28/01/2024
Cállate y sal de este hombre (Mc 1,25)
Hace añ os atrá s se proyectaba la pelıć ula “El exorcista”, una obra que conoció un éxito sorprendente. Hablaba de una muchacha poseıd́ a por el demonio: según la pelıć ula, no era ella que decidıá de sus actos y sentimientos, sino el demonio que la dominaba,la“poseıá ”.Almargendelassituacionesextravagantesysensacionalistasque describıá la pelıć ula, su éxito no se debıá solamente a las situaciones llamativas, sino que revelaba una realidad presente en mayor o menor grado, en las personas, y, porque no decirlo, en cada uno de nosotros.
Noesqueenelmundoabundenlosposeıd́ osolos“endemoniados”:lamayorıá de las personas son bastante cuerdas y normales. Pero creo que igual vale la pena examinar y analizar nuestras conductas y nuestros pensamientos, y preguntarnos dó nde se inspiran, qué “espıŕ itu” nos mueve para hablar o actuar de una determinada manera.
Estoy seguro de que encontraremos los rastros de distintos espıŕ itus que nos mueven. Por ejemplo, en el mundo actual es muy importante ser competitivo, llegar primero, sobresalir, ser el mejor: la sociedad valora y premia al que es competitivo, y al primero, mientras castiga con desprecio o indiferencia al que no logra destacarse y perGilarse. La economıá se rige por las leyes implacables de lucro y de la ganancia, y los que no logran entrar en ese cıŕ c**o son clasiGicados perdedores y relegados al margen de la sociedad. En los estudios, los que sacan el puntaje má s alto tienen má s posibilidad de conseguir una beca y de hacer una carrera hacia una profesión exitosa y bien remunerada y los demás tienen que conformarse con empleos de “segunda categorıá ”. En las familias, cuántas veces notamos el espıŕ itu de envidia entre los miembros, y vemos como la unión familiar se resquebraja y termina enemistando a hermanos, primos, cuñ ados... En el mundo de los negocios, con frecuencia vemos como domina el espıŕ itu de corrupción, el espıŕ itu de la ganancia fácil y turbia, en las relacionas entre las personas y los grupos (y las comunidades) conocemos los estragos que causa el espıŕ itu de falsedad, de la pura apariencia, del Gingir y de la pantalla...
Estos ejemplos de nuestra vida de hoy en el siglo XXI nos ayudan a comprender por qué Jesús se encontraba con tantos demonios, “espıŕ itus impuros”. Y nos damos cuenta de que no tenemos que pensar solamente en casos de enfermedades psiquiátricasencasosdelocuraodeesquizofreniaviolenta....Jesússabıá muybienque en nosotros, en cada persona cohabitan varios “espıŕ itus” que nos inspiran actitudes y actosqueestánalejadosdelamentalidadydelasactitudesdelReino.
Vemos como Jesú s se enfrenta con esos espıŕ itus que atormentan a la persona: esos espıŕ itus reconocen en él el Hijo de Dios, reconocen su poder y su autoridad. Y Jesú s los manda callar, no inspirar má s los pensamientos y actos de las personas.
SigniGica que Jesú s nos dice que debemos reconocerlo sinceramente a ET l como el a quien tenemos que hacer caso, que tenemos que acallar todos esos espıŕ itus ajenos y escucharlavozdeél;quesuEspıŕitunosguıé yoriente,nolosespıŕitusdelmundoyde la sociedad, Debemos acallar y echar fuera de nosotros todos esos espıŕ itus que nos alejan del Espıŕ itu del Reino.
En nuestra convivencia, sea en la familia, en las comunidades, en el entorno donde estemos, tenemos que hacer callar y expulsar las actitudes de soberbia, de superioridad, de engañ o, de competitividad despiadada, de desprecio, de afá n de lucro
y de corrupció n, todos esos “demonios” que nos incitan a buscar y defender solamente los beneGicios propios en desmedro de los demás, de los más sencillos y desvalidos. Jesú s nos presenta en todo su hablar y actuar, especialmente en las bienaventuranzas, cuálessonlos“espıŕ itus”quedebeninspirarasusseguidores: Ynosdalafueradeese Espıŕ itu que él nos comunica, y cuyos frutos son “amor, alegrıá y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y conGianza, mansedumbre y temperancia” (Gal 5,22-23). Acallemos nuestrosespıŕ itushumanosydejémonosinspiraryguiarporelEspıŕ itudelSeñor.
Sus sacerdotes Santo Cura de Ars, el 28 de enero de 2024