Iglesia Bíblica Redención - Antofagasta

Iglesia Bíblica Redención - Antofagasta El estudio, la exhortación de la Palabra de Dios debe ser uno de los pilares fundamentales, porque la Palabra revela a Dios, su plan eterno y a su Hijo.

Una comunidad de creyentes en Jesucristo, asociada a la fraternidad de iglesias ABEM, centrada en la Palabra, que buscan crecer y madurar en su fe, para luego salir a testificar. PILARES DE LA IGLESIA BÍBLICA REDENCIÓN

Sostenemos que la Iglesia Bíblica Redención tendrá las siguientes características bíblicas….

- Dedicados a la Palabra. Fue parte de la práctica común de la primera igle

sia en Jerusalén, y además incentivada por los apóstoles y colaboradores de Dios en sus Cartas. El estudio debe ser serio, intensivo y que persiga la obra transformadora en las vidas, de manera que sea viva y eficaz. Su interpretación debe ser rigurosa y guiada por el método histórico gramatical, evitando alegorizar la Palabra. Y su exhortación debe preferir el método expositivo. Textos bíblicos: Hechos 2.42; Hechos 18.27-28; 2ª Timoteo 2.15; 3.16-17; 4.1-2.

- Dependencia al Espíritu. Oración constante. La iglesia depende del Espíritu. Es el Espíritu quien le da poder a la iglesia para predicar, y le da soporte para comprender las Escrituras y ser guiada en sus decisiones. El Espíritu representa a Cristo en la tierra. Era necesario que Él se fuera para que viniera el Espíritu Santo. Además, es el Espíritu quien reparte los dones y permite que la iglesia sea edificada por su ejercicio sano, conforme al modelo y parámetros que da la Biblia. Textos bíblicos: Juan 14.15-17; 16.5-15; Lucas 24.49; Hechos 1.8; 2.1-4; 13.1-2; 1ª Corintios 2.10-12; 12.4 y 12 al 26.

- Adoración al Dios Trino. El libro de los Hechos registra que la iglesia primitiva alababa a Dios (Hechos 2.47) Dios inspiró a David y otros hombres a escribir el himnario más extenso, los salmos, los que nos exhortan a alabar a Dios.

- Procurando la comunión, la unidad y la paz. Miembros que se conocen, comparten, se animan y desafían. Una de las cosas a que fue llamada la iglesia por Jesucristo es ser “comunidad”, una asamblea de personas unidas por su común fe en Cristo. Hechos nos muestra una iglesia reunida, junta, unida (Hechos 2.1; 2.42 y 44; 4.32) Pablo llama a la iglesia a tener “un mismo parecer, unidos en pensamiento y propósito” (1ª Corintios 1.10), concibe la iglesia como “un solo cuerpo” (1ª Corintios 12.13), como una casa y un templo de Dios (Efesios 2.20-22), y nos exhorta a mantenernos unidos en el Espíritu y entrelazados mediante la paz (Efesios 4.3)

- Compasión por los perdidos: énfasis en Evangelismo y Misiones. La iglesia ha sido llamada por Cristo mismo a evangelizar y a salir de sus paredes “hasta lo último de la Tierra” (Mateo 28.19 y Hechos 1.8) Una iglesia que no predica no cumple el mandato, es desobediente y no justifica su existencia. Textos adicionales: Hechos 8.4-5, 25, 40; 9.20-23; 11.19-21.

- Generosidad financiera. Pablo llamó a la iglesia a dar con liberalidad, no solo para cubrir las necesidades propias sino de quienes anuncian el evangelio e incluso para otros creyentes en necesidad. Textos: Hechos 11.29-30; 1ª Corintios 16.16; 2ª Corintios 8 y 9; Filipenses 4.10; Hebreos 13.16.

- Flexibilidad organizativa. Una iglesia al servicio de la gente. Ni el Libro de los hechos, ni las Cartas Paulinas o Pedrinas indican qué modelo de organización deberían tener las iglesias, salvo que se establece el principio del gobierno congregativo. Había iglesias más o menos complejas en su estructura, pero también las había sencillas, en casa (Romanos 16.5)

De lo que más hablan los autógrafos es acerca de los requisitos morales y de idoneidad de los pastores y ministros de Dios llamados a servir en las iglesias. Hechos nos habla de que los creyentes se reunían en casa, y además adoraban en el templo de Jerusalén. En las ciudades donde no había templo, los creyentes se juntaban en las sinagogas, en las casas o en lugares al aire libre (Hechos 16.13)

La organización debe ser flexible, de acuerdo a las características propias de los creyentes, la geografía, etc. Pero no tan flexible que se trate solo de una reunión social. Dios estableció pastores y diáconos para organizar la iglesia. Hechos declara que Jacobo, Juan y Pedro eran pilares de la iglesia de Jerusalén. Pablo, con su labor apostólica, se preocupó de supervisar el avance de la obra de Dios, y para eso se rodeó de colaboradores, algunos de los cuales adquirieron la calidad de interventores o delegados apostólicos, como es el caso de Tito en Creta.

