14/03/2026
Dios ya conoce cada pensamiento. Cada duda que no te atreves a confesar. Cada caída que intentas olvidar. Él no se sorprende, no se escandaliza, y mucho menos se aleja. Lo que para ti es una mancha, para Él es un punto de encuentro. La fe no empieza cuando logramos mantener una fachada de fortaleza, sino cuando dejamos de intentar impresionar a quien ya nos conoce desde antes de que fuéramos conscientes de nosotros mismos.
cuando dejamos de medir nuestro valor por lo que proyectamos y empezamos a vivir desde lo que realmente somos —hijos amados, conocidos, sostenidos. La fe real no es una performance, sino una presencia. No se trata de actuar bien, sino de ser con Él.