Parroquia El Quisco

Parroquia El Quisco Iglesia Católica

Inscripción sacramento de la Eucaristía

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inscripción del sacramento de la Confirmación
https://forms.gle/f3Z8sV86S21Fhgix8

30/04/2026

Evangelio Diario
Jueves 30 de abril

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 13, 16-20
Antes de la fiesta de Pascua, Jesús lavó los pies a sus discípulos, y les dijo:
“Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía.
Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican. No lo digo por todos ustedes; Yo conozco a los que he elegido. Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice:
"El que comparte mi pan se volvió contra mí".
Les digo esto desde ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy.
Les aseguro que el que reciba al que Yo envíe me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me envió”.
Palabra del Señor

Reflexión:
En la Última Cena, Jesús mostró profunda humildad al lavar los pies de sus discípulos. Fue como un rey que deja su corona para servir, enseñando que la verdadera grandeza está en amar y servir, no en mandar. Aunque los Apóstoles no lo comprendieron del todo, aquel gesto marcó el modelo de liderazgo en la Iglesia: servir con amor.

Su ejemplo es aún más conmovedor porque lavó los pies de Judas, sabiendo que lo traicionaría. Así reveló un amor sin límites, que alcanza incluso a quienes nos hieren. Cristo no justificó la traición, pero la convirtió en ocasión para mostrar su divinidad y misericordia infinita.

Este acto de servir al traidor refleja un amor divino que vence nuestras debilidades y ofrece redención. Hoy, piensa: ¿hay alguien a quien no has perdonado? Pide la gracia de amar como Jesús y da un paso, aunque pequeño, hacia la reconciliación.

29/04/2026

Evangelio Diario
Miércoles 29 de abril
Santa Catalina de Siena (MO)

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 12, 44-50
Jesús exclamó: El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en Aquél que me envió. Y el que me ve, ve al que me envió. Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas.
Al que escucha mis palabras y no las cumple, Yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que Yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día.
Porque Yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar; y Yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó.
Palabra del Señor

Reflexión:
¿Quieres ver a Dios? La fe nos enseña que la meta final es contemplarlo cara a cara en el Cielo, pero esa promesa empieza aquí, por medio de la fe.

Jesús dice: “Quien cree en mí, cree en el que me envió; y quien me ve, ve al que me envió”. Él hace visible al Dios invisible. Sus discípulos vieron al Padre gracias a su fe.

Hoy lo encontramos especialmente en la Eucaristía: aunque vemos pan y vino, la fe nos revela a Cristo y, en Él, al Padre.

Dios también se muestra en el amor, en los Sacramentos y en la Palabra orada. Su presencia es cercana y discreta.

Jesús es la luz que disipa la oscuridad: la fe ilumina nuestras dudas y nos recuerda que Dios actúa en nuestra vida.

Preguntémonos: ¿vemos con los ojos del alma? Aprendamos a reconocerlo cada día, para prepararnos al encuentro eterno.

28/04/2026

Evangelio Diario
Martes 28 de abril
Martes IV de Pascua

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 10, 22-30
Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón.
Los judíos lo rodearon y le preguntaron: “¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente”. Jesús les respondió:
“Ya se los dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas.
Mis ovejas escuchan mi voz, Yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y Yo somos una sola cosa”.
Palabra del Señor

Reflexión:
Como la multitud del Evangelio, pedimos claridad a Dios, pero Jesús responde: “Ya se los dije, y no creen.” Su voz está siempre presente; lo difícil es escuchar con atención.

Dios habla de muchas maneras: en la Escritura, donde conocemos a Cristo; en la Iglesia, que custodia su Palabra; y en los Sacramentos, fuente de gracia, sobre todo la Eucaristía y la Confesión.

La oración diaria nos da silencio y confianza para oírlo, y su voluntad se revela en lo cotidiano, en los demás e incluso en las pruebas. No oímos su voz porque el miedo, el orgullo y las distracciones nos llenan de ruido. Esperamos señales grandes y pasamos por alto su llamado sereno.

El Buen Pastor promete: “Nadie las arrebatará de mi mano.” Si lo escuchamos y seguimos, Él nos guarda en su amor. Hoy quitemos una distracción y busquemos un momento de silencio: en la Palabra, los Sacramentos y la oración aprendemos a confiar y a vivir en su paz.