- Discipulado permanente. Cristo llamó a la iglesia a hacer discípulos, no simples creyentes. Estos discípulos fueron llamados “los del Camino” y más tarde en Antioquía como “cristianos” o pequeños Cristos. Jesús nos dejó un modelo discipular en los Evangelios. La iglesia debe invertir tiempo, esfuerzo y recursos. Este es otro pilar fundamental de la iglesia bíblica. Textos adicionales: Hechos 14.21-22; 15.32-35; 16.4-5; 18.1 y 23.;

- Madurez cristiana como meta individual. Pablo, recurrentemente en sus Cartas, está exhortando a la madurez de los hijos e hijas de Dios como meta individual. La palabra “completo” o maduro proviene del griego teleios, y ésta a su vez de la palabra telos, que significa meta. De ahí que Pablo critica tanto a creyentes inmaduros como “niños espirituales” o “carnales”. El autor de Hebreos hace lo mismo. Textos: Gálatas 4.19; Efesios 3.19 y 4.11 al 13; Filipenses 1.9; Colosenses 1.9-10 y 4.12; 2ª Tesalonicenses 3.5; 1ª Timoteo 1.5; Hebreos 6.1.

- Una iglesia insertada en la sociedad circundante. Al servicio de las personas. La iglesia debe impactar su medio, debe ser luz del mundo y sal de la tierra. Textos: Mateo 5.14; Hechos 2.47; 5.12-16.

- Una iglesia con metas periódicas. Una iglesia debe ser y sentirse animada a cumplir metas bajo la dirección de una visión compartida. Texto: Proverbios 29.18.

- Valores bíblicos irrenunciables en materia de la ética y la moral. Como sal de la tierra, la iglesia está llamada a preservar los valores morales y éticos de Dios. Pablo llamó a los creyentes a vivir como hijos de luz, como sabios, redimiendo el tiempo. Textos: Efesios 4.17-32; 5.1-20; Filipenses 2.12-15; Colosenses 3.5-11; 1ª Tesalonicenses 4.1.

- Capacitación e Identificación y preparación de liderazgos. Aunque la Biblia dice que Dios nos ha hecho aptos, se trata de una capacitación básica, que requiere progresar en el conocimiento de Dios y desarrollo de los dones y aptitudes que Dios nos dio. Textos: 2ª Timoteo 2.2; 4.1-2; 1ª Timoteo 4.11; tito 1.5.

- Conectados con otras iglesias de sana doctrina y práctica. Más que hablar de iglesia independiente, prefiero el término “autogobernada”, para entender que las iglesias deben conectarse por relaciones fraternas y de ayuda mutua. Las iglesias locales no deben practicar ni fomentar el separatismo per sé, sino procurar relacionarse para fortalecerse y animarse mutuamente. Textos: Hechos 8.14-15, 20-21; Hechos 11.22; Romanos 15.26-27; 3ª Juan 3.

- Una iglesia que toma decisiones buscando la asistencia del Espíritu, congregacionalmente, pero sin voto democrático. Textos: Hechos 6.2-5; 15.22-28; 1ª Corintios 5.4-5.

30/06/2025

EN MINORÍA, PERO REVERENTES
2ª Corintios 2.17
Pastor José Luis Cortés Recabarren
Iglesia Bíblica Redención


Introducción. -

¿Se ha sentido Ud. minoría en un grupo social? Ya sea en su familia, su vecindario, su curso, en el trabajo. ¿Cómo se siente ser minoría? ¿Qué se siente ir hacia un lado cuando los más nadan hacia el sentido contrario, y además ellos te hacen sentir como estás fuera de tiesto?

Si hacemos un cálculo sobre la base de la población mundial, es seguro que los creyentes genuinos (personas regeneradas y transformadas) son una minoría, y, aún así, esta minoría lucha por mantener el nombre de Cristo en alto. Sin embargo, me temo que es fácil deducir que haciendo ahora un cálculo solo de las iglesias “cristianas”, también es un número no mayor al de congregaciones fieles y piadosas. Pero aún más, si ahora consideramos sólo a los ministros del evangelio, tenemos un número creciente de falsos maestros, falsos apóstoles y profetas que abundan y están multiplicándose a una velocidad impresionante.

Y ¿por qué traigo a colación esto? Pues para tratar de ilustrar que también Pablo nos relata dos mundos opuestos, el de los falsificadores de la fe, y los poco -incluyendo él- que actuaban con temor de Dios, en el cuál era una minoría. Y que la presencia de los primeros era una de las grandes causas del lamentable estado espiritual de los creyentes y, en particular, explica el por qué había tanta oposición hacia su persona.

Pablo, que hasta el momento había sido el blanco predilecto de los ataques de los falsos apóstoles de Corinto, ahora pasa al contraataque, y a desenmascarar a toda esta tropa de falsos representantes del evangelio, o más bien dicho, los fieles representantes del falso evangelio, escoja Ud. la forma como mejor podríamos describirlos. La iglesia en Corinto mantenía en su interior dos mundos opuestos, y ya era hora de desenmascarar y exhibir las cualidades que estos falsos tenían, a fin de que por fin la iglesia de Corinto pudiera deshacerse de los tales, si quería seguir por el camino de la edificación piadosa en Cristo, o por la autodestrucción. Ellos debían escoger. Pablo era minoría.

