05/03/2026
Cómo practicar la Palabra predicada.
"De aquellos que oyen la palabra predicada se requiere que [...] la mediten, la consideren en sus corazones y que produzca el fruto de ella en sus vidas. (CMW, p.160). La Palabra escuchada también debe ser practicada. Estas son algunas maneras de hacerlo:
1. Esfuérzate por retener lo oído y orar por ello. (Hebreos 2:1). [...] Una anciana me dijo: «Tomo minuciosamente apuntes de los sermones. Cuando doblo mis rodillas el domingo por la noche, pongo mis apuntes delante, subrayo las cosas que debería esforzarme por practicar, y luego oro por cada una». [...] Sin embargo, tomar apuntes no es para todos. [...]. Haz lo que sea que te ayude a recordar y orar por los sermones que oyes.
2. Familiarízate con las verdades que has oído. (1 Corintios 15:1-2).
La meditación nos ayuda a digerir la verdad y personalizarla. Un sermón correctamente meditado con la ayuda del Espíritu Santo será más provechoso que semanas de sermones no aplicados. Medita en cada sermón como si fuera el último que oirás, porque bien podría ser así. [...]. Ora por el mensaje y aplícalo a tu vida.
3. Lleva el sermón a la acción. (Santiago 1:22-25).
Demasiadas personas escuchan un sermón, se miran al espejo de la Palabra, y salen de la iglesia reconociéndose culpables, pero el lunes por la mañana abandonan todas las verdades que han oído. ¿Qué valor tiene una mente llena de conocimiento cuando no va acompañada de una vida igualmente fructífera?
[¿Realmente eres cristiano? ¿Amas demasiado el pecado? ¿Suprimes lo que oyes? ¿Te concentras más en el predicador que en aplicar el sermón? ¿Te llenas de conversaciones superficiales? ¿No obedeces la voz de Dios?]
La Biblia habla mucho de obedecer a Dios, hacer el bien, y no cansarse de hacer el bien. En Romanos 12 Pablo instruye a la iglesia sobre la conducta cristiana. La carta de Santiago nos habla sabiamente de cómo usar la lengua, de hacer buenas obras, y seguir la voluntad de Dios.
Joel R. Beeke, "La Familia en la Iglesia", pp.25-31.