Parroquia San Sebastián de Curarrehue

Parroquia San Sebastián de Curarrehue La Parroquia San Sebastián está en la comuna cordillerana de Curarrehue, actualmente en reconstrucción.

Forma parte de la Diócesis de Villarrica y su Párroco es el Padre Janusz Furtak, perteneciente a la Congregación de Padres Escolapios.

Atención: HUAMPOE con misa este domingo 30 de agosto.
27/08/2026

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Cada 27 de agosto, la Iglesia celebra a Santa Mónica, patrona de las esposas, modelo de mujer y de madre.“¡Cuántas lágri...
27/08/2026

Cada 27 de agosto, la Iglesia celebra a Santa Mónica, patrona de las esposas, modelo de mujer y de madre.

“¡Cuántas lágrimas derramó esa santa mujer por la conversión del hijo! ¡Y cuántas mamás también hoy derraman lágrimas para que los propios hijos regresen a Cristo! ¡No perdáis la esperanza en la gracia de Dios!”, dijo el Papa Francisco durante la homilía de la misa de apertura del capítulo general de la Orden de San Agustín, el 28 de agosto de 2013. El Santo Padre aludía así a la manera particular como Santa Mónica (331-387) se ganó el Cielo.

Una esposa inteligente
Mónica nació en Tagaste, norte de África (actual Túnez), el año 331. Siendo joven, por un arreglo que hicieron sus padres, se casó con Patricio, un hombre violento y mujeriego. Alguna vez le preguntaron por qué su marido nunca la golpeaba teniendo tan mal genio. Es lugar común en la tradición decir que ella, ante la pregunta de qué hacía si su esposo estaba de mal genio, solía responder que su estrategia era no dejarse llevar por el mal humor: que si él gritaba, ella respondía con su silencio; pues para pelear se necesitan dos y que si lo más conveniente era no responder, se quedaba callada, sin caer en el juego de la provocación.

Quizás hoy, una actitud así podría pasar por alguna forma de sumisión o pasividad, pero era algo muy distinto: Mónica hacía uso de cierta astucia y gran prudencia. Ella sabía muy bien que la violencia -verbal o física- no conduce sino a más violencia. Por eso, es más lógico pensar que ella escogió el mejor camino: el de la inteligencia, la perseverancia, el compromiso con el otro, la paciencia y la esperanza.

Santa Mónica, como queda en evidencia, jugó un rol muy activo dentro de su familia. Nunca dejó de rezar y ofrecer sacrificios por la conversión de su esposo, un hombre lleno de amargura, cosa que finalmente logró. El padre de Agustín, Patricio, se bautizó poco antes de morir y dejó este mundo como cristiano.

Una madre paciente
Lamentablemente, el dolor de la santa no acabaría allí. Agustín, su hijo mayor, era un joven de actitudes egoístas e impetuosas, que llevaba una vida disoluta y no tenía ningún interés en la fe. Mónica sufría al ver a su hijo alejado de Dios, aunque guardaba la esperanza de que se convertiría como lo hizo su esposo. Ella siguió rezando y ofreciendo sacrificios espirituales por su hijo.

La relación con este pasó por periodos muy difíciles, en los que hubo tensiones e incomprensiones que pusieron a prueba la paciencia y la fe de Mónica. Más de una vez pensó que sus esfuerzos eran inútiles, especialmente cuando veía a su hijo comportarse de manera inmoral, preso de los placeres y hambriento de fama y riquezas.

Quien ama, espera
Se dice que Mónica se apartó de él en varias oportunidades, incluso negándole que permaneciera en su casa. Desesperada, alguna vez se encontró -en palabras del mismo Agustín- con un “sacerdote, cierto obispo, educado en tu Iglesia y ejercitado en tus Escrituras” a pedirle que hable con Agustín y lo convenza de sus errores. Fue entonces que recibió aquella célebre respuesta de aquel pastor: “Esté tranquila, es imposible que se pierda el hijo de tantas lágrimas” (Confesiones III, 12, 21). Dios le daba, de esa manera, el consuelo, la fuerza que le faltaba y la sabiduría necesaria para entender mejor que “nuestros tiempos” no son siempre los tiempos de Dios.