Pablo, a pesar de ser minoría, él expone la falsedad de esa mayoría que, aunque era mayoría estaba muy lejos del modelo de Dios. Esta predicación nos permitirá no sólo saber cómo identificar a los muchos falsos, sino reconocer a los pocos fieles y piadosos ministros del evangelio, y además estar tranquilos de que no obstante no ser parte de la mayoría, estamos bajo la bendición de Dios.

Desarrollo. -

A) CUALIDADES DE LA MAYORÍA (En Corinto). -

1. El número no dice nada. Dice Pablo que “no somos como muchos”, de la palabra griega πολύς, que significa abundante, muchos, gran, mayoría o mucho en número. Se usa por ejemplo en los Evangelios para hablar de las “grandes” multitudes. Para algunos autores[1], Pablo está usando una hipérbole o exageración, sin embargo, frente al gran número de adversarios que Pablo tenía en Corinto, para él era una gran cantidad frente a su solitario ministerio de corrección espiritual. Y nótese que, para Pablo, esto de ser minoría no lo afectaba en nada, a diferencia de hoy en que muchos creyentes van tras las luces, lo grandioso o lo cuantioso, donde haya cientos o miles de personas congregándose en un lugar, pero sin importarles la sana doctrina, el carácter de sus ministros o la vida piadosa y el amor mutuo de sus miembros.

Un ejemplo de esto es la iglesia en Guatemala denominada Mega Frater, con nada más y nada menos 20.000 miembros ¡solo al año 2016!, fundada por el famoso falso maestro Cash Luna, y conocida por la predicación del famoso evangelio de la prosperidad. Les relato ahora la visita que el hermano Steven Morales, miembro de la Iglesia Reforma de Guatemala, hizo a esta mega iglesia (escribo solo algunos extractos)[2]:

“Mi esposa y yo entramos al área de la iglesia a través de una entrada de cuatro carriles de circulación vehicular. Inmediatamente recordé mi visita a Disney World a finales del año pasado. Un sistema bien organizado de estacionamiento permitió a muchos que entrábamos encontrar un espacio para estacionar y unirnos a la multitud de personas que ingresaban al edificio. ¡Era realmente impresionante! Ese domingo se celebró la Cena del Señor, y se llevó a cabo de la misma manera en que lo he visto en muchas iglesias pequeñas. El pastor leyó 1 Corintios 11, mencionó la necesidad del arrepentimiento, comió el pan, bebió el vino (jugo en realidad) y oró. Finalmente, el mismo pastor abrió su Biblia. Lo que pensé que era el comienzo del sermón fue realmente la introducción para la ofrenda. El pastor fue al libro de Job: “Y el Señor dijo a Satanás: “¿Te has fijado en Mi siervo Job? Porque no hay ninguno como él sobre la tierra; es un hombre intachable (íntegro) y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.” Satanás respondió al Señor: “¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No has hecho Tú una valla alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene, por todos lados? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus posesiones han aumentado en la tierra”, Job 1:8-9. Un pasaje sorprendente y, de primera mano, no fácil de entender. Este pastor interpretó este pasaje de la siguiente manera: Job era un hombre que daba diariamente ofrendas y sacrificios a Dios. El mismo diablo sabe que cuando Job dio y ofrendó, Dios puso una valla a su alrededor para protegerlo tanto a él como a sus pertenencias. Por lo tanto, nosotros debemos dar para que seamos bendecidos y así nuestra bendición pueda ser protegida del diablo. Después de dar unos minutos para que las personas llenaran sus sobres con efectivo, cheques o con los datos de su tarjeta de crédito, el pastor terminó con una oración declarando que “Dios ha colocado su valla de protección alrededor nuestro y ha prometido prosperarnos. Pensé que nunca en mi vida escucharía una peor interpretación de Job. Pero, estaba equivocado. El pastor principal de la iglesia estaba de vacaciones, así que un predicador de otro país había sido invitado para dar el sermón. Después de varios chistes, comenzó con su historia de Job. Job era el hombre más rico y justo sobre la faz de la tierra. El libro de Job es acerca de cómo Satanás atacó a Job para quitarle sus riquezas, pero al final, Dios revierte esos ataques y los convierte en bendiciones. Satanás detesta que nosotros ofrezcamos sacrificios a Dios porque esos sacrificios aseguran una valla de protección (compuesta por guardaespaldas angelicales) alrededor nuestro. Esa es la razón por la cual Satanás tomó primero los animales: así ya no podría sacrificar animales y tener esa valla”. ¡Plop! “No comments”

2. El falso evangelio lucrativo y falso. Continúa Pablo diciendo “que comercian con la palabra de Dios” (LBA) o “que medran falsificando la Palabra de Dios” (RV1960)

Medrar, del griego kapēleuō acá implica dos grandes ideas. Primero, la de traficar o lucrar, exponer algo con un interés económico. Y junto a esto está la idea de adulterar, pues la palabra se aplicaba en esos tiempos a engañar a un comprador diluyendo el vino con agua, vendiendo un producto adulterado, falso, o vendiendo imitaciones de algo, y que era lo común en los vendedores ambulantes de aquella época (y aún hoy). John Mac Arthur denomina a los tales como un charlatán o estafador, de manera que “Pablo tenía en mente a los falsos apóstoles de Corinto, quienes medraban una mezcla corrupta de verdad divina y legalismo judío a los corintios”[3].

