02/07/2026
Compartimos la noticia de la Convención Nacional y Sínodo Extraordinario realizado en nuestra congregación.
CONVENCIÓN 2026: “EL SACERDOCIO UNIVERSAL NOS COMPROMETE A SER TESTIGOS DEL EVANGELIO, DE LA JUSTICIA Y DE LA PAZ”
La Iglesia Evangélica Luterana en Chile celebró los días 27 y 28 de junio su Convención 2026 y Sínodo Extraordinario, bajo el lema “Cada persona, una vocación; la iglesia, una misión”. El encuentro reunió en Peñalolén a la mayoría de las congregaciones, las que trabajaron desde la perspectiva del Sacerdocio Universal en la misión de la iglesia, la evangelización, y el plan estratégico 2026-2028.
La actividad tuvo también como inspiración las palabras del Resucitado a sus discípulos: “¡Paz a ustedes! Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes” (Juan 20: 21b). En este sentido, la obispa Izani Bruch recordó que “Dios nos ‘vocaciona’ en nuestro bautismo”, y por ello, hemos recibido el mandato “de ir por todo el mundo, a todos los rincones, llevando la buena noticia”.
APRENDER, DESAPRENDER, REAPRENDER
Uno de los momentos centrales se vivió durante la mañana del 27 de junio, ocasión en la que el Rvdo. Martin Junge, ex Pastor Presidente de la IELCH, compartió desde España sus reflexiones sobre el Sacerdocio Universal, con la pregunta “¿Otra vez o todavía?”. De acuerdo a sus palabras, lo que este principio pone en juego es el desafío de “aprender, desaprender, reaprender”, de los cuales “desaprender es el más difícil”.
El pastor Junge resumió su experiencia en nueve puntos que inciden en el desarrollo de la misión de la iglesia:
1. La iglesia necesita “despejar la cancha” e ir más allá de buscar culpables.
2. El bautismo no es un evento sino una conversión diaria, es el “piso” del Sacerdocio Universal.
3. Acotar tareas y responsabilidades para evitar el agotamiento de la membresía.
4. Aportar con capacitaciones específicas para la membresía.
5. Reconocimiento público de todos los servicios y voluntariados, no se puede dar por sentado “el compromiso de servir”.
6. No “quemar” a quienes se ofrecen a servir, acotar el número y la duración de las responsabilidades.
7. La tarea del pastor o la pastora es animar y ser agentes movilizadores de vocaciones y talentos.
8. Lo que está en crisis no es la iglesia, sino “los modelos de ser iglesia”.
9. “Aprender, desaprender, reaprender” no significa borrar lo antes hecho, sino sumar nuevos capítulos a la vida eclesial.
SÍNODO EXTRAORDINARIO
Durante la mañana del 28 de junio tuvo lugar un Sínodo Extraordinario con el objetivo de modificar seis artículos de los estatutos, así como precisar y mejorar su redacción. La asamblea pudo escoger para cada reforma entre diferentes propuestas, las que fueron expuestas y argumentadas por sus impulsores.
Finalmente, el conjunto de cambios debía ser ratificado en una votación que requería un quórum de dos tercios para su aprobación, pero obtuvo un respaldo mayor: la unanimidad de los 23 votos de las y los delegados.
Sobre este resultado, Patricio Abarca, Presidente de la IELCH, manifestó que “unidos por el sentir común, todos queremos una mejor iglesia, y que nuestras congregaciones y comunidades salgan adelante”, por eso, es motivo de alegría “porque realmente estamos reflejando el testimonio de Cristo, donde nos reconocemos como personas iguales, votamos, y resolvemos las diferencias de manera democrática”, expresó.
CULTO DE CLAUSURA
La tarde del domingo se realizó el Culto de Clausura, cuyo texto de predicación destaca precisamente la misión del discipulado cristiano: “El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió” (Mateo 10: 40-42).
Estas son algunas de las líneas principales de la homilía que compartió la obispa Bruch, en las que invita a la iglesia a “desaprender y reaprender a la luz del Evangelio”:
“La palabra de Dios nos enseña que la iglesia es el cuerpo de Cristo, y eso significa que a través de la iglesia, a través de la comunidad de creyentes, Jesús permanece presente en el mundo y actúa por medio de nosotros y nosotras, actúa a través de nuestras vidas y hace acontecer su amor y misericordia en el mundo”.
“El Sacerdocio universal de toda persona bautizada, significa que desde nuestro bautismo estamos llamados a ser discípulos, a vivir nuestro bautismo día a día, y a poner nuestros dones al servicio del Reino de Dios y de su justicia. Asumir su dimensión profética nos compromete a ser testigos del Evangelio, de la justicia y de la paz”.
“Somos portadores de un mensaje que va más allá de nosotros y nosotras, que va más allá de nuestras capacidades humanas. Debemos ante todo revisar si hoy estamos hablando con las palabras de Jesús, hablando y llevando su mensaje con el amor y cariño de Jesús”.
“Querida iglesia vayamos a nuestras comunidades, a nuestras congregaciones, confiando en que Dios nos acompaña, viviendo nuestro bautismo y sabiendo que no estamos solos y solas. El Espíritu de Dios sopla, recrea, y nos lleva a donde Él quiera llevarnos. Dios nos acompaña, no estamos solos y solas en esta misión de ser Cristo en el mundo”, reiteró la obispa.
AGRADECIMIENTOS
La Convención es una instancia de reflexión de la Iglesia Evangélica Luterana en Chile que se realiza cada dos años, y que alterna con los años en que se celebra el Sínodo Ordinario. En esta ocasión, la instancia fue también acompañada por Walter Dümmer, Presidente de la Iglesia Luterana en Chile (ILCH), y por Sonia Covarrubias y Angelina Jara de Fundación de Educación Popular en Salud (EPES).