Después de muchos años de incertidumbre sobre la salvación de su hijo, finalmente sus oraciones dieron el fruto esperado. Agustín, después de un largo itinerario espiritual e intelectual que lo había sumido en el vacío, recibió el bautismo en la Pascua del año 387.

Mónica tuvo la dicha de estar durante ese periodo al lado de su hijo, pues lo había seguido desde Tagaste (Norte de África) hasta Milán (Italia), ciudad en la que Agustín abrazó el cristianismo, con el apoyo y guía espiritual de San Ambrosio (340-397).

Modelo y consuelo para los padres
No mucho tiempo después, cuando ambos -Mónica y Agustín- se encontraban de camino de regreso a Tagaste, la santa cayó enferma y muere en el puerto de Ostia Antica (actual Italia). Tenía 56 años.

En el Ángelus del 27 de agosto del 2006, el Papa Benedicto XVI afirmó: “Santa Mónica y San Agustín nos invitan a dirigirnos con confianza a María, trono de la Sabiduría. A ella encomendamos a los padres cristianos, para que, como Mónica, acompañen con el ejemplo y la oración el camino de sus hijos”.

Los esperamos!.
26/08/2026

Los esperamos!.

La comunidad salesiana recordó este jueves 26 de agosto la memoria litúrgica del Beato Ceferino Namuncurà, indio mapuche...
26/08/2026

La comunidad salesiana recordó este jueves 26 de agosto la memoria litúrgica del Beato Ceferino Namuncurà, indio mapuche y hermano salesiano apodado el "Lirio de las Pampas", que falleció a los 19 años mientras se formaba para ser misionero.

En la página de Facebook de la Agencia Info Salesiana (ANS), se recuerda que "la santidad de Ceferino, inspirada en el ejemplo de Santo Domingo Savio, es expresión y fruto de la espiritualidad juvenil salesiana, hecha de alegría, amistad con Jesús y María, cumplimiento de los deberes, entrega a los demás".

"Ceferino quería estudiar, ser sacerdote y volver a su pueblo para contribuir al crecimiento cultural y espiritual de su gente, los mapuches, como había visto hacer a los misioneros salesianos. El Beato Ceferino es una invitación a creer en los jóvenes, incluso en los recién evangelizados y a descubrir la fecundidad del Evangelio", añadió.

Ceferino nació el 26 de agosto de 1886 en Chimpay, en la Patagonia argentina; fue el sexto hijo del cacique Manuel Namuncurá.

El futuro beato era la esperanza de su tribu y fue enviado a una escuela salesiana en Buenos Aires donde pronto descubrió su vocación religiosa. Hecho hermano salesiano, anhelaba convertirse en sacerdote misionero para evangelizar a los suyos.

En 1987 pidió al P. Domingo Milanesio que lo llevara a estudiar para poder enseñar la fe a su pueblo. De esta forma, llegó en 1902 a Viedma y luego a Italia, donde conoció al Papa Pío X.

Sin embargo, en 1905 enfermó de tuberculosis y murió ese mismo año a los 19 años de edad en la isla de Tíber, en Roma.

La vida virtuosa de este joven indígena pronto se difundió por toda la región y en poco tiempo las conversiones de los araucanos habían aumentado considerablemente, su causa fue introducida en la Congregación para la Causa de los Santos y en 1972, Ceferino fue nombrado Siervo de Dios.

Fue beatificado en Chimpay el 11 de noviembre de 2007 por el Cardenal Tarcisio Bertone, entonces secretario de Estado del Vaticano y enviado por Benedicto XVI para la beatificación.

