04/11/2022
LA PLAUSIBILIDAD DEL NACIMIENTO DECEMBRINO DE JESÚS
En el mes de diciembre los hebreos católicos celebramos una fiesta que tiene mayor estima después de la celebración anual del Misterio Pascual, donde nos “hacemos niños”, nos abajamos, nos hacemos pequeños con relación a Dios, el cuál, es la condición para entrar en el Reino de los cielos (Cf. Mt 18, 5-9; CIC 526); de esta manera el Mashíaj (Mesías) “toma forma” en nosotros (Cf. Ga 4,19), la Navidad (Jag HaMolad).
A lo largo de la historia de la cristiandad se han discutido fechas diferentes de la Natividad de Yeshúa, una de ellas fue difundida mucho más por el contexto histórico del “solsticio de invierno” en el hemisferio norte del calendario juliano; tal solsticio es nombrado en el Talmud de Babilonia en Tekufat Tevet, donde la noche es más larga durante todo el año y es el comienzo del invierno (Cf. La Enciclopedia Judía. 1901-1906, Nueva York).
Es de saber que la fiesta del “sol invicto” fue impuesta por el emperador Aurelio en el año 274 d.C, el cual hay testimonios históricos de San Telesforo, el octavo papa de la Iglesia (Cf. www.vatican.va/content/vatican/es/holy.father/telesforo.html) que a mediados del 125 d.C recordó celebrar la Natividad del Mashiaj el 25 de diciembre, su equivalente al 25 de kislev del calendario hebreo, donde se celebraría tres misas: a medianoche, al alba, y a las 9 de la mañana. San Telesforo mostró al mundo el recuerdo del nacimiento de Yeshúa que le fue heredado. (Cf. www.vaticannews.va/es/santo/01/03/.html).
Fue llevado al martirio por su “judaísmo”, en tiempos del emperador romano Adriano (117-138), cuyo delito por parte del derecho romano, de pertenecer a un grupo judío rebelde. Indudablemente esto fue una consecuencia clara de la rebelión judía de Bar Cojba de los años 132 - 135 (lo que conoce en la historia, como la Tercera Guerra judía contra el Imperio Romano. “A los ojos de Roma, los cristianos de la primera parte del siglo II eran a todos los efectos “judíos” o miembros de una secta judía. Y justamente esta vinculación directa que realizaban las autoridades romanas del grupo “mesiánico” como un movimiento interno en el seno del judaísmo, llevará a que muchos pensadores (los primeros teólogos del cristianismo) intentarán demostrar la independencia teológica del cristianismo del mundo judío para no sufrir las consecuencias de la persecución política del judaísmo a raíz de las revoluciones nacionales” (Cf. Mario Javier Sabán. Causas y consecuencias de la ruptura entre el judaísmo y el cristianismo en el siglo II. Tesis Doctoral, Editorial Leída. P.p 73-74 2015).
En el 221 d.C, el historiador y apologista Sexto Julio Africano, da el primer testimonio indirecto de la Natividad de Yeshua el 25 de diciembre y el 440 d.C la Iglesia lo oficializa en toda la cristiandad.
Otro asunto es el Evangelio de Lucas capítulo 2, que ha confundido a teólogos, biblista, historiadores, académicos afirmando que para el tiempo de invierno era imposible pasar la noche a la intemperie en Belén. El Evangelio de Juan capítulo 10, muestra una escena donde Yeshúa está celebrando Jánuca, y dice el texto que “era invierno”. Yeshúa está en el Templo de Jerusalén rodeado de mucha nieve, cuyo frío era soportable, y al final de esta escena, Yeshúa se retira por un tiempo al otro lado del Jordán, es decir, a un clima menos frío, donde se pudiera pasar la noche fuera tranquilamente (Cf. Jn 10, 40).
El ejemplo lo tenemos en Belén. El clima era diferente, pues no cae nieve. Es un frio seco como cualquier ciudad que tiene invierno. Los hebreos parlantes lo llaman “microclima”, cuyas características climáticas son diferentes a la de Jerusalén por su cercanía, es decir, se diferencia notoriamente del ecosistema circundante. Entre tanto, han mezclado y generalizado diciendo que todo es lo mismo y no es así. Con un clima, así como en Belén desde el siglo I hasta el día de hoy, personas e inmigrantes en muchos países siguen durmiendo en plazas o carpas por ser rechazados por la sociedad; la realidad de un pastor de ovejas del siglo I y los inmigrantes de hoy son las mismas.
