14/06/2026
Undécimo domingo del tiempo ordinario.
Todo comienza con un don. En el libro del Éxodo, Dios libera y elige a un pueblo sin méritos. En la Carta a los Romanos, ese amor llega al extremo y en el Evangelio lo recibido se convierte en misión: dar sin medida.
La fe no es una conquista, es una respuesta. Todo ha sido dado gratuitamente: la vida, la gracia y el perdón. Pero esos dones no nos dejan igual que estábamos, nos impulsan a vivir de otro modo.
Hoy existe la tentación de convertir la fe en cálculo, en mérito, en intercambio. El Evangelio rompe esa lógica: solo quien se sabe amado sin condiciones puede amar sin exigir.
Así que hagamos la siguiente pregunta: ¿vivo desde la gratuidad o sigo poniendo precio al amor?
Fr. José Manuel Silva
Hechos
Salir a la plaza pública.
Plantar cara a la ley mu**ta
con fe viva.
Hablar para todos.
Acariciar a los intocables
con ternura eterna.
Dejar ir el miedo.
Encender un fuego
de esperanza y arrojo.
Azuzar,
hasta poner en marcha
a otros
apóstoles
y con ellos atravesar
años,
siglos,
milenios,
construyendo el Reino,
pintando lo humano
con trazos de justicia.
Defender el Amor
de embates y agresiones.
Abrir la puerta de la historia
a lo inesperado,
lo impensable, lo inmortal.
Ante lo insulso,
proponer la Palabra
que hasta en el silencio retumba.
Dejarse guiar
por su Espíritu.
Estos son los Hechos.
Declarémonos culpables.
(José María R. Olaizola, SJ)