15/08/2026
SALUDOS Y MENSAJE DE MARCELO DONOSO QUIROZ.
Queridos hermanos y hermanas en Cristo,
Hoy, al celebrar la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María a los cielos, vivimos también un momento muy especial para nuestra comunidad parroquial, la que celebra sus 55 años de historia, de fe y de compromiso en el servicio al Señor y a su pueblo.
En el libro del Apocalipsis, se nos presenta a María, la Mujer revestida del sol, vencedora del mal y coronada en el cielo por su fidelidad. Ella, que en su humildad y entrega llevó en su vientre al Salvador, ahora goza de la gloria celestial, junto a su Hijo. La fiesta de la Asunción nos invita a que, si María, una mujer sencilla y humilde, alcanzó la gloria en cuerpo y alma, nosotros también, con la gracia de Dios, estamos llamados a aspirar a esa misma esperanza.
En el Evangelio de Lucas, María nos enseña a confiar en las promesas del Señor, alabando su grandeza y exaltando a los humildes. Ella, que nos mostró un corazón humilde y un compromiso total con Dios, se convierte en nuestro ejemplo y en nuestra madre cercana, que desde el cielo intercede por cada uno de nosotros.
Cada aniversario es un testimonio vivo del amor de Dios en medio de nuestra comunidad. Hoy, queremos agradecer a todos los que han hecho posible esta historia: a los agentes pastorales, sacerdotes, diáconos y feligreses que hoy participan activamente en la vida parroquial.
También a aquellos que hoy descansan junto al Señor, y con su ejemplo, sembraron la semilla de la fe en nuestro corazón Hoy Su memoria y testimonio permanecen vivos en nosotros y siguen iluminando a nuestra comunidad. A todos ellos, les rendimos homenaje y pedimos que desde el cielo sigan acompañándonos en nuestra misión de ser una comunidad viva, llena de esperanza, y siempre pendientes de seguir adelante con fe y amor.
Hermanos, que este nuevo aniversario nos motive a fortalecer nuestro compromiso con Dios y con nuestra parroquia. Que, mirando a María en su Asunción, nos inspire a vivir con esperanza segura la promesa de la vida eterna, participando con alegría en la misión que Dios nos confía.
Pidamos a Santa María Madre de la Iglesia que interceda, por cada uno de los integrantes de nuestra comunidad, para que sigamos siendo semilla de fe, de esperanza y de amor en medio del mundo.
Que la alegría de la fiesta y el testimonio de 55 años de comunidad nos impulsen a seguir caminando juntos, confiando siempre en la misericordia de Dios.
Que así sea. Amen.