12/04/2022
El verdadero significado de la Semana Santa
Hay muchas personas para las que la Semana Santa es sólo un tiempo de vacaciones y de relax. Sin embargo, la Semana Santa es mucho más que eso. Es el momento en el que los cristianos recordamos la pasión, muerte y resurrección de Jesús, nuestro Señor y Salvador.
La Semana Santa debe ser una de reflexión, recogimiento espiritual y gratitud a Dios. Gracias al sacrificio de Jesús en la cruz tenemos perdón para nuestros pecados y la salvación de nuestras almas. Jesús tomó nuestro lugar en la cruz y sufrió el castigo que nos correspondía a cada uno de nosotros. ¡Y lo hizo todo por amor!
Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados. (Isaías 53:5)
(...) gracias a sus heridas fuimos sanados. Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino, pero el Señor hizo recaer sobre él la iniquidad de todos nosotros. Maltratado y humillado, ni siquiera abrió su boca; como cordero, fue llevado al matadero; como oveja, enmudeció ante su trasquilador; y ni siquiera abrió su boca.
(Isaías 53:5b-7)
¿Por qué murió Jesús?
Jesús murió en nuestro lugar para que podamos tener el perdón de nuestros pecados y la vida eterna. No hay nada que nosotros, los seres humanos, podamos hacer para borrar nuestra maldad y asegurarnos la salvación.
En la antigüedad, el pueblo de Israel fue librado de la muerte y de la esclavitud en Egipto gracias a la sangre de un cordero macho sin defecto (Éxodo 12). Así mismo, Dios proveyó en Jesús el Cordero perfecto que quita el pecado del mundo (Juan 1:29, 36).
Gracias al sacrificio de Jesús somos libres del poder de la muerte y del pecado. No necesitamos hacer más sacrificios o conseguir intermediarios. Podemos acudir directamente a Dios para recibir su amor, su perdón y la vida eterna.
Jesús soportó valientemente y en silencio toda la humillación, los azotes, las burlas, los escupitajos y todo el horror además del abuso físico y emocional que sufrió durante su arresto y su crucifixión. Lo hizo por amor y lo hizo por cada uno de nosotros.
Relato bíblico: Mateo 26:46-75; Marcos 14:43-50; Lucas 22:47-62; Juan 18:1-18
¡Jesús resucitó! La muerte no pudo vencerle. Tal como el salmista y el mismo Jesús habían profetizado, la muerte no pudo retenerle por siempre. Él resucitó, está vivo, y en él tenemos paz y propósito. ¡Vivamos para él!
(SuBiblia)