12/01/2026
Una señal de cuan humanizados somos es el trato que le damos a otros seres humanos y también a otros seres, como nuestros hermanos menores: los animales.
Desde la pastoral cristiana de acompañamiento, la partida de una mascota, puede ser un espacio de dolor muy grande y a la vez sanación. San Francisco llamaba a los animales nuestros hermanos menores, porque realmente pueden llegar profundo a nuestro corazón y pueden enseñarnos muchísimo acerca del amor incondicional, la lealtad y el cariño. Quienes hemos amado y seguimos amando a nuestros hermanitos menores, sabemos de qué estamos hablando.
Anteayer despedimos a Ossy, compañero de nuestra hermana Janet, quien estuvo a su lado incondicionalmente por 14 años. El dolor de perderlo es terrible y profundo. Su alegría, fidelidad, compañía son irreemplazables.
Oramos por paz y tranquilidad para enfrentar la pérdida y agradecemos al Dios Creador, por regalarnos el amor en tantas formas, incluso en la forma de nuestras mascotas que nos regalan amor, compañía y alegría. Gracias, Señor 🙏 🙌