El milagro atribuido a la intercesión del beato mapuche fue la curación de una mujer argentina que tenía un cáncer de útero. La beneficiaria es natural de Córdoba y tenía 24 años cuando ocurrió el milagro

26/08/2026
Hoy celebramos a Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, patrona de los ancianos.Cada 26 de agosto, la Iglesia celebra a S...
26/08/2026

Hoy celebramos a Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, patrona de los ancianos.
Cada 26 de agosto, la Iglesia celebra a Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, religiosa española que se santificó en el servicio a los ancianos en estado de abandono. En 1873 fundó -junto al P. Saturnino López Novoa- la congregación religiosa de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, en la ciudad de Barbastro, Huesca (España).

Su obra se extendió rápidamente, floreciendo y dando abundantes frutos, al punto de que a la muerte de la Madre Teresa la congregación estaba a cargo de 103 asilos para ancianos, repartidos estos entre España y América.

El bien es difusivo
Teresa Jornet nació en Aitona, Lérida (España), el 9 de enero de 1843, en el seno de una familia profundamente católica. Como muestra de ello están las numerosas vocaciones que florecieron dentro de la familia. Dos de sus hermanas fueron también religiosas: una de ellas, Josefa, ingresó a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul y sirvió muchos años en un hospital de la Habana (Cuba); la otra se incorporó a la Congregación que Teresa fundó. Finalmente, tres de las hijas de su hermano también formaron parte de su comunidad.

Inicialmente Teresa estudió para ser maestra en la ciudad de Lérida. Al graduarse fue invitada por un tío suyo, el Beato P. Francisco Palau y Quer -carmelita descalzo exclaustrado- a trabajar en el Instituto de las Hermanas Terciarias Carmelitas, que él había fundado. Teresa trabajó allí con esmero, pero sin considerar aún la vida religiosa como opción para su vida.

“¿Qué quieres que haga por ti? (Mc 10, 51-52)

El llamado vocacional vino después. Teresa se descubrió llamada a la vida contemplativa y solicitó el ingreso al monasterio de las clarisas de Briviesca en Burgos (España) en 1872. Sin embargo, no llegó a realizar los votos y volvió a la casa familiar. Tras estos acontecimientos, replantea su camino y decide hacerse carmelita terciaria para dedicarse a la enseñanza.

En junio de ese mismo año, Teresa realizó un viaje junto a su madre a las aguas termales de Estadilla, Huesca. Durante el trayecto de regreso, Teresa se detuvo en Barbastro, localidad en la que conoció al Beato Saturnino López Novoa quien, con un grupo de sacerdotes amigos, se dedicaba al cuidado de ancianos abandonados.

Teresa vió en aquella noble labor una señal, algo que le indicaba la ruta que había estado buscando. Quizás, por vez primera, el futuro aparecía más despejado y luminoso. Percibía que era Cristo mismo quien le pedía entregarse a los demás de esa manera.

La caridad asistencial y su sentido
Poco después, el 11 de octubre de 1872, Teresa regresaría a Barbastro, esta vez para quedarse. Llegó acompañada de su hermana María y de la amiga de ambas, Mercedes Calzada. Su propósito era unirse al grupo de las primeras aspirantes, dirigidas por el P. Saturnino. Teresa sería nombrada superiora de esa primera comunidad femenina.

Luego la santa recibe oficialmente, de manos del Beato Saturnino, las constituciones que habrían de regir la vida de aquellas mujeres. Unos meses más tarde, el 27 de enero de 1873, se realiza la fundación de la Congregación de Hermanitas de los Ancianos Desamparados.

Para mayo de 1873, las hermanitas llegan a Valencia, siempre acompañadas del P. Saturnino, a solicitud de la Asociación de Católicos de la ciudad. La idea era comenzar el trabajo de ayuda a los ancianos en abandono.

La espiritualidad de esta Congregación, concebida y forjada por sus santos fundadores, consiste en acoger a los ancianos más pobres e integrarlos en un ambiente de familia, atendiendo sus necesidades materiales y espirituales. En palabras de Teresa, se trata de: “Cuidar los cuerpos para salvar las almas”.

Teresa de Jesús Jornet e Ibars fue superiora general de su congregación hasta el día de su muerte, acontecida en Liria, Valencia, el 26 de agosto de 1897. Tenía 54 años.

