19/08/2026
A 140 años de una santa incomodidad
Hoy, 19 de agosto de 2026, celebramos 140 años de la Iglesia de Dios.
Nuestra historia comenzó en 1886, en Barney Creek, Tennessee, cuando un grupo de creyentes, movidos por una profunda inquietud espiritual, decidió buscar algo más de Dios y volver a las Escrituras como fundamento de la vida de la Iglesia.
Nuestra historia comenzó, de alguna manera, con una santa incomodidad.
Una incomodidad que no llevó a la frustración, sino a la búsqueda. Una incomodidad que no encontró sus respuestas solamente en las capacidades humanas, sino en Dios. Y esa búsqueda fue conduciendo a nuestra Iglesia hacia la santificación, el poder del Espíritu Santo, la experiencia pentecostal y una profunda pasión por la misión.
Al mirar estos 140 años, pienso que una de las grandes lecciones de nuestra historia es esta: cuando la Iglesia se incomoda con aquello que está impidiendo el avance de la fe y, en lugar de confiar solamente en sus experiencias, estructuras o capacidades, vuelve su mirada a Dios, pueden ocurrir cosas extraordinarias.
Por eso, celebrar 140 años no es solamente mirar hacia atrás con gratitud. También es preguntarnos qué cosas deberían incomodarnos hoy.
Que Dios no permita que nos acostumbremos tanto a lo que somos que dejemos de buscar aquello que Él quiere que lleguemos a ser.
Que las nuevas generaciones nos incomoden. Que la misión nos incomode. Que aquello que todavía necesita ser transformado nos incomode. Y que esa incomodidad nos lleve nuevamente a la Palabra, a Cristo y al poder del Espíritu Santo.
Porque nuestra historia nos recuerda que cuando la Iglesia busca en Dios la fuerza, la sabiduría y las respuestas para los desafíos de su tiempo, Dios hace cosas extraordinarias.
Hoy damos gracias por 140 años de fidelidad de Dios. Y oramos por los próximos años con la misma dependencia: Señor, vuelve a incomodarnos. Vuelve a llenarnos. Vuelve a enviarnos.
Porque eso es lo que nos hace decir, con gratitud y convicción: No solamente somos pentecostales. Somos la Iglesia de Dios.