegerá.
La promesa de heredar la tierra es una promesa de prosperidad y bendición para aquellos que esperan en Jehová. Esta promesa no se refiere solo a la posesión de la tierra material, sino también a la tierra espiritual. Es decir, aquellos que confían en Dios heredarán Su reino y Su vida eterna.
Esta certeza nos invita a fortalecer nuestra fe y a mantenernos firmes, sabiendo que aunque el camino sea arduo, nuestra esperanza en Jehová nos guiará hacia un futuro lleno de bendición.

Dirección

Santa Teresa 541, Estación Central
Santiago
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