20/08/2026
Memoria de Nuestros Pastores
Religiosos que guiaron la fe en Magallanes desde 1843 hasta nuestros días.
Fray Miguel Aros, O.F.M.
Un pastor de diálogo y esperanza para la colonia de Punta Arenas
En esta oportunidad, recordamos a Fray Miguel Aros, O.F.M., quien llegó a Punta Arenas en octubre de 1866, para asumir como nuevo capellán de la misión “San Miguel Arcángel de Magallanes”.
Por aquellos años, ejercía como gobernador don Damián Rióbo. La ciudad contaba apenas con 53 casas y una población de 251 habitantes. El ambiente social y moral era particularmente difícil, marcado por el desánimo y la falta de entusiasmo de sus pobladores.
En medio de este escenario, el padre Aros debió ejercer su ministerio con gran prudencia, especialmente frente a las dificultades surgidas entre el gobernador, descrito como un hombre de escasa energía, y el jefe de la guarnición, Benavides, quien se encontraba en una posición de gran influencia.
Ante momentos de especial peligro para el futuro de la colonia, el gobernador solicitó en diversas ocasiones la intervención del capellán para mediar entre ambas autoridades. Fray Miguel Aros participó en el intercambio de comunicaciones entre el gobernador y el comandante de la guarnición, procurando eliminar aquello que pudiera acrecentar sus diferencias.
Con prudencia y buen criterio, logró contribuir a la solución de parte de estos graves conflictos. Gracias a su labor de mediación y diplomacia, fue posible evitar nuevas tragedias y eventuales sublevaciones que podían poner en riesgo la estabilidad de la colonia.
Su misión pastoral no se limitó a estas labores de mediación. También procuró sembrar optimismo en el ánimo de los habitantes, alentándolos a comprometerse con los trabajos de reconstrucción, desarrollo y progreso de Punta Arenas y de toda la zona.
Durante sus diez meses como capellán titular, se preocupó además por ordenar el archivo de la viceparroquia. En este período, asentó 29 partidas de bautismo, administró personalmente 11 bautismos y bendijo 15 matrimonios.
La figura de Fray Miguel Aros nos recuerda así que el ministerio pastoral, especialmente en los momentos difíciles, también puede ser un servicio de diálogo, reconciliación y esperanza, contribuyendo no solo a la vida espiritual, sino también a la construcción de una comunidad más unida y fraterna.