05/09/2026
El pecado puede hacernos sentir lejos de Dios, llenarnos de culpa y hacernos pensar que ya no somos dignos de volver. Pero la historia del hijo pródigo nos recuerda que el Padre nunca dejó de esperar.
Podemos estar lejos de Dios, pero nunca tan lejos como para no regresar.
Cuando volvemos con un corazón arrepentido, no encontramos rechazo, sino los brazos de un Padre que perdona, recibe y restaura.
Quizás hoy te sientes lejos, quizás has fallado o has tomado malas decisiones… pero recuerda: siempre puedes levantarte y volver a Sus brazos.