14/11/2022
Tema: Parábola Del Rico Insensato
Texto: Lucas 12:13-21
Introducción.
La homilética, o el arte de predicar, indica que toda exposición debe llevar un título, bajo el cual se desarrollarán las ideas, los títulos que traen los diferentes párrafos de Las Escrituras , así como la división por capítulos y versículos no estaban en los escritos originales, estos fueron agregados por Stephen Langton, un arzobispo de Canterbury, en el año 1227. En 1832 la Biblia inglesa Wycliffe fue la primera en usar las divisiones de Langton y así han hecho las demás Biblias hasta ahora. Algunos han criticado abiertamente la, a veces, inexacta forma en que resultan divididos los versos y capítulos, no nos debería extrañar ya que es un asunto de iniciativa humana, sin embargo, aunque imperfecto, ha servido a través de los siglos para ayudarnos a memorizar y/o encontrar una determinada frase, imagínese tratando de ubicar una palabra dentro de las casi ochocientas mil que forman la Biblia. ¿Por qué llegamos a esto? Por lo de los títulos que también han sido agregados, no inspirados, pero sirven como referencia a lo que viene en el relato Bíblico que sí es inspirado por el ESPÍRITU SANTO y que no debe ser alterado en modo alguno. No en vano dice: “Yo declaro solemnemente a todos los que oyen las palabras de la profecía escritas en este libro: si alguien agrega algo a lo que está escrito aquí, Dios le agregará a esa persona las plagas que se describen en este libro. Y si alguien quita cualquiera de las palabras de este libro de profecía, Dios le quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa que se describen en este libro.” (Apocalipsis 22.18-19).
Dicho esto, podríamos sugerir libremente algunos títulos como: Parábola del rico insensato, o; Resultados de la codicia, o; nuestro viejo refrán “El hombre propone y DIOS dispone”. Quedémonos con este último título. Leamos:
13 Entonces alguien de la multitud exclamó: —Maestro, por favor, dile a mi hermano que divida la herencia de nuestro padre conmigo.
14 Jesús le respondió: —Amigo, ¿quién me puso por juez sobre ustedes para decidir cosas como ésa?
15 Y luego dijo: «¡Tengan cuidado con toda clase de avaricia! La vida no se mide por cuánto tienen».
16 Luego les contó una historia: «Un hombre rico tenía un campo fértil que producía buenas cosechas.
17 Se dijo a sí mismo: “¿Qué debo hacer? No tengo lugar para almacenar todas mis cosechas”.
18 Entonces pensó: “Ya sé. Tiraré abajo mis graneros y construiré unos más grandes. Así tendré lugar suficiente para almacenar todo mi trigo y mis otros bienes.
19 Luego me pondré cómodo y me diré a mí mismo: ‘Amigo mío, tienes almacenado para muchos años. ¡Relájate! ¡Come y bebe y diviértete!’ ”.
20 »Pero Dios le dijo: “¡Necio! Vas a morir esta misma noche. ¿Y quién se quedará con todo aquello por lo que has trabajado?”.
21 »Así es, el que almacena riquezas terrenales pero no es rico en su relación con Dios, es un necio».
(Lucas 12:13-21)
El versículo 13 dice:
“Entonces alguien de la multitud exclamó: —Maestro, por favor, dile a mi hermano que divida la herencia de nuestro padre conmigo.”
Que buen intento de distraer al SEÑOR con asuntos de índole terrenal, cuestiones civiles —dirían algunos. Claramente ÉL no ha venido para ocuparse de esas cosas pasajeras y tan propias de aquellos que sólo buscan tener más, inclusive a costa de pelearse con la propia familia, como si fueran a llevarse algo de tierra dentro del féretro cuando los vayan a dejar al cementerio, si adelgaza mucho antes de morir tal vez le coloquen su ropa para rellenar el ataúd y evitar que se mueva demasiado y termine boca abajo, pero ¿Qué de las posesiones? ¿De las hectáreas de tierra? ¿De las casas y vehículos? Todo eso se queda, y tal vez para alguien que ni siquiera trabajó por lograrlo. Note la respuesta del MAESTRO:
14 Jesús le respondió: —Amigo, ¿quién me puso por juez sobre ustedes para decidir cosas como ésa?
15 Y luego dijo: «¡Tengan cuidado con toda clase de avaricia! La vida no se mide por cuánto tienen».
JESÚS no está para disputas de herencias terrenales, su misión no es instalar una oficina de subdivisiones de tierra, el ESPÍRITU del SEÑOR está sobre ÉL y lo ha ungido para:
…”dar buenas nuevas a los pobres;
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos;
A poner en libertad a los oprimidos;
A predicar el año agradable del Señor.
