24/04/2016
Las tres razones de este mandamiento
Acuérdate del día de reposo para santificarlo.
9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;
10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.
Éxodo 20:8 - 10
El fin de este mandamiento es que mu***os nosotros a nuestros propios afectos y a nuestras obras, meditemos en el Reino de Dios, y como efecto de esta meditación nos ejercitemos en los caminos que Él ha ordenado. Mas, como este mandamiento encierra una consideración particular y distinta que los otros, exige disposición un tanto diversa.
Los doctores antiguos suelen llamarlo "umbratil" - es decir, en sombras - porque contiene las observancias externas de un día, las cuales han sido abolidas con la venida de Cristo, como todas las demás figuras.
Esto es muy verdad,pero no tocan el asunto más que a medias. Por ello es necesario exponerlo de raíz, considerando las tres causas que, a mi parecer, se contienen en este mandamiento.
En primer lugar, el Legislador celeste ha querido ilustrar al pueblo de Israel, bajo el reposo del séptimo día, el reposo espiritual con el que los fieles deben César en su trabajo para dejar a Dios obrar en ellos .
La segunda causa es que Él quiso que hubiese un día determinado, en el cual se reuniesen para oir la Ley y usar sus ceremonias; o por lo menos, lo dedicasen especialmente a meditar en sus obras, para que con ese recuerdo ejercitarse en la piedad y en lo que atañe a la gloria de Dios.
En tercer lugar, quiso dar un día de descanso a los siervos y a todos aquellos que viven sometidos a otros, para que tuviesen algún reposo en sus trabajos.
Libro II Capítulo VIII pag 283-284
Institución de la Religión Cristiana
Juan Calvino