26/03/2026
/ Hna. Elsa Trujillo
Hoy despedimos con profundo dolor, pero también con gratitud en el corazón, a una querida hermana que el Señor nos permitió tener entre nosotros, nuestra hna. Elsita.
Nuestra hna. Elsa fue una mujer de carácter fuerte, pero ese carácter nacía de su amor por Dios y por la verdad. Fue una mujer constante, firme en su fe, que no se cansó de servir, de perseverar y de defender el evangelio con valentía.
Fue un miembro activo de nuestra iglesia, fiel, entregada al Señor, a su iglesia y a su Palabra. Su compromiso no fue solo de palabras, sino de hechos. Sirvió con dedicación como coordinadora de Coro-Juventud, durante 2 periodos, en donde sembró fe, disciplina y amor por la adoración en muchos corazones.
Muchos de nosotros fuimos testigos de su fidelidad, de su compromiso con la obra de Dios y de su amor por el evangelio. Su vida fue un testimonio de fe, perseverancia y servicio.
Hoy sentimos el vacío de su partida, pero también recordamos la esperanza que ella misma proclamaba. La Palabra de Dios nos dice en 2 Timoteo 4:7
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.”
Y al pensar en nuestra hermana Elsita, esas palabras cobran un sentido especial. Ella peleó la buena batalla, defendió la fe con valentía y terminó su carrera confiando en su Señor.
Queremos también expresar nuestras más sinceras condolencias a su familia. Sabemos que el dolor de esta partida es profundo, pero oramos para que Dios les fortalezca, les consuele y les rodee con Su paz en este tiempo tan difícil. Que el Señor sea su refugio, su consuelo, y que puedan encontrar esperanza en las promesas eternas de Dios.
Aunque hoy nuestras lágrimas hablan del amor que sentimos por ella, también sabemos que su descanso está en las manos del Señor. Su voz ya no se escuchará entre nosotros, pero su testimonio seguirá vivo en nuestros corazones.
Agradecemos por su ejemplo, por su firmeza, por su fidelidad a la iglesia y por su amor por el evangelio.
Hoy la despedimos con tristeza, pero también con la esperanza gloriosa de que un día, en la presencia del Señor, volveremos a encontrarnos.
Dios les bendiga.