23/03/2026
El verdadero avivamiento no es solo fuego, emoción o momentos intensos en la presencia de Dios. El avivamiento bíblico comienza con arrepentimiento, con un corazón rendido y con una transformación real. Muchas veces confundimos sentir a Dios con ser transformados por Dios, pero la evidencia de un avivamiento genuino no está en lo que sentimos, sino en lo que cambia en nuestra vida. Un avivamiento que no produce cambio en nuestro carácter, decisiones y forma de vivir, no es avivamiento… es solo emoción.
La Palabra nos enseña que el mover de Dios siempre produce fruto. No se trata de cuánto adoramos, cuánto lloramos o cuánto vivimos experiencias espirituales, sino de cuánto hemos sido transformados. Dios no busca apariencia ni religiosidad, busca corazones contritos y humillados. El verdadero avivamiento nos confronta, nos corrige y nos alinea con Su voluntad, aunque eso implique dejar atrás cosas que creíamos correctas.
Hoy la pregunta sigue siendo la misma: ¿Qué haces aquí? No se trata de lo que viviste con Dios en el pasado, sino de dónde estás hoy delante de Él. El verdadero avivamiento no solo enciende tu espíritu, sino que ordena tu vida y te posiciona correctamente en Dios