Investigaciones recientes de historia antigua, tras los estudios de los libros de los Jubileos (Documentos hallado en Qumrán 1947, datado a finales del siglo II a.C), lograron establecer con mucha precisión el desarrollo semanal del orden de los 24 turnos sacerdotales en el Templo de Jerusalén según comenta el texto de Lucas 1, 8; el cual, es plausible que Yeshúa haya nacido el 25 de diciembre.
El Dr. En Biblia Shermaryahu Talmon de la Universidad Hebrea de Jerusalén; la historiadora Annie Jauber y Tomaso Federici licenciado en literatura antigua de la Universidad “Sapienza” de Roma, licenciado en Derecho, licenciado en Sagradas Escrituras del Pontificio Instituto Bíblico de Roma y licenciado en Sagrada Teología del Pontificio Ateneo de San Anselmo, formularon una pregunta para localizar la fecha en el cual, Zacarías le tocó oficiar su ministerio sacerdotal en el Templo según Lc 1,8 siguiendo la clave de Abías Lc 1,5; el cual, las investigaciones arrojaron que sucedió los últimos días de septiembre entre el 23 al 30.
San Juan Crisóstomo (347-407 d.C), enseñó que Zacarías recibió el mensaje acerca del nacimiento de su hijo (San Juan Bautista) en el día del Perdón (Yom Kippur) y es celebrado finales de septiembre o principios de octubre según el calendario hebreo.
Ante estas investigaciones de historia antigua, Jánuca (es celebrado el 25 de kislev) es la prefiguración de la festividad de la Navidad, que es el equivalente al 25 de diciembre en el calendario gregoriano.
En el libro de los Macabeos 4, 36-58 comenta que el 25 de kislev (su equivalente a diciembre) se reestablece el sacrificio y la “Luz Eterna” de la “Menoráh” (Candelabro de siete brazos) la cual volvía a estar encendida.
El Talmud da detalles del milagro: “Cuando los helenos entraron en el Beit HaMikdash (Templo, literalmente, “Casa Sagrada”) profanaron todo su aceite. Entonces, cuando la familia real jasmonea se impuso y salió victoriosa sobre ellos, buscaron y encontraron sólo una vasija de aceite puro… suficiente para encender la menorá durante solo un día. Se produjo un milagro y los macabeos encendieron la menorá con aceite durante ocho días” (Talmud, Shabat 21b).
Este milagro es la prefiguración de la fiesta de la Natividad de Yeshúa (YHVH Salva):
1. Él es mi lámpara (Sal 18, 29; Jb 23, 3).
2. Nuestro “Sol de Justicia” porque somos adeptos a su Nombre “YHVH Salva” (Ml 3, 20).
3. Es la Palabra, la luz verdadera que ilumina a todo hombre (Jn 1,9).
4. Es la Luz que nos visita de lo alto (Lc 1, 78).
De tal manera, encontramos a Yeshúa irradiando luz a todos que lo reconocen abiertamente.
Las primeras comunidades de Cristianos Judíos tanto en Judea como de la diáspora (Egipto), recordaban el 25 de kislev la Natividad de Yeshúa, cuya evidencia está impregnada en el Evangelio de Juan sobre todo en su remarque de “la Palabra, la Luz y el Pan Vivo”, tres elementos sustanciales en la rededificación del Templo (Cf. 2 Mac 1, 18) cuyo indicio se menciona en la fiesta de Jánuca (Dedicación) en el Evangelio de Juan 10, 22-38 y confirmado en el relato de Flavio Josefo en Antigüedades Judías XII,7:
“Y Judah celebró el festival de la restauración de los sacrificios del Templo durante ocho días, y no omitió ningún tipo de placer; sino que los festejó con ricos y espléndidos sacrificios; y honró a Dios, y lo deleitó con himnos y salmos. Estaban tan alegres con el restablecimiento de sus costumbres cuando, luego de un largo intervalo, inesperadamente recuperaron su libertad de culto, que hicieron ley para la posteridad el guardar esta festividad, en recuerdo de la restauración de su Templo de culto, durante ocho días. Y desde ese entonces y hasta ahora es que celebramos esta festividad, Y LA LLAMAMOS LUCES. Yo supongo que la razón fue debido a que esta libertad que estaba más allá de nuestras esperanzas se nos presentó, y por lo tanto este nombre fue dado a la festividad”.