(Lucas 4.18-19)
Sin embargo, ya que está planteada la solicitud de reparto, la ocasión se hace propicia para abordar un tema que estaba destruyendo las relaciones familiares: la avaricia. Y no sólo estaba, diríamos que esa “enfermedad” está arruinando a todos aquellos que la vida pende y depende de las posesiones que logren acumular. La verdadera vida no tiene que ver con los bienes que usted posea, pensar lo contrario es caer en la decepción y desencanto ya que ninguna adquisición será suficiente, siempre habrá algo que obtener, y cuando la vida se le esté yendo de las manos seguirá estrujando el cerebro para obtener más y proteger lo que ha acumulado inclusive hasta más allá de su muerte. Se cuenta la historia de una mujer que iba a visitar la tumba de su esposo, entre llantos decía: —¿Por qué me dejaste Maximiliano… por qué? El cuidador del cementerio, al verla tan acongojada, se acercó y le dijo: —dama, me parece que está equivocada… esta tumba es de un tal Clemente Molina; la mujer respondió, —no, señor, sí es de mi esposo… lo que pasa es que éste avaro y desconfiado hasta la tumba la puso a otro nombre.
La vida es más que poseer bienes terrenales, cuando los seres humanos pierden el equilibrio están a punto de caer. El ETERNO quiere que vivamos una vida plena y equilibrada, donde se entremezcle el trabajo con el descanso, hasta para el ocio debemos tener tiempo. Usted cree que convirtiéndose en una máquina de producir dinero y adquisiciones alcanzará la felicidad, déjeme decirle que un día a la “maquinita” le fallará el motorcito y lo único que recordarán de usted es que era un(a) tipo(a) trabajólico(a) que nunca disfrutó de un día de relajo porque hasta enfermo no soltaba el teléfono mi la calculadora, si no que seguía “produciendo” para otros, olvidando que la Biblia dice: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19). Y no estoy haciendo una defensa a los flojos y haraganes, porque el SEÑOR tampoco se complace de las personas inactivas y holgazanes; la vida debe vivirse equilibradamente y, por sobre todo, de acuerdo a la voluntad de DIOS. Las posesiones son buenas, pero no dan vida ni brindan la anhelada seguridad, de hecho la gente próspera, sigue muriendo (igual que los menesterosos) y los que sobreviven tienen que dedicar gran parte de sus vidas y ganancias a proteger los bienes adquiridos. En la parábola del rico insensato queda claramente demostrado que se puede ser un rico sensato (inteligente), ¿Qué es lo que marca la diferencia entre uno y otro? Respondemos: Las prioridades y el reconocer que toda posesión es un privilegio de parte de DIOS que debe ser administrado con responsabilidad, sabiendo ciertísimamente que nada es nuestro, todo nos ha sido facilitado para que ejerzamos una correcta mayordomía mientras vivamos. No hay que perder de vista que un día seremos separados de lo que pensábamos eran nuestras posesiones, la funeraria se alejará lentamente como queriendo darnos tiempo para que nos despidamos de lo que fue prioridad en nuestra vida… eso es lo que pasó al rico insensato, él propuso, pero DIOS dispuso. Seguramente calculó los años que, por lógica, le quedaban; ya vemos que nuestra lógica no es, necesariamente, la misma del CREADOR; se había dispuesto a pasarla bien, relajo, comida, bebida y diversión serían la tónica de sus días, pero el que da y quita la vida dispuso otra cosa: la muerte. ¡Que gran equivocación! Sus planes se veían truncados, y tanto que le había costado sembrar, cosechar y planear la edificación de nuevos graneros… ahora le quedaban sólo horas de vida.
Seguramente se arrepintió de no haber actuado con generosidad, de haber querido tener más, en lugar de dar más, deben haber desfilado por su mente todos aquellos menesterosos y necesitados a los que pudo ayudar y en lugar de ello solo se dedicó a acumular, ¡que error más grande hacer tesoros para sí y no ser rico para con DIOS! Es grave, cuesta la vida.
En conclusión.
Vivamos equilibradamente colocando las prioridades en el lugar que les corresponde, en vez de preocuparnos hasta el insomnio por las cosas materiales, busquemos primeramente el reino de Dios y su justicia, sabiendo que al hacerlo el Señor responderá fielmente a su promesa, y: “todas estas cosas os serán añadidas.”
25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?
28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;
29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria(G) se vistió así como uno de ellos.
30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
(Mateo 6.25-34)
Que tenga una buena noche y un alegre despertar.
Shalom.