23/10/2025
Reflexión de la Semana ✨📖
*¿Quieres saber cuánto confías realmente en Dios?*
Entonces pregúntate esto: ¿con cuánta facilidad pierdes tu paz o tu gozo cuando la vida se complica?
En tiempos de calma todos decimos confiar en Dios… pero, ¿qué sucede cuando llega la tormenta? Es precisamente ahí donde se revela si nuestra confianza es genuina o solo de palabras.
En la Biblia, la fe y la confianza van de la mano, aunque no son idénticas. *La fe cree lo que Dios ha dicho; la confianza descansa en lo que Dios hará.*
La Escritura enseña que _“sin fe es imposible agradar a Dios”_ (Hebreos 11:6), y también que _“bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová”_ (Jeremías 17:7). La confianza entonces es el fruto de una fe madura, una fe que ha aprendido a esperar en paz, segura de que Dios cumplirá lo que ha prometido.
Es cierto, los discípulos creían en Jesús, sin embargo fue en medio de una tormenta cuando su confianza fue puesta a prueba. Mientras las olas golpeaban la barca y el viento rugía, gritaron: _“¡Señor, sálvanos, que perecemos!”_ (Mateo 8:25). Aquella noche, la tormenta no solo reveló el poder de Cristo sobre la naturaleza, sino también el estado del corazón de sus discípulos. Jesús les dijo: _“¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?”_ (v. 26).
Ellos tenían fe, pero aún no habían aprendido a confiar plenamente.
Confiar en Dios es descansar con la certeza de que *Él siempre está en la barca con nosotros*, tanto en tiempos de calma como en medio de la tormenta.
Así que, si alguna vez te preguntas cuánta fe o cuánta confianza tienes realmente, no te fíes solo de tus oraciones ni de cuánto sabes acerca de Dios, sino más bien de tu relación personal con Jesús. Porque cuando todo parece estar fuera de control, *nuestra confianza se afirma en Aquel que gobierna todas las cosas*, y que puede intervenir incluso de manera sobrenatural.
Quien confía de verdad no teme la tormenta… porque sabe que Jesús está en la barca.
_“Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.”_ (Proverbios 3:5)