Los charlatanes de la fe mezclan ciertas verdades escogidas con pinzas con ideas paganas o mundanas basadas en la psicología o las terapias modernas de la automotivación personal. Y ¿para qué lo hacen? Fundamentalmente para sacarnos el dinero del bolsillo aduciendo falsas ideas espirituales sobre la abundancia económica. Se trata más bien de una especie de extorsión positiva: si me das, Dios te dará; si no me das, Dios te arruinará. Frente a esta extorsión, las personas ingenuas caerán en la trampa ya sea por el temor a perder algo o bien por la avaricia de tener más. Los falsos siempre recurren a nuestros más bajos instintos.

Ejemplos de modernos charlatanes y avaros de la fe son: el famoso tele evangelista Kenneth Copeland, que posee una entrada anual aproximada de 18 millones de dólares. Joel Osteen, 70 millones, y Benni Hinn, solo 8 millones, entre muchos otros. ¡Esto es un insulto al evangelio y al Señor que dio gratuitamente su vida por su pueblo! ¿Y cómo obtienen tanto dinero? Pues vendiendo un evangelio falsificado.

El que vende un producto falsificado altera sus bondades. Lo mismo pasa con los falsos. Pero la pregunta, esta falsificación es nueva para los judíos. ¡Para nada! La falsedad espiritual es tan vieja como el pecado. Prorrumpe ya con el engaño de Satanás a Eva, que le prometió ser como Dios, y siguió siglo tras siglo. Tanto es así que los propios profetas de Dios que declararon la verdad inerrable y pura también se enfrentaron y pusieron al descubierto a los falsos profetas de su época.

Por ejemplo, el caso del profeta Jeremías, quien fue tajante con los tales, cuando dijo: “los profetas serán como el viento, porque no hay en ellos palabra” (Jeremías 5.13) O cuando Ezequiel habló de esta manera de los pastores de Israel: “Coméis la grosura, y os vestís de la lana, la engordada degolláis, más no apacentáis a las ovejas” (Ezequiel 34.3) Permítanme hacer una paráfrasis contemporánea de este texto: “Comen en los restaurantes más caros, se visten con los trajes más lujosos, conducen el carro último modelo y cero kilómetros, pero no se preocupan de verdad por el estado de sus hermanos en la fe a quienes supuestamente dirigen”.

Como dice el dicho: “Cualquier semejanza con la realidad NO ES mera coincidencia”. Pero lo más increíble, hermanos, es que los falsos abundaban, pero los verdaderos escaseaban, tal como ocurre hoy en día. La historia vuelve a repetirse.

Pero aquellos falsos deben considerar la seria advertencia de Dios, porque el salmista escribió lo siguiente: “Cuando brotan los impíos como la hierba, y florecen todos los que hacen iniquidad, es para ser destruidos eternamente” (Salmos 92.7) Aunque pueden ser muchos -o la mayoría-, igualmente perecerán, pero la minoría que obedeció al Señor permanecerá. Esa es la pura verdad.

Por tanto, no se trata solo de un evangelio adaptado a nuestros más bajos instintos, sino que es presentado por charlatanes o traficantes de la fe. Y es acá donde Pablo pone la gran diferencia, puesto que solo hay un solo evangelio, y otra cosa importante es quien y cómo, o con qué motivación presentamos el evangelio de Cristo. Pablo les hace ver a los Corintios la gran diferencia entre él y los charlatanes del primer siglo.

b ) CUALIDADES DE LA MINORÍA.

1. La cualidad del verdadero emisario. “Con sinceridad”. Esto habla del carácter piadoso del fiel ministro de Dios, a diferencia de los charlatanes que ponen el acento en el carisma, la verborrea y el histrionismo para cautivar a las masas. Pero ¿Por qué Pablo enfatiza más bien el carácter piadoso? Porque la palabra sinceridad proviene o implica la idea de transparencia, sinceridad y franqueza. William Mac Donald señala: “Su ministerio era sincero y franco. No había trucos ni subterfugios en relación con ello”[4]. Todo él estaba a la vista. John Mac Arthur agrega: “La vida pura de Pablo y su mensaje no adulterado se sostendrían ante el más cercano escrutinio”[5]. Y Sugel Michelén agrega: “Cuando Pablo predicaba el evangelio, su preocupación no era la aprobación de los hombres; lo que lo dominaba era el hecho de estar bajo la mirada escrutadora de Dios”[6]. Pablo no tenía propósitos ocultos, tal como sucede con los actuales charlatanes de la fe, que no dicen que aman el dinero, pero viven a costa del dinero de los más pobres sin ningún remordimiento, y a cuerpo de rey.