27/04/2026

Evangelio Diario
Lunes 27 de abril
Lunes IV de Pascua

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan ( 10, 11-18)
Jesús dijo a los fariseos:
Yo soy el buen Pastor.
El buen Pastor da su vida por las ovejas.
El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye. y el lobo las arrebata y la dispersa. Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas.
Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí –como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre– y doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor.
El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla. Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre.
Palabra del Señor.

Reflexión:
En el Evangelio de hoy, Jesús se muestra como el Buen Pastor, lleno de amor divino. Un pastor cuida con entrega, y Jesús revela que el buen pastor da su vida por sus ovejas.

No es solo una imagen: habla de Su entrega en la Cruz, el acto supremo de amor por nosotros, Su rebaño. A diferencia del asalariado que huye, Jesús permanece fiel hasta la muerte.

Como Iglesia, compartimos Su misión de cuidar. Cada uno, según su vocación, está llamado a amar con valentía y entrega, ofreciendo la vida por los demás.

Seguimos al Buen Pastor con gestos diarios de caridad y fidelidad. Este amor nos une en Su rebaño y hace visible a Cristo en el mundo. ¿Estamos dispuestos a amar con ese mismo sacrificio?

26/04/2026

Evangelio Diario
Domingo 26 de abril
IV Domingo de Pascua, Jesús el Buen Pastor

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 10, 1-10
Jesús dijo a los fariseos:
“Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino trepando por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. Él llama a las suyas por su nombre y las hace salir. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz”.
Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.
Entonces Jesús prosiguió:
“Les aseguro que Yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero Yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia”.
Palabra del Señor

Reflexión:
Un niño halla consuelo solo en los brazos de su madre, como las ovejas reconocen la voz de su pastor y se apartan de los extraños. En el Evangelio, Jesús se presenta como el Buen Pastor, revelando una verdad espiritual profunda.

Esta enseñanza sigue a la curación de un ciego de nacimiento y al enfrentamiento con los fariseos. El sanado escuchó con humildad, mientras ellos, llenos de orgullo, se cerraron a la verdad: su ceguera no era ignorancia, sino rechazo voluntario al Pastor.

Esto nos invita a preguntarnos: ¿reconocemos la voz del Señor o el orgullo la apaga? Solo confiando en Jesús, el Buen Pastor, hallamos guía, seguridad y la luz que renueva nuestra fe.

25/04/2026
25/04/2026

Evangelio Diario
Sábado 25 de abril
San Marcos, Evangelista (F)
Blanco

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 16, 15-20
Jesús resucitado se apareció a los Once y les dijo:
“Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.
Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre a los enfermos y los sanarán”.
Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios.
Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.
Palabra del Señor

Reflexión :
Hoy honramos a San Marcos, autor del segundo Evangelio y colaborador de Pablo y Pedro. Aunque tuvo diferencias con Pablo, luego se reconciliaron y fue reconocido como fiel servidor. Su estrecha relación con Pedro hizo que su Evangelio reflejara la predicación y el testimonio del apóstol.

La vida de Marcos expresa la misión de Cristo: anunciar el Evangelio a todos. Jesús prometió signos que acompañan a los creyentes: vencer el mal, hablar con poder espiritual y superar peligros. Más que milagros externos, son símbolos del poder transformador de la fe.

También nosotros somos llamados a evangelizar: llevar luz donde hay oscuridad, compartir el amor de Dios con sinceridad y vencer las tentaciones con su gracia. Confiemos en el Señor y hagamos de nuestra vida un testimonio vivo de su salvación.

24/04/2026

Evangelio Diario
Viernes 24 de abril. III de Pascua

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 51-59

Jesús dijo a los judíos:
“Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que Yo daré es mi carne para la Vida del mundo”.
Los judíos discutían entre sí, diciendo: “¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?” Jesús les respondió: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y Yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y Yo en él. Así como Yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente”. Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm.
Palabra del Señor

Reflexión:
Dios nos dio razón y libertad, pero limitadas por nuestra naturaleza. Aunque el intelecto nos orienta, no puede abarcar del todo los misterios de la fe, como la Eucaristía.

