28/08/2026
La historia de Elisabet recuerda que Dios obra en su tiempo perfecto, aun cuando las circunstancias parezcan decir lo contrario. Su espera no fue en vano, porque mantuvo su mirada en el Señor y confió en que Él tenía un propósito para su vida.
La restauración llega cuando el corazón deja de vivir pendiente de las opiniones ajenas y aprende a descansar en lo que Dios ha dicho. No es necesario demostrarle nada a quienes juzgan, porque cuando Dios decide obrar, su fidelidad habla por sí misma.
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Expositora: Hna. Maritza de Martínez
Tema: “Una mujer que aprendió que Dios no llega tarde”
Cita bíblica: Lucas 1:5-13