Para el verdadero ministro del evangelio, su oficio es un llamado de gracia que se toma con temor, temblor y gratitud, y pone en su corazón una carga sincera por el bienestar de sus ovejas aun a costa de su propia comodidad. Y no anda vociferando a todos los vientos que es un representante del Dios vivo. En cambio, el falso ministro solo ocupa el ministerio para sus fines egoístas, emplea varias horas para convencer a sus feligreses para que den abundantemente, pero no siente ninguna responsabilidad ante las pobrezas de aquellos o por sus dificultades y p***s que pasan. Al parecer Corinto estaba plagado de tales falsos ministros (al igual que hoy). Por eso Pablo aparece como una minoría.

2. El temor reverente de los verdaderos ministros. “como de parte de Dios, y delante de Dios”. ¡Vaya que expresión más poética y maravillosa escogida por Pablo! Creo que no había otra fórmula más exacta para describir la forma como debe hablar, enseñar y/o predicar un verdadero ministro de Dios.

Pero ¿qué significa? Tres cosas fundamentalmente:
- Primero: “de parte de Dios”. El verdadero ministro no habla por sí o usando sus propias palabras, sino que ha de limitarse a enseñar las palabras de Dios que están en las Escrituras, tal cual fueron dadas. El ministro ha de tener un temor reverente y un cuidado máximo de no tergiversar, añadir o alterar en nada el mensaje de Dios. No estamos para interpretar a nuestro antojo, tampoco para restar algo para no ofender a la audiencia, o agregar algo solo para maravillar a la audiencia con teorías extravagantes. Debemos tener presente la solemne declaración de Apocalipsis 22.18-19 y Deuteronomio 4.2: no añadir ni quitar, sino decir exactamente lo que dice. Dios sanciona gravemente su infracción.

Sugel Michelén lo dice de la siguiente forma: “una vez que se adueña de nosotros la convicción de que Dios actúa hablando, no podemos hacer otra cosa que hablar nosotros también, pero solo para que Su voz sea escuchada en la exposición”[7].

Hermanos, más que escuchar al predicador, tienen que escuchar al Señor a través de Su palabra. El sermón hace eso, exponer la Palabra y no las ideas personales del predicador. El predicador ha de ajustarse a los límites de la palabra, para lo cual ha de estudiarla rigurosamente, y exponerla con el poder del Espíritu. Todo lo que esté fuera de eso no es más que burda charlatanería.

- Segundo: “delante de Dios”. Significa vivir en la presencia consciente de Dios, buscando agradarle y cumplir su voluntad, con la conciencia de que Él ve y conoce todas nuestras acciones y pensamientos. Implica un estilo de vida de integridad, obediencia y devoción, reconociendo la autoridad y santidad de Dios. El genuino predicador predica con temor reverente. Para él el púlpito es un lugar sagrado que ha de respetarse. Y está consciente que quien primero escucha el sermón es Dios mismo.
Por esta razón, el genuino ministro no usa el púlpito para propagandearse, o para hacer de la prédica un circo, contando chistes o solo su experiencia personal. El predicador es un heraldo de Dios y no un payaso; es quien anuncia la Palabra tal como ha sido dada a nosotros. ¿Por qué? Porque es la Palabra inspirada de Dios, el soplo mismo del Creador.

¿Cómo podemos entender mejor esto de ser “heraldos” de Dios? Permítanme reproducir lo que dice Sugel Michelén al respecto:

“Actualmente, cuando un gobernante quiere transmitir un mensaje al pueblo organiza una rueda de prensa. En la antigüedad enviaban a un heraldo o pregonero que tenía la responsabilidad de comunicar fielmente los anuncios o decretos del rey en voz alta y con autoridad. La voz del heraldo debía de ser escuchada y obedecida como si fuera la voz del rey mismo porque el heraldo no hablaba por su propia cuenta ni transmitía sus propias palabras”[8].

¿Qué vamos a escuchar los domingos? ¿La voz de Dios o las palabras de un ser humano? Y si es la voz de Dios, ¿tememos a ella y la obedecemos?

Tercero: “hablamos en Cristo”. Es decir, en Su nombre, dando autoridad a Su Palabra. No hablamos por nuestra cuenta. Los textos no son de nuestra autoría. Provienen del Dios Altísimo. Y como hablamos EN y CON Su autoridad, ha de ser obedecida. Esto es exactamente lo que hacían los profetas del Antiguo Testamento, cuando comenzaban sus palabras con: “El Señor ha dicho”. Esto implica una revelación directa de Dios, es decir, es el mismo Dios quien ha hecho una declaración o ha transmitido un mensaje. En cambio, los charlatanes hablan en su propio nombre porque se trata de ideas propias y humanas. Su prédica no tiene el poder del Espíritu sino solo un convencimiento superficial que solo llega al alma, a lo superficial y, por tanto, no transforma nuestras vidas.