Entre tanto, la Navidad es recordar la inserción (circuncisión al octavo día) de Yeshúa en la descendencia de Abraham, en el pueblo de la Alianza, de su sometimiento a la Toráh (Cf. Ga 4,4) y de su consagración al culto de Israel en el que participará durante toda su vida. Este signo prefigura “la circuncisión en Cristo” que es el Bautismo (Cf. Col 2, 11-13).
En la Natividad de Yeshúa, Él se manifestó como Mashiaj de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo. Mostrándose a unos “magos” venido de Oriente, quienes entendieron que su venida significa que los gentiles no pueden descubrir a Yeshúa y adorarle como Hijo de Dios y Salvador del mundo sino volviéndose hacia los judíos (Cf. Jn 4,22) y recibiendo de ellos su promesa mesiánica tal como está contenida en el Antiguo Testamento (Cf. Mt 2, 4-6; CIC 528).
La Navidad es vivida por cada bautizado porque pertenece al Señor, tal como Yeshúa fue Presentado en el Templo.
Navidad es vivir los acontecimientos diversos donde se manifiesta la oposición del bien y el mal como en la Huida a Egipto y la matanza de los inocentes (Cf. Mt 2, 13-18), recordando el Éxodo (Cf. Os 11,1), cuyo liberador definitivo es el Mashiaj Salvador (Cf. CIC 530).
En esta novena de Natividad y Jánuca en la Octava de Navidad, se busca un espacio de oración, reflexión con dinámicas, cantos, regalos y bailes alrededor del pesebre u árbol de navidad. El “Aguinaldo” es lo que va a enarbolar el ambiente, ya que desde el 16 al 24 de diciembre celebramos las Misas de Aguinaldo, de aquí que nos demos obsequios, cuya palaba viene del hebreo “hagnabal”. En Venezuela se tienen las Misas tradicionales de Aguinaldos, es un privilegio concedido por el Vaticano a la Iglesia de este país, ya que se realizan también en Filipinas y España específicamente en las Islas Canarias; también es una novedad que los migrantes venezolanos en muchos países se han reunido en diciembre para celebrar las Misas de Aguinaldos. También en muchos países de Latinoamérica como México, Costa Rica, Colombia, Venezuela celebran las “Posadas”, que según el país cambia de nombre como “Parranda”, “novenario” y por la fuerte migración que se ha tenido en estos últimos años, se ha extendido a todos los rincones del planeta.
Siguiendo la tradición litúrgica de la Iglesia, el día 16 de diciembre encenderemos la vela del servicio (Shamash) dándonos aguinaldos los allí presentes. Desde el 17 al 24 de diciembre se tomará una esfera o “Candelika” cuyo presente se le dará a aquella persona que está viviendo la experiencia del milagro de la Navidad y estudiaremos y reflexionaremos cada escena bíblica que nos presente la novena de cada día para vivenciar la Navidad durante todo el año. Durante la novena que caiga en shabat (viernes en la tarde) se compartirá la cena de shabat y culminaremos con cantos y bailes ante el pesebre o árbol de navidad.
Con todo mi amor y el sentimiento que llena los corazones de cada cristiano para estas fechas de la Natividad de Yeshúa, pongo a disposición esta “novena” preparada para toda la familia, en especial para los hebreos católicos, como también para los grupos de apostolados que hace presencia en la Iglesia Católica. Es de saber, que durante la novena conservaremos los nombres hebreos de los personajes bíblicos para así sumergirnos en la espiritualidad de la Jerusalén del siglo I.
¡Jag HaMolad Sameaj beYeshua HaMashiaj! ¡Feliz Natividad en Jesús el Mesías!
Pbro. Aharon Cohen Tapiero – Hernán Díaz
Nota: Para adquirir el librito de oraciones de LA NOVENA DE NATIVIDAD Y JÁNUCA EN LA OCTAVA DE NAVIDAD en PDF, escribe al correo: [email protected]