20/06/2021
La parábola del hijo pródigo cuenta la historia de un hijo menor quien pide a su padre el dinero de su herencia para irse lejos, donde lo malgasta todo "viviendo perdidamente" (Lucas 15:13). Solo y sin dinero, logra encontrar trabajo como cuidador de puercos, con casi nada de comer, ya que ni siquiera le dan lo que comen los animales. Decide entonces regresar a casa, donde su padre, al verlo de lejos, pide que se le de ropa nueva, un anillo, y que se organice un banquete en su honor, diciendo: "hagamos fiesta, porque este, mi hijo, mu**to era y ha revivido; se había perdido y ha sido hallado" (Lucas 15:23-24). En la historia, el padre representa a Dios, nuestro Padre Celestial, el ejemplo perfecto de un padre que todo lo perdona, que ama perfectamente y vuelve a creer en nosotros en el momento mismo en que nos volvemos a Él. El hijo, por supuesto, nos representa a cada uno de nosotros. En muchas ocasiones hemos malgastado o dado por sentadas las bendiciones que un Padre fiel y amoroso nos entrega día con día, tomando decisiones equivocadas que nos lastiman. Pero al volvernos a Dios, Él nos respalda, nos renueva, se alegra y nos muestra Su amor infinito. En un Día del Padre como hoy, vale la pena honrar e imitar al mayor de todos los padres, Nuestro Padre Celestial. Haz clic en el enlace para ver un video que honra a los buenos padres de este mundo. https://www.youtube.com/watch?v=EYlg0gi5fsw?cid=41000531