05/06/2023
Vamos a entender acá algo muy importante, la cruz fue el instrumento para romper el envase que era Jesús de Nazaret, para que la vida del Cristo de la gloria fuera liberada, Eso fue lo que dijo Pablo en el libro de hebreos.
Hebreos 10:19-20 “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne…”
El Cristo que creó todo y que sustenta con la palabra de su poder, se restringió a vivir en un judío él se hizo humano como tú y yo, Pablo dice: “estando en la condición de hombre se humilló, no estimo el ser igual a Dios, como cosa a que aferrarse, se despojó de sí mismo y tomo forma de siervo”
El renunció a su forma original, que era Dios, Por treinta y tres años y medio él estaba restringido en un judío, Él dijo: Padre la hora a llegado, porque la cruz iba a romper esa jaula y él iba a salir liberado, la cruz rompió a Jesús para que la vida eterna fuera liberada, nosotros necesitamos ser quebrantados y pasar por la muerte de ego, para que el Cristo que nos habita sea liberado.
De la misma manera que la cruz liberó al Cristo eterno de Jesús de Nazaret, de la misma manera el Cristo que nos habita hoy se encuentra restringido, se encuentra encapsulado tratando de salir a través de tu vida, ser exhibido en los ambientes, tratando de ser magnificado a través de ti, pero él se encuentra con un problema, que la obra de la cruz no te ha quebrantado, la obra de la cruz no ha te ha roto, ni ha quebrantado tú hombre exterior, para que el hombre interior pueda surgir y cuando surge esa es la liberación de la vida, eso es lo que sucede cuando nosotros morimos, la gente se acerca a nosotros y no se choca con nuestro mal carácter, no se choca con nuestras cuentas pendientes, no se choca con nuestras heridas, sino toca al Cristo que nos habita.
Porque estamos crucificado juntamente con Cristo, la gente no está interesada en ti, sino en lo que fluye de ti, que es la vida que tu porta, que es lo que le dijo Jesús a la mujer samaritana “de su interior brotarán ríos de aguas de vidas”.
NO PODREMOS JAMÁS MULTIPLICARNOS A MENOS QUE MURAMOS AL YO, A LA CARNE, AL VIEJO HOMBRE, A LA DESCENDENCIA DE ADÁN.