10/04/2026
🔴En la vida cristiana, muchas veces nos encontramos atrapados en patrones de comportamiento que no nos agradan. Algo tan sencillo, pero revelador, como seguir comiendo “cucarachas” (representando aquello que es impuro o indeseado), puede ser un reflejo profundo de lo que hay en nuestro corazón. La Biblia nos enseña, en Lucas 6:45, que “El buen hombre, del buen tesoro de su corazón, saca lo bueno; y el malo, del mal tesoro de su corazón, saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca”. Esto nos invita a reflexionar sobre por qué persistimos en ciertos hábitos o pensamientos que sabemos que no son lo mejor para nuestra vida.
Las “cucarachas” en esta reflexión no son solo insectos, sino todo aquello que, aunque no es correcto o saludable, seguimos consumiendo en nuestras vidas. Pueden ser pensamientos tóxicos, actitudes que nos lastiman, o incluso malas costumbres que sabemos que no son de Dios, pero que hemos permitido que se alojaran en nuestro corazón. Cuando seguimos comiendo estas “cucarachas”, estamos manifestando lo que realmente se encuentra en lo profundo de nuestro ser. La boca no solo habla, sino que revela lo que abunda en el corazón.
Al hablar de abundancia, entendemos que lo que llenamos constantemente en nuestro corazón es lo que, tarde o temprano, sale a la luz. Si permitimos que lo negativo, lo inmundo, lo que no edifica, se quede en nosotros, nuestra vida será una repetición de esas malas elecciones. Así, la abundancia del corazón se convierte en la fuerza impulsora de nuestras acciones, nuestras palabras y nuestros pensamientos.
Es vital que reflexionemos sobre lo que estamos dejando que llene nuestro corazón. La abundancia del corazón no debe ser un lugar donde se alojen los malos deseos ni las cosas inmundas, sino un espacio lleno de la presencia de Dios, de su palabra, de su paz y de su santidad. Cuando permitimos que el amor de Cristo gobierne nuestro interior, las “cucarachas” ya no tendrán cabida en nuestra vida, y lo que salga de nosotros será fruto de su gracia y su abundante paz.
Hoy, te invito a examinar lo que hay en tu corazón. ¿Qué estás permitiendo que se acumule en ti? Si es tiempo de limpiar esos “rincones” oscuros y permitir que la luz de Cristo ilumine cada parte, es el momento de hacerlo. Cuando el corazón está lleno de la verdad de Dios, las cucarachas, los malos hábitos y pensamientos, simplemente no tienen espacio para quedarse. En su lugar, podemos vivir y hablar desde una abundancia de bondad, paz y vida.