El sendero del amor a los más frágiles
Teresa de Jesús Jornet e Ibars fue beatificada el 27 de abril de 1958 por el Papa Pío XII, solo cincuenta años después de su muerte.

El Papa San Pablo VI la canonizó el 27 de enero de 1974. En la homilía de la misa de canonización, el Papa señaló: “Teresa Jornet tuvo algo, misterioso si se quiere, que nos atrae. A su lado se siente esa presencia inefable de la Vida que la sostuvo y la alentó en sus afanes de consagración a Dios y al prójimo, orientándola hacia la senda concreta de la caridad asistencial. El fruto de la ingente labor desplegada por tan humilde religiosa cuajó de manera admirable, pero sin clamor externo. El quehacer de la gracia será siempre algo misterioso”.

En la actualidad, las Hermanitas de los Ancianos Desamparados tienen 204 hogares distribuidos en 19 países, entre los que se encuentran Alemania, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España, Filipinas, Guatemala, México, Mozambique, Perú y Paraguay.

25/08/2026
Hoy se celebra a San José de Calasanz, sacerdote creador de la educación pública.Cada 25 de agosto la Iglesia Católica c...
25/08/2026

Hoy se celebra a San José de Calasanz, sacerdote creador de la educación pública.
Cada 25 de agosto la Iglesia Católica celebra a San José de Calasanz, sacerdote y educador español. Calasanctius, como era conocido, fue un gran defensor y propulsor de la educación en una época en la que estudiar era un privilegio.

Precisamente, el santo fundó la primera escuela pública gratuita de Europa, propuesta educativa que replicó dando lugar a las denominadas ‘Escuelas Pías’. Fue además fundador de la Orden de los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, cuyos miembros son conocidos como “escolapios”.

“Gratis lo recibisteis, dadlo gratis”
José nació en Peralta de la Sal, Aragón (España), el 11 de septiembre de 1557. Sus padres fueron don Pedro de Calasanz -quien llegó a ser alcalde de Peralta- y doña María Gastón. Gracias a ellos recibió una educación esmerada desde el hogar, por la que adquirió una amplia cultura, desde muy niño, y una sólida formación cristiana. Posteriormente asistió a la escuela local de Peralta, donde continuó sus estudios.

A los dieciséis años expresó su deseo de ser sacerdote. Inicialmente su padre no estuvo de acuerdo: la muerte de la madre y del hermano mayor de José hicieron pensar a don Pedro que el chico tenía que encargarse de la administración de los bienes familiares y de perpetuar el apellido.

Providencialmente, el tiempo haría cambiar de opinión a don Pedro, de manera que José pudo estudiar Filosofía y Derecho Canónico en la Universidad de Lérida; y, después, Teología en las universidades de Valencia y Alcalá de Henares.

En 1583, con 25 años, José sería ordenado sacerdote. Fue enviado a la Seu d'Urgell (Seo de Urgel), en la provincia de Lérida, cerca de los Pirineos catalanes. Por aquel entonces Urgel era una región convulsionada a causa del bandolerismo. José pasó algunos años allí, en los que tuvo que enfrentar un período sin obispo, por sede vacante. Fueron años difíciles en los que se desempeñó como secretario del capítulo catedralicio, y en los que también tuvo la oportunidad de conocer las necesidades y carencias de mucha gente.

En 1591, se trasladó a Roma, en busca de un horizonte pastoral distinto, alentado por la idea de hacer carrera eclesiástica allí.

Las Escuelas Pías: que ningún niño se quede sin estudiar
En Roma no encontró lo que esperaba. Sin embargo, no perdió la esperanza y siguió pensando en hacer algo por la Iglesia y la gente necesitada. El P. José siempre había sido un hombre piadoso, dado a la oración, y sus circunstancias lo obligaron a que ponga aún más su confianza en Dios y la Virgen Santísima.

Cuando comenzó a recorrer las calles y barrios de la Ciudad Eterna, vio cómo muchos niños estaban abandonados a su suerte, sin recibir aquello que él sí había recibido: primero, educación; y después, un trato amable y una fe. Esta experiencia fue el germen de la creación de las “Escuelas Pías”, abiertas a todos, gratuitas, concebidas a la luz del Evangelio. Las que el P. Calasanz fundó por esos días serían las primeras escuelas públicas -de matriz cristiana- de Europa.

