16/05/2026
SABADO, MAYO 16 DE 2026
SERMÓN "RECOGE EL MANTO!"
Pastor Sergio Silva C.
Cuando se acercaba la hora en que el SEÑOR se llevaría a Elías al cielo en un torbellino, Elías y Eliseo salieron de Guilgal. Entonces Elías le dijo a Eliseo: —Quédate aquí, pues el SEÑOR me ha enviado a Betel. Pero Eliseo le respondió: —Tan cierto como que el SEÑOR y tú viven, te juro que no te dejaré solo. Así que fueron juntos a Betel.
Allí los miembros de la comunidad de profetas de Betel salieron a recibirlos, y le preguntaron a Eliseo: —¿Sabes que hoy el SEÑOR va a quitarte a tu maestro, y a dejarte sin guía? —Lo sé muy bien; ¡cállense! Elías, por su parte, volvió a decirle: —Quédate aquí, Eliseo, pues el SEÑOR me ha enviado a Jericó. Pero Eliseo le repitió: —Tan cierto como que el SEÑOR y tú viven, te juro que no te dejaré solo. Así que fueron juntos a Jericó.
También allí los miembros de la comunidad de profetas de la ciudad se acercaron a Eliseo y le preguntaron: —¿Sabes que hoy el SEÑOR va a quitarte a tu maestro, y a dejarte sin guía? —Lo sé muy bien; ¡cállense! Una vez más Elías le dijo: —Quédate aquí, pues el SEÑOR me ha enviado al Jordán. Pero Eliseo insistió: —Tan cierto como que el SEÑOR y tú viven, te juro que no te dejaré solo. Así que los dos siguieron caminando y se detuvieron junto al río Jordán. Cincuenta miembros de la comunidad de profetas fueron también hasta ese lugar, pero se mantuvieron a cierta distancia, frente a ellos. Elías tomó su manto y, enrollándolo, golpeó el agua. El río se partió en dos, de modo que ambos lo cruzaron en seco.
Al cruzar, Elías le preguntó a Eliseo: —¿Qué quieres que haga por ti antes de que me separen de tu lado? —Te pido que sea yo el heredero de tu espíritu por partida doble[a] —respondió Eliseo.
—Has pedido algo difícil —le dijo Elías—, pero si logras verme cuando me separen de tu lado, te será concedido; de lo contrario, no. Iban caminando y conversando cuando, de pronto, los separó un carro de fuego con caballos de fuego, y Elías subió al cielo en medio de un torbellino.
Eliseo, viendo lo que pasaba, se puso a gritar: «¡Padre mío, padre mío, carro y fuerza conductora de Israel!» Pero no volvió a verlo. Entonces agarró su ropa y la rasgó en dos. Luego recogió el manto que se le había caído a Elías y, regresando a la orilla del Jordán,
golpeó el agua con el manto y exclamó: «¿Dónde está el SEÑOR, el Dios de Elías?» En cuanto golpeó el agua, el río se partió en dos, y Eliseo cruzó. (2 Reyes 2:1-14)
CELEBRACIÓN FAMILIAR CRISTIANA I3C SÁBADOS 18.30 HRS. EN EDUARDO CASTILLO VELASCO NRO 510 ÑUÑOA-ESTACIÓN METRO IRARRÁZAVAL
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