La Diócesis de Arica inicia su existencia desde que el recordado Papa Juan Pablo II, mediante la Bula “Qua tenemur Graviter”, la creara como tal el 29 de agosto de 1986, siendo sus primeros Obispos, los ya fallecidos jesuitas Don Ramón Salas Valdés y Don Renato Hasche Salas de recordada memoria. La Iglesia ariqueña, sin embargo, hunde sus raíces algunos siglos atrás, cuando un grupo de Frailes Dominicos que acompañaban a Diego de Almagro, toman posesión de esta tierra, celebrando la primera misa a los pies del Morro, en la Fiesta de San Marcos Evangelista, el 25 de abril del año del Señor de 1536.En estos casi cinco siglos, la comunidad cristiana de Arica, ha pertenecido a la Diócesis del Cuzco, a la Diócesis de Sucre, a la Diócesis de Arequipa, a la Vicaría Castrense de Chile y, por último, de la Diócesis de Iquique., de la cual se desmembró el año 1959 por decisión del Papa Juan XXIII, quién mediante la Bula Quibus a Deo, la transformó en Prelatura Nullius. Este sería el primer paso hacia su transformación en Diócesis.