Una vez que el P. Calasanz tuvo maduras sus ideas, comenzó a buscar apoyo y financiamiento para su proyecto de escolarización. Lamentablemente nadie pudo apoyarlo. Por eso, en 1597 pidió utilizar la sacristía de la parroquia de Santa Dorotea en Roma -ubicada en una zona pobre de la ciudad- y allí empezó él personalmente a dar clases.

Con el correr de los meses, las "Escuelas Pías" fueron aumentando, y con ello también creció el número de estudiantes. Afortunadamente también aumentó el número de colaboradores, a quienes se les empezó a llamar "escolapios". Sería con ese grupo inicial de colaboradores con el que San José formaría la Orden de los Clérigos Regulares de las Escuelas Pías, consagrados exclusivamente a la educación.

Poner en el centro del proceso educativo al niño
Tras comprobar los buenos resultados y la magnífica gestión de las escuelas, los escolapios recibieron el apoyo de la Santa Sede, así como el de muchas familias acomodadas que deseaban participar en la iniciativa.

"En Roma he encontrado la manera definitiva de servir a Dios, haciendo el bien a los pequeños, y no lo dejaré por nada del mundo", decía San José de Calasanz.

"Pues si desde la infancia el niño es imbuido diligentemente en la piedad y en las letras, ha de preverse, con fundamento, un feliz transcurso de su vida entera" (San José de Calasanz, Constituciones de las Escuelas Pías, 1622).

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En un mensaje dirigido a los escolapios en 2007, con ocasión de los 450 años del nacimiento de su fundador, el Papa Benedicto XVI señaló: “En el centro de la obra educativa él (San José de Calasanz) colocó el respeto a la personalidad de cada niño, en el que reconocía la imagen de Cristo. Reivindicó y fue el primero que promovió su derecho a la instrucción y a la educación, comenzando por los niños pobres”.

San José de Calasanz murió el 25 de agosto de 1648 en Roma, a los 90 años. Fue canonizado en 1767 por el Papa Clemente XIII, y en 1948 Pío XII lo declaró “Patrono ante Dios de todas las escuelas populares cristianas del mundo”. Su gran obra, las Escuelas Pías, se encuentran hoy repartidas en los cinco continentes.

24/08/2026

Cada 24 de agosto la Iglesia Católica celebra a San Bartolomé, uno de los doce apóstoles de Jesucristo. Después de la Ascensión del Señor y Pentecostés, se dedicó a anunciar el Evangelio en tierras lejanas.

El Martirologio Romano señala que nació en Caná de Galilea y que fue presentado por Felipe a Jesús. La tradición sostiene que predicó en la India, Medio Oriente y Armenia, donde habría sufrido el martirio.

En los Evangelios, Bartolomé aparece junto a Felipe. La mayoría de estudiosos considera que también es mencionado en el Evangelio de Juan con el nombre de Natanael, que significa “regalo de Dios”. Fue convocado por Jesús a través de Felipe y estuvo entre los discípulos que recibieron una aparición del Señor resucitado junto al mar de Galilea.

Según la tradición, Bartolomé fue martirizado en Armenia. Habría sido desollado vivo y posteriormente decapitado. Por ello, es considerado patrono de carniceros, curtidores, zapateros, sastres y otros oficios relacionados con la piel.

Sus reliquias se conservan en la iglesia de San Bartolomé, en la Isla Tiberina, en Roma. En el arte suele ser representado con un libro y un cuchillo, símbolos de su predicación y martirio.

El Papa Benedicto XVI destacó la figura de Natanael como un hombre sincero, recordando las palabras de Jesús: “Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño” (Jn 1,47). Su vida y martirio son un testimonio de fidelidad a Cristo y de entrega al anuncio del Evangelio.

Lee la nota aquí: https://ow.ly/IHcx50ZBTQ9

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