18/08/2026
Hoy la Iglesia celebra a San Alberto Hurtado, sacerdote jesuita chileno que dedicó su vida a servir a los más pobres, especialmente a los niños, huérfanos y personas que vivían en situación de abandono. Su ejemplo demuestra cómo una vida sencilla, entregada a Dios y al prójimo, puede convertirse en una obra extraordinaria.
Alberto Hurtado nació en Viña del Mar, Chile, en 1901. Desde joven sintió el deseo de ser sacerdote, pero las dificultades económicas de su familia lo llevaron primero a estudiar Derecho y trabajar para ayudar a su madre y a su hermano. Sin embargo, nunca abandonó su llamado. En 1923 ingresó a la Compañía de Jesús y fue ordenado sacerdote en 1933.
Al regresar a Chile, se dedicó especialmente a la formación de jóvenes y al acompañamiento de quienes buscaban encontrar un sentido para sus vidas. Pero fueron sus encuentros con personas que vivían en extrema pobreza los que marcaron profundamente su misión.
Al ver a personas sin hogar y a niños que dormían en las calles, comprendió que debía hacer algo concreto. Así nació el “Hogar de Cristo”, una obra destinada a ofrecer alimento, refugio y un lugar digno a quienes más lo necesitaban. Con gran esfuerzo, San Alberto recorrió las calles recogiendo a personas abandonadas y buscando ayuda para sostener esta iniciativa.
Su compromiso no se limitó a la asistencia. También impulsó talleres de capacitación para que los jóvenes pudieran acceder a un trabajo digno y promovió distintas iniciativas sociales y educativas.
Incluso cuando fue diagnosticado con cáncer, continuó transmitiendo esperanza a quienes lo visitaban. Su conocida frase, “Contento, Señor, contento”, resume la confianza y alegría con las que vivió hasta el final.
San Alberto Hurtado murió el 18 de agosto de 1952. Fue canonizado por el Papa Benedicto XVI en 2005.
🙏 San Alberto Hurtado, ayúdanos a reconocer el rostro de Cristo en quienes más sufren y a servir con generosidad a nuestros hermanos.
Lee del santo aquí: https://ow.ly/GMX550ZAHUh