Conclusión. –

Vivimos hoy en mundos opuestos. Por un lado, la verdad, por el otro los charlatanes de la falsedad. No ha cambiado mucho el mundo ¿verdad? Pero el punto principal es si nosotros estamos aptos para distinguir entre lo uno y lo otro, entre un mensaje serio, reverente y que se ajusta a la Palabra, de otro que no es más que una invención dada para beneficio personal, y extravagante. La única forma de ajustar el sentido espiritual acá es empaparse más de la Palabra y más de la predicación expositiva. Debemos oír también de una forma bíblica, y juzgar la palabra dada cada domingo. Los pastores no estamos ni debemos estar excluidos del escrutinio público de la congregación, no somos intocables, pues rendiremos a Dios cuentas de si lo hicimos honestamente o no. Pero tú, hermano(a), ¿sabes diferenciar a uno de otro? ¿Hasta dónde estás capacitado para no dejarte llevar por los falsos mensajes ni maravillar por los falsos maestros? ¡Esa es tú responsabilidad!

¡A Dios sea la gloria!

REPRESENSIÓN INGRATA PERO NECESARIA2ª Corintios 2.1-4Pastor José Luis Cortés RecabarrenIglesia Bíblica Redención Introdu...
01/06/2025

REPRESENSIÓN INGRATA PERO NECESARIA
2ª Corintios 2.1-4
Pastor José Luis Cortés Recabarren
Iglesia Bíblica Redención


Introducción.-

La palabra reprensión proviene del latín "reprehendĕre", que literalmente implica la idea de volver a agarrar a alguien, y que significa corregir, amonestar o reprochar algo a alguien, con el propósito de desaprobar su conducta o palabras. En el ámbito público –y ya que está de moda por el tema de las licencias falsas o mal usadas-, el acto de reproche a un funcionario se hace cuando, después de investigados los hechos y la participación del funcionario, se levantan contra éste los llamados “cargos”, que son los juicios de reproche a su conducta desapegada a la ley.

En mis más de 30 años de ejercicio profesional en el sector público, me ha tocado realizar varios sumarios e investigaciones sumarias. Y es sabido que quien hace los sumarios pasa a ser el malo de la película. Aunque es una labor que legalmente uno está obligado a hacer, por lo general los funcionarios contra quienes hago el sumario se toman las cosas de forma personal, asumiendo una enemistad o animadversión en mi contra. Me recuerdo dos casos. En el primero, el funcionario me dejó de hablar por más de un año, y el segundo –hermano de aquél- hasta el día de hoy no me saluda. Como se dice en buen chileno: “agarró bronca conmigo”.

¿Por qué pasa esto comúnmente? Porque las personas le dan a la reprensión un sentido negativo y arbitrario basado en el mero capricho de quien hace la reprensión. Pero la verdad es que la reprensión debiera más bien tomarse como una oportunidad de enmendar conductas o errores para nuestro bien. Sin embargo, el orgullo humano hace que al ser reprendidos, reaccionemos negativamente.

¿Se imaginan un mundo caído en que no exista la corrección? ¿Cómo crecerían los hijos? ¿Cómo nos comportaríamos diariamente? Muchos sueñan en un mundo donde no se les diga nada, pero realmente ese mundo no podría jamás funcionar bien, sería un caos tormentoso, imposible de vivir y disfrutar.

Pablo comienza en el capítulo 2 de Segunda a los Corintios nuevamente abriendo su corazón hacia la actitud infantil de estos hermanos, esta vez para hacerles ver de alguna forma cuán equivocado estaban sobre la forma como éstos habían recibido la reprensión pastoral.

En efecto, del verso 3-4 del Capítulo 2 y 12.14 y 13.1, Pablo está planeando una tercera visita a los Corintios, pues al parecer la segunda visita no tuvo el resultado esperado y redundó más bien en una visita amarga y de dura confrontación. Tanto fue así que al parecer esa segunda visita “no fue un éxito; de hecho. Algunos (probablemente los falsos apóstoles) insultaron abiertamente a Pablo (cp. 1 Co. 2.5-8; 10; 7.12) y los corintios no lo defendieron”[1]. Esta segunda visita derivó en una supuesta carta que no quedó dentro del canon bíblico.

El propósito de Pablo era que esta vez no fuera –ojalá- “con tristeza” o dolor, sino que él buscaba en estas palabras un arrepentimiento genuino de los hermanos.

Hermanos, el propósito de esta predicación es que usted y yo cambiemos la forma de pensar en cuanto a la reprensión, especialmente de aquella que proviene de Dios. Que contrariamente a cómo reaccionan las personas del mundo, dejemos a un lado el orgullo y veamos en la reprensión una necesaria disciplina bíblica de corrección de nuestro pecado, y que, por lo mismo, estemos dispuestos a someternos a ella, y no seamos como los corintios que causaron más de un dolor de cabeza por la actitud de resistencia hacia la disciplina apostólica.

