21/08/2026
A veces podemos sentirnos agotados, sin fuerzas, sin ánimo o atravesando situaciones que nos hacen llorar y preguntarnos qué hacer. Pero estar destruidos o pasar por un momento difícil no significa que estemos derrotados ni que sea el final.
Como nos enseña 1 Samuel 30:3-4, aun en medio del dolor debemos acercarnos más a Dios, dejar de luchar con nuestras propias fuerzas y entregarle nuestras cargas. Él nos encuentra aun en esos momentos, nos fortalece, trae alivio a nuestro corazón y nos ayuda a volver a ponernos de pie.
Y mientras Dios nos fortalece, también nos llama a mirar a nuestro alrededor. No estamos para criticar al hermano que está al lado, sino para preocuparnos por quien está pasando por un mal momento, servir, abrazar, acompañar y ser de bendición. Porque no solo predicamos hablando de Dios; también predicamos cuando sonreímos, cuando abrazamos, cuando servimos y cuando reflejamos Su amor en nuestra manera de vivir 🙌❤️🔥