A nuestros sentidos parece solo pan y vino, lo que provoca dudas como: “¿Cómo puede darnos su carne para comer?”. Muchos se quedaron en la lógica humana y no acogieron la revelación de Jesús.

Sus palabras no son un acertijo, sino una verdad que se acepta con fe. Su carne y su sangre son alimento verdadero, comprendido cuando la fe ilumina la razón.

Creer no es dejar de pensar, sino dejar que Dios guíe nuestra mente. La fe nos da una certeza más firme que los sentidos, porque proviene de Él.

Pidamos la gracia de escuchar con corazón abierto y creer en su Presencia Real, recibiendo en la Eucaristía la vida eterna.

23/04/2026

Jueves 23 III de Pascua
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 44-51

Jesús dijo a la gente:

Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y Yo lo resucitaré en el último día.

Está escrito en el libro de los Profetas: “Todos serán instruidos por Dios”. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo Él ha visto al Padre.

Les aseguro que el que cree tiene Vida eterna. Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero éste es el pan que desciende del cielo, para que aquél que lo coma no muera.

Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que Yo daré es mi carne para la Vida del mundo.

Palabra del Señor

Reflexión:
En el Evangelio de hoy, Jesús nos recuerda que la fe nace como respuesta al llamado del Padre hacia Su Hijo, no como algo que iniciamos por cuenta propia. La oración, las devociones y la Misa son formas de acoger esa invitación divina, no simples actos humanos.

La parábola del fariseo y el publicano lo muestra claramente: la oración orgullosa del fariseo no dio fruto, mientras que la del publicano, humilde y arrepentido, respondió al deseo de Dios de transformar su corazón.

Lo mismo ocurre en la Eucaristía. No vamos a Misa para “agradar” a Dios por esfuerzo propio, sino para aceptar Su llamado y recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, verdadero Pan de Vida. La Misa es un don sagrado al que respondemos con gratitud. “Eucaristía” significa “acción de gracias”; esa debe ser nuestra actitud.

Preguntémonos cómo participamos. Más que una obligación, la Misa es un banquete al que el Padre nos invita. Acerquémonos con humildad y gratitud a la fuente de la vida eterna, el mayor regalo de amor.

22/04/2026

Miércoles 22, III de Pascua Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 35-40

Jesús dijo a la gente:

Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen.

Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí Yo no lo rechazaré, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de Aquél que me envió. La voluntad del que me ha enviado es que Yo no pierda nada de lo que Él me dio, sino que lo resucite en el último día.

Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en Él, tenga Vida eterna y que Yo lo resucite en el último día.

Palabra del Señor

Reflexión:
Las palabras de Jesús sobre el Pan de Vida provocaron reacciones diversas. Algunos se escandalizaron; otros, con fe sincera, comenzaron a creer aunque no entendieran todo. En este pasaje, Jesús muestra su origen divino y su unión con el Padre, afirmando que vino del cielo para dar vida eterna a quienes creen en Él.

Esto era nuevo para el pueblo. Los rabinos explicaban la Ley, pero Jesús hablaba con la autoridad de Dios. Su mensaje invita a creer incluso antes de comprender: el corazón puede acoger la verdad divina mientras la mente aún busca entenderla.

San Juan Vianney decía que, si Dios tuviera un don mayor que la Eucaristía, nos lo habría dado. La Eucaristía es Jesús mismo: Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Cuando promete que quienes creen no tendrán hambre ni sed, habla del anhelo interior que nada del mundo puede llenar.

Solo Cristo en la Eucaristía sacia el alma y nos da una paz que perdura. Renovemos nuestra fe en este don y dejemos que Él colme nuestro corazón.

21/04/2026

Buenas noches, el Padre Cristian gracias a Dios se encuentra bien, la cirugía salió muy bien dentro de todo, esta en el 4 piso en cuidados intensivos.
Esta con todos los cuidado necesarios, después del pos operatorio.
Me pidió que le dijera que esta bien, agradece las oraciones y preocupación en este momento.
Por su parte el médico cirujano dice que se mantendrá en esa unidad de cuidados tal vez un par de días, dependiendo de como vaya evolucionado en su recuperación.
Cómo familia, también agradecemos la cercanía y oración.
Buenas noches.

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