29/01/2026
En nuestro culto de este viernes, Dios nos habló y nos recordó la importancia de aprender a escuchar Su voz y dejarnos guiar por Él.
Nos desafió a caminar confiados, sabiendo que cuando Él dirige, hay paz, propósito y seguridad.
Cuando permitimos que Dios nos guíe, dejamos de caminar desde nuestras fuerzas y comenzamos a caminar bajo Su dirección.
“Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que procede de Dios” (1 Corintios 2:12).
Eso significa que no estamos solos: tenemos al Espíritu Santo para enseñarnos, guiarnos y afirmarnos en el camino correcto.
Jesús mismo nos lo confirmó:
“Cuando venga el Espíritu de verdad, Él los guiará a toda la verdad” (Juan 16:13).
Dios no quiere hijos confundidos, quiere hijos dirigidos. Caminar con el Señor trae seguridad, porque donde Él guía, también respalda.
Por eso Su Palabra nos recuerda:
“El Señor es mi pastor; nada me faltará.”
Cuando Él es nuestro Pastor, aprendemos a confiar. No caminamos a ciegas, caminamos siguiendo Su voz.
Pero para eso debemos aprender algo fundamental: diferenciar las voces.
Existe nuestra propia voz, la voz del enemigo y la voz de Dios. No toda voz que escuchamos viene del cielo, por eso necesitamos sensibilidad espiritual para reconocer cuál es la que debemos seguir.
La Biblia nos muestra este principio cuando David consultó al Señor antes de actuar:
“¿Debo ir?” —preguntó David— y el Señor respondió… (1 Samuel 23:2–4).
David no se movía por impulso, se movía por dirección. Porque cuando Dios habla, Su voz trae claridad y confirmación.
Además, “el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16).
Su voz no trae temor, trae paz. No confunde, afirma. No empuja, guía.
Y Dios mismo declara:
“Yo soy el Señor tu Dios, que te enseña lo que te conviene y te guía por el camino que debes seguir” (Isaías 48:17).
Cuando seguimos Su voz, prosperamos —no solo externamente, sino desde adentro—, porque prosperamos conforme prospera nuestra alma.
Todo lo que hacemos con Dios florece, porque no caminamos solos: caminamos bajo Su dirección.
Aprendamos a reconocer Su voz.
Sigámosla con obediencia.
Porque donde Dios guía, hay propósito, cuidado y vida.
Te esperamos el próximo viernes para seguir buscando a Dios juntos.
¡Bendiciones! 🙏