Desarrollo.-

A) LA INGRATITUD DE LA DISCIPLINA.

Pablo dice “Porque con mucha tribulación y angustia os escribí del corazón con muchas lágrimas…” (4ª) La versión NTV es más gráfica al decir: “Escribí aquella carta con gran angustia, un corazón afligido y muchas lágrimas…”.

La mayoría, cuando piensa en la disciplina, solo piensa en quien es corregido, y dice “¡pobrecito!”, pero la verdad es que para quien ama a uno le duele disciplinar, especialmente a los hijos. Pero la Biblia es categórica cuando dice que “si se deja sin disciplina, de la cual todos sois participantes, entonces sois bastardos y no hijos” (Hebreos 12.B )

Comentando el verso 2, el autor William Mac Donald señala: “Si el apóstol viniese a Corinto con una reprensión personal a los cristianos, naturalmente que los entristecería. En este caso, también él sería entristecido, porque ellos eran precisamente aquellos a los que buscaba para su gozo. Tal como lo expresa Ryrie: ‘Si os hago daño, ¿quién me quedará para alegrarme, sino personas tristes? Esto no daría consolación alguna’”[2]. Por su parte, Proverbios 13.12 señala: “porque Jehová corrige al que ama, como el padre al hijo a quien quiere”. Además, la disciplina sincera muestra un sincero amor, tal como Pablo les dice: “Admitidnos: a nadie hemos agraviado, a nadie hemos engañado” (2ª Corintios 7.2)

Aunque la disciplina duele más al padre o a Dios quien la ejerce, es necesaria y es una muestra del amor de Dios hacia nosotros. Debemos dejarla de ver solo como un “castigo injustificado”. Por eso, abandonar la disciplina cuando está justificada no es mostrar amor, sino odio (Pr 13:24) En este sentido, John Mac Arthur agrega: “Su celo por la pureza de la iglesia hizo que estuviera dispuesto a entristecerlos si era necesario. Y, si lo hacía, lo único que lo alegraría sería el arrepentimiento de aquellos a quienes contristó”. Y agrega: “Para Pablo, a diferencia de muchos en la iglesia evangélica de hoy día, no valoraba más la unidad de la iglesia que la verdad y la santidad”[3].


B ) LA NECESIDAD DE LA DISCIPLINA.

El mundo actual ve con malos ojos la reprensión y la disciplina. No solo la evita sino que la rechaza, porque a los seres humanos bajo el pecado les enfurece ser corregidos por su tremendo orgullo. Es más, para este mundo la falta de sujeción al estilo divino es una forma de rebelarse contra el Creador, y eso les encanta. El caso de la funcionaria de la Subsecretaría de Salud, que fue sorprendida con viajar fuera del país con licencia médica, es un caso emblemático de esta cultura. Porque en vez de desvincularla completamente del sector público, si bien la alta autoridad solo la removió del cargo de jefatura, sin embargo no fue desvinculada del Servicio. ¿No es esto acaso un premio más que disciplina a los actos de indisciplina de la funcionaria? ¿Qué mensaje le estamos dando a la actual generación?

Por el contrario, la Palabra de Dios destaca las siguientes virtudes de la disciplina:

1. 2ª Corintios 2.1-2: Cuando la disciplina se aplica y es bien recibida, alegra al que disciplina y al disciplinado, por el cambio de conducta esperado.
2. 2ª Corintios 2.3: Cuando la disciplina es acatada, se evita que el problema se agrande, sino más bien, es cortado aquello que afecta a la iglesia, y todo vuelve a su cauce normal.
3. Hebreos 12.10: Al ser disciplinados participamos de la santidad de Dios. Como dice el autor J. H. Jowett: “El propósito de la disciplina de Dios no es [solo] punitivo sino creativo”, y agrega que el fuego de la disciplina “es un fuego de afinador”[4]. Debemos pasar por fuego para ser purificados.
4. Hebreos 12.11: Da fruto apacible de justicia. O como dice la versión NTV “Pero después, produce la apacible cosecha de una vida recta”. ¿Cómo alcanzamos una vida recta si somos por esencia pecadores? Pues no solo con la instrucción de la Palabra sino también con la corrección de la vara. Sobre esto consideremos las palabras de Charles Spurgeon: “Me temo que toda la gracia que he sacado de mis tiempos de comodidad y holgura y de felicidad podrían caber sobre una monedita. Pero el bien que he recibido por mis dolores, p***s y aflicciones es en verdad incalculable. ¡Cuánto no debo al ma****lo y al yunque, al fuego y a la lima! La aflicción es la mejor pieza de mobiliario en mi casa”[5].
5. Hebreos 12.12-13: Acá, el autor de Hebreos está parafraseando Proverbios 4.26. Y la figura es la de un atleta que antes de correr debe “emparejar” la pista. Nos pone en posición para avanzar sobre caminos de rectitud para el cumplimiento del propósito de Dios en nuestras vidas. Es decir, ahora sí que estamos en disposición de trabajar por Jesús y su reino.

