21/02/2026
El fruto del Espíritu no nace por magia: es un regalo de Dios que demanda respuesta.
La Palabra siembra, el Espíritu nos ilumina y nos empodera — pero debemos recibir, obedecer y poner en práctica lo que entendemos. Cuando no lo hacemos, ignoramos la guía, las advertencias y la sabiduría del Espíritu, y terminamos despreciando el don que Cristo compró para nosotros.
Hoy: ¿qué semilla vas a recibir y qué acto de obediencia darás esta semana?
Ora, lee una porción de la Palabra y toma un paso concreto para mortificar lo que te aleja de Cristo.