C) LA MOTIVACIÓN DE LA DISCIPLINA.-

La razón de la gran renuencia a aceptar la disciplina en cualquiera de sus formas, ya sea provenga de los padres, de un superior, en la iglesia de Cristo o de Dios mismo es que el sistema ideológico mundano nos ha hecho creer que el amor se opone a la corrección. Que el amor debe soportarlo todo, porque la disciplina –según éstos- causa trastornos irreparables. Hay toda una ideología contra la corrección muy asumida y aceptada por esa generación. Quizá por eso tenemos un aumento significativo de hijos rebeldes, y hasta de delincuentes juveniles, porque de seguro muchos de ellos no fueron jamás disciplinados y jamás conocieron el concepto del respeto a la autoridad.

Sin embargo, la Biblia afirma algo contrario a la ideología imperante:
- Hebreos 12.6: Porque el Señor al que ama disciplina”.
- Verso 4 de 2ª Corintios 2: “Porque por mucha tribulación y angustia del corazón os escribí con muchas lágrimas, no para que fueseis contristados, sino para que supieseis cuán grande es el amor que os tengo”. ¿Por qué Pablo les escribió duramente? ¿Por qué los odiaba? ¡No! Sino porque les amaba.
- Salmo 94.12: “Bienaventurado el hombre a quien corriges, SEÑOR, y lo instruyes en tu ley”.
- Proverbios 29.17: “Corrige a tu hijo y te dará descanso, y dará alegría a tu alma”.

Por el contrario, evitar la corrección por un falso amor, no es más que necedad y conduce a la ruina. Por eso, la Biblia declara tajantemente: “El hombre que después de mucha reprensión se pone terco, de repente será quebrantado sin remedio” (Prov. 29:1)

Mire lo que pasa actualmente (y esto no es sino una demostración que la Biblia siempre ha tenido la razón) Los padres evitan corregir porque les duele hacerlo o porque no están de acuerdo con ello. Eso generará comúnmente hijos rebeldes e indomables, candidatos seguros a ciudadanos inescrupulosos (y hasta delincuentes) que tampoco serán ni buenos esposos/as ni buenos padres. ¿Resultado? Un desastre. Por eso, comparto 100% lo que dice el pastor Pepe Mendoza: “La razón de nuestra corrección es un profundo amor que nos impide ser indiferentes ante las conductas y actos de las personas que amamos y que consideramos valiosas”.

¿Se imaginan un mundo sin corrección? Nuestras vidas serían un fracaso constante, un mundo en caos. Alumnos que irrespetan a sus profesores (¿acaso no pasa hoy?) Empleados que desobedecen las instrucciones de sus empleadores, aun con la venia de los Tribunales de justicia. Ciudadanos que desobedecen las instrucciones de la autoridad policial, que están para nuestra protección y en pro del orden público, y suma y sigue.

Dios ordenó la corrección en todos los niveles por amor a nosotros, sabiendo que por ser pecadores tendemos a la desobediencia. La corrección es el mecanismo de amor que nos obliga a corregir nuestra falta de sujeción, y nos hace ser a la larga, personas de bien, que aportan a la comunidad social: ¡Cuánto más en la iglesia de Cristo!

Conclusión.-

A Pablo le dolió tener que aplicar mano dura a una iglesia en rebeldía, por causa de la influencia de los falsos maestros y falsos apóstoles. Pero era necesario hacerlo, antes que todo lo que había logrado con la predicación se desmoronara. El amor, hermano, no se expresa únicamente con actos de bondad, sino también con actos de piadosa reprensión, porque esos actos nos evitan un desastre personal en el futuro. Corrigen un camino desviado a tiempo. Por eso Salomón fue tan sabio al escribir: “mejor es la reprensión manifiesta que el amor oculto” (Proverbios 27.5)

Por eso, hermano, si amas realmente, entonces corrige con toda autoridad en el Señor cuando haya que hacerlo. Si lo hacemos podremos librar un alma del precipicio. “Es mejor que alguien te diga directamente cuando estás equivocado o no estás actuando de la manera correcta, en lugar de que te eviten el problema o te oculten sus pensamientos” (Bible.com) Y tú, cuando seas reprendido, déjate reprender. No olvides que lo hacen por tu bien, porque “fieles son las heridas del que ama” (Proverbios 27.6)

¡A Dios sea la gloria!

[1] John Mac Arthur, Comentario Bíblico Mac Arthur del Nuevo Testamento, 2ª Corintios, pág. 50-51.
[2] William Mac Donald, Comentario del Nuevo Testamento, pág. 757.
[3] John Mac Arthur, ídem, pág. 51.
[4] J. H. Jowett, Life in The Hights, págs. 247 y 248, citado por William Mac Donald.
[5] Charles Spurgeon, “Choice Gleanings Calendar”, citado por William Mac Donald.

Bendiciones,

José Luis Cortés Recabarren
Pastor
Iglesia Bíblica Redención

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